El guardia civil murió intentando frenar a un hombre que circulaba con un vehículo robado e iba en dirección a una prueba de ciclismo juvenil
Los hechos ocurrieron en Pravia el pasado sábado, donde se celebraba una prueba de ciclismo en la que participan jóvenes de entre 14 y 15 años. Dámaso Guillén un guardia civil de Tráfico de 48 años y natural de Bailén (Jaén) había colocado su moto en la carretera para proteger a los jóvenes de un coche que se había saltado el alto al paso de varios agentes y que embistió al guardia civil ocasionándole la muerte.
En Pravia (Asturias) apenas eran las 18:00 h cuando se empezó a escuchar el ruido de un helicóptero que no paraba de dar vueltas por el valle. Los vecinos se asomaban a la ventana intentando descifrar qué era lo que pasaba, bastante extrañados puesto que el helicóptero no llevaba un Bambi bucket (bolsa para transportar agua) para rellenar en el río Nalón como llevaba haciendo desde hace varios días debido a la gran ola de incendios que ha azotado Asturias estas últimas semanas.
«Me estuve asomando a la ventana toda la tarde, el helicóptero, subía y bajaba el valle pero no parecía pararse en el río como otras veces.» dice una vecina de Pravia que nos cuenta cómo vivió aquella tarde de sábado. «Luego baje al portal y me dijeron que nos metiéramos en casa, que era la guardia civil y que estaban buscando a alguien con un hacha.»
A quién buscaban era a Yago Troncoso Labrador, un hombre de 28 años que no contaba con una residencia fija y por eso estaba conviviendo con un vecino de Beifar (Pravia) quién le había ofrecido quedarse con él. Tras mantener una acalorada discusión Yago atacó al hombre con un hacha y salió corriendo hiriendo también a otro vecino que se encontró por el camino. Tras este altercado robó el coche con el que más tarde quitaría la vida a Dámaso.
Yago salió corriendo una vez cometido el delito. Intentó refugiarse siguiendo las vías de tren que llevan a la estación de Renfe de Pravia, pero la Guardia Civil no tardaría en encontrarlo.

A la hora de la cena no había otra cosa de la que hablar en Pravia. En los bares se escuchaban las conversaciones de los vecinos alterados por la noticia: «¿Habéis oído lo del guardia civil? Lo han atropellado, aquí abajo en la carretera de Grado» «Madre mía cómo está la gente.»
No sería hasta el día siguiente que los medios se hicieran eco del gran sacrificio de Damaso, que había entregado su vida para salvar la de aquellos jóvenes que participaban en la prueba de ciclismo.
Estos mismos jóvenes fueron el lunes al funeral de Dámaso en la catedral de Oviedo, para agradecer y dar el último adiós a su salvador.
También quisieron despedirse sus compañeros de la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local (de Oviedo, Gijón y Avilés) y del Ejército. Allí estaban la esposa de Damaso y su hija. No pudieron evitar contener las lágrimas al ver el ataúd llevado a hombros por 8 de sus compañeros.
Fue enterrado el martes de esta misma semana, en su ciudad natal Bailén (Jaén). Allí recibió un emotivo homenaje por parte de sus compañeros. También le cantaron «La muerte no es el final» el himno para honrar a los caídos de las Fuerzas Armadas Españolas.
¿Qué pasa ahora con el asesino?
Yago fue enviado a los calabozos de la comandancia de la Guardia Civil de Oviedo ubicados en el cuartel del Rubín. No ha sido hasta este martes que hemos podido verle de nuevo entrando en los juzgados de Pravia. Allí se ha ordenado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza.
Está acusado de homicidio por imprudencia, homicidio en grado de tentativa, lesiones, robo de vehículo, conducción sin permiso, conducción temeraria, omisión del deber de socorro y daños. Yago no ha querido declarar y el abogado de la víctima pide 38 años de prisión por sus actos.
Habrá que esperar hasta que el juez dicte sentencia por los crímenes que ha cometido dejando a Bailén y a Asturias con un recuerdo terrible de la Semana Santa de 2023.


