El desacuerdo de la izquierda sobre los Presupuestos de 2022 crea una crisis política y convoca unas posibles elecciones anticipadas.
António Costa, primer ministro en Portugal desde 2015, convocó el pasado día 27 de octubre la primera votación de los presupuestos. Los resultados no fueron los esperados para el ministro: partidos de izquierda como El Bloco de Esquerda y El primer Partido Comunista de Portugal votaron en contra del proyecto presupuestario. Esto ha provocado una brecha en los socios de la gerigonça, alianza de los partidos de izquierda que tumbaron el gobierno de Passos Coelho en el año 2015.
Entre las medidas aprobadas se encuentra el aumento de la retribución de las horas extraordinarias que superen las 120 horas extra anuales; la mejora de las indemnizaciones por despido en algunas modalidades de contrato o el nuevo Estatuto del Servicio Nacional de Salud.

El primer ministro ha intentado convencer a los partidos de izquierdas de que las medidas aprobadas son positivas para la economía de Portugal, que había comenzado a recuperarse por fin tras la crisis del COVID-19. “El mayor aumento de la historia desde la creación del salario mínimo”, comentaba Costa sobre la subida del salario mínimo en 40 euros para 2022. Sin embargo, el comunista Jerónimo de Sousa indicó que “el aumento de los salarios es una emergencia nacional”.
Finalmente, los Presupuestos del Estado para 2022 obtuvieron 108 votos afirmativos frente a 117 votos negativos de la oposición, sumándole cinco abstenciones. Es la primera vez que un presupuesto es tumbado en el Parlamento de Portugal, por lo que Costa siente y vive el rechazo de la izquierda como “una derrota personal”.
Tras este fracaso, el que tiene el poder de la decisión final es Rabelo de Sousa, el presidente de la República, quien ya avisó de que si caían los presupuestos convocaría elecciones parlamentarias. Partidos como el PSD prefieren que haya elecciones lo antes posible, mientras que El Bloco de Esquerda y El Partido Comunista Portugués optan por buscar una alternativa y defienden que no son necesarias unas elecciones, a pesar de posicionarse en contra de los presupuestos.
Tome la decisión que tome el presidente de la República, Portugal está viviendo en la actualidad una crisis política, tanto en la izquierda como en la derecha, pues el Partido Social Demócrata no se queda atrás: sufre una crisis de liderazgo interno y hasta el 4 de diciembre no conocerá a su nuevo líder. Unas elecciones anticipadas solo supondría un caos para el sistema político nacional, que afectaría a todos los partidos.


