Ya van más de tres semanas del asesinato de la joven iraní Mahsa Amini, que fue detenida y asesinada por no llevar puesto el velo correctamente. El acontecimiento alentó protestas que no han cesado y, a día de hoy, la cifra de muertos en la llamada “rebelión del velo” asciende a, al menos, 92 personas. Del otro lado, el régimen ha aumentado las medidas represivas y llamado a sus seguidores a marchar en contra de estas protestas.
Hace poco más de tres semanas sucedió el asesinato de Mahsa Amini, arrestada previamente por la Policía Moral debido a que el velo no le cubría la cabeza por completo. A partir de ahí, miles de personas salieron a las calles, principalmente mujeres, a protestar contra el uso obligatorio del velo, ley que se instauró con la llegada del régimen en 1979. En las redes sociales también comenzó un movimiento en que muchas mujeres se grababan quemando su velo y cortándose el pelo.
A partir de estos acontecimientos, la polarización social del país se ha hecho notar a través de la gran agitación en las calles y las medidas represivas que ha tomado el Presidente. El uso de la violencia por parte de los Cuerpos de Seguridad ha sido calificado por la Unión Europea de “injustificable e inaceptable” y numerosos medios afirman que periodistas y artistas están siendo silenciados.
Mucho más que un simple código de vestimenta
Para entender las actuales revueltas en Irán es necesario ponerse en el contexto político-social del país. Desde 1979, Irán es una teocracia en la cual el Líder Supremo controla el Parlamento, la Presidencia y el Poder Judicial entre muchas otras instituciones. Actualmente, este cargo lo ocupa Alí Jamenei, acompañado de Ebrahim Raisi, conocido por haber participado en el llamado “Comité de la Muerte” y, actualmente, se caracteriza por la dureza y el carácter represivo de sus decisiones.
Por otro lado, desde el inicio de la pandemia el país entró en una sucesión de crisis económicas, que han empobrecido al conjunto de la sociedad iraní e incentivado en torno a 4000 revueltas de distintos sectores en contra del Régimen. Un dato significativo es que casi la mitad de los hogares en Irán se encuentran por debajo del umbral de pobreza.
Desde las marchas por la subida del precio de la gasolina en 2019, estas han sido las marchas populares actuales más multitudinarias en Irán. En los próximos días o semanas se conocerá la evolución de las mismas que, como indican muchas de las manifestantes, la obligatoriedad del velo es solo la punta del iceberg.
Un conflicto nacional con repercusión internacional
A nivel internacional, las calles de hasta 149 países se han llenado en solidaridad con estas movilizaciones. Algunos de los lemas utilizados han sido “mujeres, vida y libertad”, “yo soy Mahsa Amini”, “hermanas, estamos con vosotras” e incluso “muerte al dictador”.
Algunos de los poderes públicos como Biden, en Estados Unidos, han sancionado ya a la llamada Policía Moral y a 7 altos funcionarios de seguridad y ha prometido seguir sancionando a los autores de la represión. Además, más cercano al país, aún siguen existiendo una serie de tensiones históricas con Israel, donde ciertos sectores han apoyado las movilizaciones. Así, el Líder de la República Islámica ha asumido intenciones golpistas en las decisiones de ambos países.
Tras el arresto de 9 activistas de distintas nacionalidades en Irán y dadas las tensiones con otros países, Ali Jamenei ha expresado su confianza en los Cuerpos de Seguridad iraníes y llamado a los seguidores del régimen a marchar en contra de estas protestas que ha calificado de “extranjeras”.
Por su parte, el líder supremo de Irán, Ali Jameneí, continúa expresando su total apoyo a las fuerzas de seguridad y acusa a Estados Unidos e Israel de propiciar las protestas a través de una conspiración con fines golpistas. #Irán #MahsaAmini https://t.co/TKJnd5718o
— euronews español (@euronewses) October 4, 2022



