El régimen iraní apuesta por la continuidad heredada en el momento más inestable del país desde la Revolución de 1979
La cúpula del régimen de los ayatolás eligió a Mojtaba Jamenei, hijo del anterior líder supremo, para sucederle tras su asesinato por Estados Unidos e Israel. El nombramiento ha generado críticas internas por el parentesco entre los dos últimos líderes y se suma a las dudas sobre el estado de salud del nuevo jefe del Estado, que resultó herido en los ataques que acabaron con la vida de sus familiares.
Tras más de una semana del anuncio, Mojtaba Jamenei sigue sin aparecer públicamente. Lo único iraníes recibieron del nuevo gobernador en este tiempo ha sido un comunicado escrito emitido por la televisión nacional. Este hecho alimenta aún más los rumores sobre el estado de Jamenei. Desde Estados Unidos se le ha declarado herido, aunque sin especificar la gravedad. El diario británico The Sun, citando fuentes iraníes, ha llegado a asegurar que se encontraría en coma y que habría perdido una o dos piernas.
Sea como sea, la elección de los 88 miembros de la llamada Asamblea de Expertos ha situado en el foco de la geopolítica mundial a un hombre del que no se sabe gran cosa, y que siempre ha estado fuera del organigrama del régimen.
¿Quién es?
El nuevo líder supremo nació en la ciudad de Mashhad hace 56 años. Estudió teología tras acabar secundaria. Según medios iraníes, participó a los 17 años en la guerra entre Irán e Irak. Fue entonces cuando comenzó a tejer su red de influencia. Varios de sus compañeros de batallón han alcanzado altos cargos en la Guardia Revolucionaria, que hoy le mantiene su lealtad.

Ya instalado en los círculos de poder, para los reformistas su papel fue destacable. Lo sitúan como uno de los responsables de la represión que siguió a las protestas de 2009, originadas por las sospechas de fraude en las elecciones presidenciales. En esa línea, el dirigente reformista Mostafa Tajzadeh aseguró que Mojtaba no solo estaba implicado, sino que dirigía de forma directa los procedimientos judiciales abiertos tanto contra él como contra su esposa.
Para 2022, ya formaba parte habitual del entorno político más cercano a su padre, participando con frecuencia en reuniones de alto nivel. Al mismo tiempo, ejercía influencia dentro de la Corporación de Radiodifusión de la República Islámica y asumía funciones de gestión dentro de la red financiera vinculada a su padre. Pese a su presencia en varios ámbitos de poder, este nunca había sido oficial: Jamenei nunca ostentó ningún cargo político.
Y ahora… ¿qué?
Los expertos coinciden en que Mojtaba Jamenei encarna una continuidad casi total de los valores y principios de su padre, una perspectiva que no ha sido bien recibida por el presidente estadounidense Donald Trump, quien mostró abiertamente su descontento con el nombramiento. “No te lo voy a decir. No estoy contento con él”, declaró al New York Post al ser preguntado por posibles planes para acabar con Jamenei hijo. Sin embargo, Las críticas no proceden únicamente del exterior. Dentro del propio régimen también han surgido inquietudes ante el posible inicio de una dinámica dinástica, precisamente el tipo de sistema que la revolución de 1979 pretendió erradicar con la caída de la dinastía Pahlavi.


