Ursula von der Leyen presentó ante el Parlamento Europeo las prioridades estratégicas de la Comisión para el nuevo curso político
El discurso sobre el Estado de la Unión en 2026 tiene lugar en el marco del segundo mandato de von der Leyen, que ha venido caracterizado por un escenario internacional convulso y cambiante. En primer lugar, la guerra de Ucrania se acerca a su quinto aniversario sin avances notables en el proceso de paz que Donald Trump prometió llevar a término.
En segundo lugar, este no solo ha fallado en su intento de restaurar la paz en Europa, sino que ha iniciado su propia guerra en Irán, agitando el ya candente avispero que es la región del Golfo. Ello, la amenaza americana sobre Groenlandia, las políticas proteccionistas de Trump y la retirada del paraguas de seguridad de los Estados Unidos sobre el continente europeo han conducido a un claro debilitamiento de las relaciones transatlánticas, obligando a Europa a impulsar una drástica reducción de dependencias a contrarreloj.
Por ello, la gran protagonista del discurso fue la autonomía estratégica abierta. Así denomina la cúpula política europea a su plan de acción. Dicho plan se resume en más competitividad, más innovación, más seguridad, menos fragmentación y menor dependencia.
Industria sostenible, clima y sector agrario
Uno de los pilares de la Brújula de la Competitividad Europea es la descarbonización competitiva. Para ello, el Pacto Verde Europeo ha sido planteado como la ruta a seguir para alcanzar la neutralidad climática en 2050. Von der Leyen puso de relieve cómo esta iniciativa climática no debe comprometer a la industria. Por ello, defendió la puesta en marcha de un marco de ayudas y facilidades de inversión para la industria europea dentro del Pacto por una Industria Limpia.
Además, subrayó las devastadoras consecuencias de los incendios forestales que se han sucedido en Europa a lo largo del verano. 660.000 hectáreas han resultado calcinadas, las reservas naturales de agua disminuyen, y Europa se calienta al doble del ritmo de la media global. En un intento de paliar los efectos de estas amenazas, se anunció el Plan Europeo contra Olas de Calor. El Plan se enfoca en la protección de infraestructuras críticas, gestión de recursos hídricos e intervención rápida en catástrofes naturales.

La presidenta de la Comisión reforzó la apuesta europea por una energía limpia, apoyada en las renovables y la energía nuclear de nueva generación. Tras la desconexión del gas ruso y ante la vulnerabilidad de las rutas marítimas globales —como el cierre temporal de Ormuz— la Unión debe desarrollar una energía propia que le permita proteger sus procesos productivos frente a las crisis geopolíticas.
Más competitividad, innovación e inversión
La competitividad europea, respaldada por el Informe Draghi y como eje vertebrador del segundo mandato de von der Leyen, fue protagonista en la jornada. En este contexto, la prioridad absoluta de la Comisión es movilizar inversión pública y privada masiva para innovación tecnológica y transición energética.
Con el objetivo de fomentar la innovación y el emprendimiento, se propone una simplificación burocrática. Su propósito es recortar en un 25% las cargas administrativas para las pymes, ampliable al 35% en sectores altamente regulados.
No obstante, para propiciar una tecnología puntera y lograr el desarrollo de capacidades digitales propias — una inteligencia artificial puramente europea, por ejemplo — es necesaria la inversión coordinada y, por ende, la unión de unos mercados de capitales profundamente fragmentados.
Defensa coordinada y nuevas alianzas
La inminente amenaza de Rusia y las presiones asfixiantes de Trump por aumentar el gasto en defensa han colocado a la seguridad en el centro del debate europeo. Siguiendo esta línea, Von der Leyen expresó la necesidad de establecer un Consejo de Seguridad Europeo encargado de coordinar la inteligencia militar y diplomacia de los veintisiete.
Adjuntó también la posibilidad de nombramiento de un Comisario de Defensa para dirigir la política industrial militar comunitaria. El fin de este cargo estaría en agilizar compras conjuntas de armamento e interconectar los sistemas de defensa aéreos y cibernéticos europeos.
Para descontento y posterior rechazo de algunos grupos políticos del Parlamento, von der Leyen reiteró el apoyo sostenido a Ucrania en su guerra contra Rusia. La presidenta reforzó el compromiso de la UE con el apoyo financiero, militar y técnico a Kiev.
En cuanto a las nuevas alianzas estratégicas, el invitado de honor, Mark Carney, fue reconocido múltiples veces a lo largo de la jornada. Por primera vez en la historia, se estudia la creación de una figura de «Miembro Asociado» de la UE para socios estratégicos como Canadá.

Comercio internacional y estrategia hacia China
La guerra arancelaria impulsada por Trump ha suscitado un nuevo debate sobre la viabilidad del libre comercio y los acuerdos preferenciales. En este contexto, Von der Leyen advirtió sobre el alto déficit comercial que Europa mantiene con respecto a China.
La presidenta defendió un endurecimiento de la postura comercial europea hacia socios externos, marcado por medidas de protección contra la sobrecapacidad industrial china. Además, abogó por promover acuerdos estratégicos para el acceso a materias primas críticas con socios en Latinoamérica, África y el Indopacífico.
Los menores en el entorno digital
Una amplia preocupación por el entorno digital y la protección de los menores frente a las redes sociales ha llevado a la propuesta del «Kids Act». Esta novedosa iniciativa busca atajar el impacto negativo del diseño adictivo de las plataformas digitales sobre la salud mental de los jóvenes, así como proteger su identidad en la red. La medida cuenta con límites y prohibiciones según rangos de edad y se completa con imposiciones a los diseños de los algoritmos por parte de las empresas.
El entorno digital fue además presentado como un acelerador de las amenazas antidemocráticas que se ciernen sobre los Estados Miembro. Europa considera la desinformación promovida por agentes externos como arma cognitiva y expresa la necesidad de protegerse contra ella.

Von der Leyen celebró el éxito del nuevo Pacto de Migración y Asilo, en vigor desde el mes de junio, alegando la reducción de las solicitudes de asilo en la UE, pese a que esta medida contradice los artículos 13, 14 y 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los artículos 18 y 19 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, y el principio de no devolución.
En este marco, la presidenta hizo mención especial a España y a la crisis humanitaria de Ceuta, remarcando que «Europa está con España» y que Ceuta no es solamente frontera española, sino también europea.
Por otro lado, los derechos sociales de los europeos fueron citados de soslayo, y con ellos la crisis de vivienda: «La vivienda no es un privilegio, es un derecho, y queremos concedérselo a los europeos».
Una Eurocámara escéptica
Los grupos políticos de la Eurocámara criticaron duramente el optimismo y la línea aspiracional que marcaron el discurso de von der Leyen. Exceptuando los bloques democristiano, socialdemócrata y liberal, alineados con el pro-europeísmo del discurso, las agrupaciones minoritarias de la Eurocámaras expresaron su descontento con las palabras de la presidenta.

Mientras la derecha abogaba por la simplificación regulatoria y la reducción de la carga burocrática para impulsar la competitividad europea, la izquierda reafirmaba su apoyo a la regulación climática, los derechos laborales o el plan de vivienda como prioridades no negociables de cara a dicha simplificación.
Sin embargo, la ultraderecha de conservadores, patriotas y soberanistas coincidió con la crítica de la Izquierda y los Verdes: hay que bajar el discurso a tierra. Los ciudadanos europeos, asfixiados por la inflación, la inaccesibilidad a la vivienda y la reducción de su poder adquisitivo necesitan medidas tangibles para seguir creyendo en el proyecto europeo.


