El pasado fin de semana la plataforma estrenó el exitoso biopic basado en la autobiografía que la banda publicó hace 18 años, igualmente exitosa
Era completamente lógico que Jeff Tremaine, creador de la serie “Jackass” y director de cuatro películas, haya optado por un biopic de Mötley Crüe para debutar narrativamente. Al fin y al cabo, el grupo de glam metal del Sunset Strip son antepasados de toda su tropa masoquista.

Se puede observar a un medio desnudo Tommy Lee (Machine Gun Kelly) por los pasillos de un hotel, asustando a unos pobres ancianos, y te crees que en breves hará lo mismo con un disfraz de oso panda. En otra destacada secuencia, un joven Ozzy Osbourne (Tony Cavalero) esnifa hormigas antes de lamer su propia orina.
Al contrario que los responsables de Bohemian Rhapsody, Tremaine no se corta a la hora de retratar los excesos rockeros de otra época. Su película es bastante fiel al libro que la banda escribió junto al periodista Neil Strauss. ¿Fiel a la realidad? Eso ya no lo tienen claro ni escritor, ni director. De ahí que se cubra las espaldas reconociendo la poca fiabilidad de estos narradores en alguna curiosa ruptura de la cuarta pared.
“The Dirt” funciona mejor cuando es casi una parodia del modo de vida rock ‘n’ roll con la escatología subida al 11, que cuando vira, en su segunda mitad, hacia terrenos dramáticos, empezando por el puñetazo de Tommy Lee a su prometida Roxy, aquí no se evitan los abusos. Todo lo referido al fallecimiento de la hija de Vince Neil se plasma con la obviedad dramática que era esperada.

Esto último es culpa del guion, no tanto de los actores. Los mayores placeres de la película radican en la perfecta composición de su elenco, en especial ese Machine Gun Kelly como batería alocado, seguido de cerca de Iwan Rheon en un papel lejano al de Ramsey Bolton, de tipo calmado en medio de tres tormentas, el del guitarrista Mick Mars, era el viejo del grupo, y su veteranía era un grado, no una losa.


