Alfaguara conmemora al escritor argentino con una reedición en el 40 aniversario de su fallecimiento
Esta edición especial de Ensayos completos de Jorge Luis Borges recoge nueve títulos y sigue la evolución de su pensamiento explorando temas como la identidad, el infinito o la naturaleza del tiempo.
Su llegada al ensayo
Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 en casa de sus abuelos maternos. En el seno de su familia, el joven Borges encontró un contraste que va a reflejar en su obra. La erudición y la acción están presentes en los diferentes géneros que cultivó. Su familia paterna estaba compuesta por eruditos- Tanto sus abuelos como bisabuelos y su propio padre se dedicaban a las letras.
La colección de libros alimentada durante generaciones le dio a Borges acceso a una biblioteca infinita de obras inglesas, que son las que marcarán su formación y vocación. Por el otro lado, en su ascendencia materna, destacaban las figuras militares. Su madre era nieta del Coronel Suárez, un remembrado líder dentro de las guerras de independencia hispanoamericanas.
Pero la herencia de su madre, Leonor Acevedo Suárez, no se limitó a eso. Leonor fue una mujer también culta y descrita por el mismo Borges como una persona con gran intuición literaria. Fue también una ávida traductora. Confesaría Borges años más tarde, que fue ella quien tradujo Las palmeras salvajes, de Faulkner y que él revisó y firmó sin hacer apenas cambios.
La infancia del escritor argentino transcurrió llena de estímulos, que pronto hicieron su sólido su vínculo con la literatura. Según la Fundación Borges, con tan solo seis años confesó a su padre que quería ser escritor, quien lo alentó a seguir su vocación. En los siguientes años escribió sus primeros textos en español e inglés. También hizo su primera traducción: El príncipe feliz, que fue, en un principio publicada bajo la firma de su padre.
En 1914 viajó junto con su familia por distintos países de Europa, para instalarse en Suiza donde cursó su bachillerato. Durante su estancia en el Viejo Continente, pasó importantes temporadas en España. Allí trató de manera ferviente a quienes encarnaron las vanguardias literarias.
Para 1921 se unió de manera activa al movimiento ultraísta y colaboró en diversas revistas. En 1925, publica Inquisiciones su primer libro de ensayo y cuyo prólogo reza así:
¡Veinticinco años: una haraganería aplicada a las letras! Yo no sé si hay literatura, pero yo sé que el barajar esa disciplina posible es una urgencia de mi ser. Salvo el ambiente del Quijote, del Fausto criollo y hasta de tu próximo libro (si eres autor) nada conozco que sea digno de una inmortalidad de renombre. Sólo hay éxitos de amistad, de intriga, de fatalismo. Ojalá este libro obtenga uno de ellos.
En 1952, casi tres décadas más tarde, Borges publicó Otras Inquisiciones, libro, que en un mismo diálogo con la literatura, contrasta su voz más madura, directa y reflexiva con la del primer ensayista joven y apasionado.
Borges como ensayista
Como en todos lo géneros que cultivó, Borges se mostró brillante en el ensayo. Su biblioteca infinita y su erudición se ve reflejadas en el variado y diverso número de autores que aborda. Borges como ensayista propone un diálogo activo con las obras, muestra el ingenio de sus análisis y despliega todo su bagaje literario.
Pero no deja fuera al lector. Todo lo contrario. Su escritura busca estimular y activar el pensamiento. Su estilo narrativo se dispone a iluminar asuntos estéticos, filosóficos y metafísicos. Así lo describe José Miguel Oviedo para Letras Libres.
Más que una excusa, abordar la literatura se convierte en la vía que encuentra el escritor argentino para explorar sus principales preocupaciones intelectuales: la identidad, el infinito, la naturaleza del tiempo, la esencia de la escritura y los universos que abarca.

El ensayo de Borges no teme la forma narrativa de la ficción. Todo lo opuesto, la manera en la que dispone de los elementos de su discurso recuerda más a la narración breve que al propio ensayo.
Sus disertaciones sobre literatura son el reflejo de su propia manera de concebir el mundo: plantea cuestiones para analizar desde diversos ángulos y propone él los propios, Mientras que al lector le da completa libertad de pensar, concluir y disertar por sí mismo.
Borges no teme en plasmar los mecanismos poco lineales que utiliza el pensamiento. Él vuelve sobre temas y el análisis es un movimiento continuo. No busca mostrar su verdad, sino transitar los diversos caminos del laberinto del propio pensamiento.
Son nueve títulos los que Borges dejó como ensayista. Ahora se pueden encontrar en un solo volumen: Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza, El idioma de los argentinos, Evaristo Carriego, Discusión, Historia de la eternidad, Otras inquisiciones, Siete noches y Nueve ensayos dantescos.
A través de este compendio se puede seguir la evolución de su pensamiento y carácter. El sello editorial ha reunido también el resto de la obra en otros en dos volúmenes más: Cuentos completos y Poesía completa.
«bORGES HACE DE LA LECTURA UNA FORMA DE DESCUBRIMIENTO Y DEL ENSAYO UNA PRÁCTICA DE INTELIGENCIA IMAGINATIVA»


