3.3 C
Madrid
domingo, 11 enero, 2026
3.3 C
Madrid
domingo, 11 enero, 2026

El Deportivo Guadalajara rasca un punto ante el Cacereño

Los de Pere Martí, sediento de puntos,...

‘I just might’, el primer single del nuevo disco de Bruno Mars

Este nuevo single es la primera muestra...

Los preferidos de la Historia

Toda civilización se erige sobre el interés de sus habitantes. Si nadie comercia, la economía se para; si nadie vota, la política falla; si nadie trabaja, la producción cesa. Podemos decir, entonces, que el mayor problema de una sociedad sería el desinterés general por la misma. Antaño, cuando la calidad de vida escaseaba, en Europa se esforzaron por crear un tejido industrial, avanzar en salud y mejorar el bienestar. Ahora que las necesidades están cubiertas, ¿Te has parado a pensar qué toca?

La pregunta abruma un poco. Esa lucha por mejorar el mundo terminó con los baby boomers y aún disfrutamos sus resultados. Sin embargo, demasiado nivel de vida ha conseguido relajarnos. Al no haber una meta común y urgente que alcanzar, la ciudadanía deja el mundo en manos del Estado esperando que todo siga igual de bien al día siguiente; el compromiso social ha desaparecido. Corrupción, hambrunas, devastación climática… ¿Para qué tomarlo en serio? Si a pesar de ello tenemos un empleo y una ducha con agua caliente, ¿no podemos convivir con las injusticias? El statu quo de occidente ya no entiende de empatía ni sacrificio, y en España puede verse a pie de calle.

Imagen extraída de elpais.com

Las generaciones a partir de los noventa han confundido los conceptos de queja y cambio. No hay una juventud vertebrada dispuesta a ejercer presión real, como sí la hubo en mayo del 68 o el 15-M, sino que impera un soberano conformismo. El adolescente posmoderno reivindica por Twitter desde la comodidad de su sofá y se siente un rebelde por ello. La revolución nunca fue tan fácil: presencias tres desahucios por televisión y los combates usando un hashtag. Aunque no todo el pasotismo es online: hay quién no acude a manifestaciones de su interés si ello le supone perder horas de clase, sacrificar tiempo libre o discutir con amigos. España ha avanzado hacia la era de las comodidades, y se le ha caído el espíritu huelguista por el camino. Los políticos son la manifestación pública de nuestros defectos y la monarquía corrupta es consecuencia de nuestra pasividad social.

Pero no solo de jóvenes va el asunto. Nuestros padres ignoraron hace décadas las políticas medioambientales que acabarían por devastar el clima. Normalizaron el tabaco a edades tempranas, el abuso del alcohol como ocio y otros tantos disparates. Eran tiempos distintos, supongo, pero lo cortés no quita lo valiente. El desdén de una generación es el lamento de la próxima, y las comodidades no han de ser anestésicos ni excusas. Sea pues este artículo un llamamiento a la conciencia nacional: retomemos las conductas que nos trajeron el bienestar de hoy. Evitemos que la indiferencia se convierta en el síndrome del primer mundo y hagamos de este país, si cabe, un lugar más agradable.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Drogas, un derecho

Si algo define al ser humano es su irremediable necesidad de entender lo que le rodea. Ningún fenómeno o elemento natural escapó al estudio de nuestra especie, y, por supuesto, las drogas tampoco. Rituales, medicina, festividades… el uso de...

Entre la ideología y la patología

Las ideas liberales están sujetas a tantos prejuicios que opinar se ha convertido en deporte de riesgo; es más fácil que te llamen facha a que te llamen de Vodafone. Este artículo pretende acabar con los estereotipos alrededor de...

Entre el juicio y el prejuicio

Corren malos tiempos para las religiones. El ateísmo es la doctrina de moda en una juventud cada vez más reacia a las creencias sin base empírica. La fe comienza a verse como un conservadurismo; algo anticuado que todos respetan,...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo