Antonio Pampliega: «No tenemos ni idea de lo que es una guerra»

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antonio pampliega

Antonio Pampliega es un periodista español especializado en zonas de guerra. Ha viajado a zonas de conflicto como Irak, Siria, Afganistán, Somalia o Venezuela y fue secuestrado por Al Quaeda durante 299 días.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistarle en una charla donde nos ha revelado las experiencias y realidades que ha vivido. Hemos dando un tour mundial por varias zonas que ha estado para acabar hablando de algunas verdades ocultas que tiene este tipo de periodismo: «La información que llega a occidente de estas zonas es muy difusa»

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La realidad de Oriente Medio

«Hospitales con niños destrozados por artillería, unas 70 personas ajusticiadas con un tiro en la nuca, gente que come de los contenedores o tiene que vender a sus propias hijas para sobrevivir» son imágenes que contaba a Antonio Pampliega: «Occidente no está preparado para ver lo que realmente es una guerra y sus consecuencias». Gran parte de Oriente Medio siempre ha sido una zona de guerra.

Antonio nos relataba una de las realidades de extrema dureza que ha vivido allí: «Entrevisté a Narges cuando tenía 7 años, le regalamos un peluche; que te cuente una niña, con una dureza en los ojos, cómo su padre la cambio por otra mujer y durante tres años fue esclava doméstica, dónde tenía en el cuerpo más de 110 marcas de alicates porque su suegra con unos alicates le pellizcaba la piel y se la retorcía hasta desgarrárselo… (…) Eso marca, son cosas que no se te olvidan en la vida».

Continuaba, «una espina clavada que tengo es en Afganistán son los niños danzantes«. Esta especie de tradición en Afganistán consiste en que hombres adinerados buscan familias pobres para comprarles un niño, este niño se disfraza de noche y se le maquilla mientras lo hacen bailar delante de ellos. Cuando la fiesta se acaba, el hombre que pagó por el niño lo viola y lo mata para que nadie sepa quién lo hizo: «Esa historia me quedo pendiente».

Antonio Pampliega en Oriente Medio / Vía: indiscreciones.es
Antonio Pampliega en Oriente Medio | Fuente: indiscreciones.es

Nilofar Bayat, capitana de la selección de baloncesto de Afganistán fue otra de las protagonistas en la vida de Pampliega, a la que consiguió sacar del país tras el dominio de los talibanes. Pampliega destaca que aún queda mucho por hacer ya que aún no ha conseguido sacar a sus compañeras tras meses de intentos.

Siria fue la gran protagonista en la vida de Antonio Pampliega en Oriente Medio: «el mayor problema de Siria es que nos hemos olvidado de ellos, sigue el mismo dictador de antes apoyado por rusos, chinos e iraníes y una población sometida a los grupos islámicos, yihadistas y Al Quaeda. Poco a poco irá a mejor, pero es una pena porque el pueblo se levantó en armas contra el régimen y se han dado cuenta que viven mejor con él». Resaltaba también otros países olvidados como Yemen, uno de los países con más hambre en el mundo, donde explicaba: «España vende armas a Yemen, ningún medio español va a ir a informar sobre Yemen donde yemeníes matan a gente con armas españolas».

Destacó también su secuestro durante 299 días por Al Quaeda. «Estábamos encerrados en una especie de cuarto de baño, nos dieron un ajedrez de madera donde jugábamos y un día uno de los secuestradores nos pidió que le enseñara a jugar. Con ello empezamos a hablar e iba conociéndolos. Te das cuenta que tienes enfrente a gente normal pero que han tenido la mala suerte de vivir una de las peores guerras del siglo«. Aquel muchacho tenía 19 años, 14 cuando empezó la guerra, donde perdió numerosos familiares: «Son lo que son por lo que han vivido». El periodista dividía su secuestro en dos partes. La primera parte fue tranquila junto a sus compañeros José Manuel López y Ángel Sastre y la segunda donde estuvo solo y fue maltratado durante 7 meses. «Es una agonía», «lo peor del secuestro es estar solo, ni los golpes ni las vejaciones».

Saber cómo una persona pasa un secuestro de tal magnitud era algo que me sacudía la cabeza por lo que no dudé en preguntar a Antonio Pampliega: «Los primeros dos meses que estuve solo me dieron bolis y un cuaderno donde empecé a escribir mi libro, Flores para Ariana, fue una forma de evadirme de la realidad, después cuando se acercaba la navidad caminaba 3-4 horas por la habitación y cantaba villancicos… pero cuando te das cuenta que no vas a salir de ahí en la puta vida pues… yo entré en una depresión donde me pasaba todo el día en el suelo tumbado cubierto con una manta y llorando sin parar porque no podía hacer otra cosa. Les dije que no aguantaba más con el secuestro y que por favor, me matasen«. El secuestro acabó al ser soltados en la frontera con Turquía junto a sus compañeros.

Antonio Pampliega regresa a España tras el secuestro. Vía: El País
Antonio Pampliega regresa a España tras el secuestro. | Fuente: El País

Es impresionante, desde mi punto de vista, ver cómo tras un duro momento como aquel secuestro, quiera seguir ejerciendo su profesión en zonas de guerra. Tras 5 meses continuó en Irak en octubre del 2016.

América, los peligros del continente

México, Venezuela, Colombia, Estados Unidos… fueron algunos de los países que Antonio Pampliega visitó donde continuó documentando las realidades que observaba. Se vieron claros algunos ejemplos en el programa de televisión Pasaporte Pampliega.

«Latinoamérica no es segura». Así comenzaba tajantemente resumiendo su andadura por el continente. Tegucigalpa, la capital de Honduras, fue uno de los destinos donde residió Pampliega 3 meses. «Yo viví en la parte alta de Tegucigalpa y veías cómo a las 6 de la tarde que empezaba a anochecer el centro de la capital estaba vacía y si querías moverte de un punto a otro tenía que ser por coche y no podías pararte en los semáforos. Honduras es el único país del mundo en el que he ido sin reloj ni teléfono. Yo he tenido miedo«.

La situación no cambiaba mucho en otros países como Colombia: «Entrevistamos a un hombre que se salvó de ser descuartizado al ser confundido con un cartel rival, al igual que la muerte de un influencer al ser asesinado por saltarse un control. La violencia la ejercen los cárteles». «En México o Colombia muere más gente asesinada que en Afganistán, que son zonas de guerra. Hay mucha violencia».

Para finalizar el tour por América nos reveló una historia vivida en Madre de Dios, la zona minera de Perú: «Estuvimos con una niña de 18 años, que era madre adolescente y huyó de su casa dejando a su hijo atrás. Se había metido en los prostíbulos de los mineros para conseguir dinero y darle una educación a su hijo». Para las mujeres, ejercer la prostitución en estos países es peligroso, sobre todo al querer dejar de ejercer ya que es probable que acaben siendo asesinadas como muchas de las compañeras de la joven peruana mencionada anteriormente, una de sus compañeras hasta fue descuartizada por pandillas.

Realidades de África

Finalizando el tour, viajamos un breve tiempo por África, el continente más pobre del mundo. Sudán, Sudáfrica o Somalia son algunos de los sitios visitados por el periodista. Mongadiscio, la capital del último país mencionado lo define como una nación llena de atentados suicidas. «Es de los únicos sitios del mundo en el que no he salido a la calle a tomar fotos» y, añadía, «teníamos que ir todo el rato con escolta armada y ni podíamos dormir en hoteles porque eran objetivo de grupos terroristas, teníamos que dormir en bases militares».  El periodista tuvo la oportunidad de ver casos únicos y nos relataba uno de los casos que más le había impactado «Una mujer en Somalia que tenía 5 hijos enterró a 3 por qué se les morían de hambre».

La otra ventana del periodismo

Sinceramente, la entrevista con Antonio Pampliega fue una de las entrevistas más interesantes y cómodas que he realizado. ¿Un Muckaker del periodismo? Puede ser. Tras tener estas conversaciones, te das cuenta de la necesidad que es tener a personas como Antonio Pampliega que nos deja y nos ayuda mirar por la otra ventana y ver más allá del prisma occidental que tenemos.

Antonio Pampliega en mitad de un conflicto. Fuente: Periplo
Antonio Pampliega en mitad de un conflicto. Fuente: Periplo

Esto también conduce a las difícil situación que tienen los periodistas de guerra españoles. Se trata de una profesión que tiene un gran riesgo, en la que si quieres información tienes que poner tu vida en juego. Eso para muchos no es lo menos importante, ya que es una profesión muy mal pagada. Así mismo lo confesaba Antonio Pampliega: «Me han tenido que secuestrar, para yo escribir un libro. Han comprado los derechos para hacer una película y por primera vez en mi vida estoy ganando dinero«.

Nos confesaba además con cantidades reales cómo medios de comunicación españoles pagaban tan solo 35 euros (sin contar impuestos) por reportaje en una Siria donde secuestraban a periodistas :»No entiendo cómo los redactores jefes o directores van en coches oficiales o tienen tarjeta de la empresa, tienen las cifras en superávit y luego a nosotros nos pagan 35 euros»

Ambos estuvimos de acuerdo en que parte de la culpa la tienen los medios por no invertir ni apostar en este tipo de periodismo tan necesario. Los periodista prefieren trabajar para medios extranjeros ya que son mejor pagados. Esto lo único que hace es perder grandes talentos y perder primicias que el mundo debe saber. Y tú, ¿no crees que se debería apostar más en España por este tipo de periodismo?

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