Los de Pere Martí, sediento de puntos, se quedan con el empate (1-1) en casa con firma del canterano Ablanque
Hay partidos que, sin serlo, se sienten como finales. Penúltimo contra último. Acercarse a la salvación o morir en la jornada 19. Algo así se ha vivido en el Pedro Escartín, Guadalajara, en el encuentro entre el Depor y el Cacereño, colistas del grupo 1 de Primera Federación. Aunque en los momentos importantes, aparece el de siempre: Javier Ablanque.
Los de Pere Martí llevan sufriendo más tiempo del que se esperaban… aunque nadie dijo que enfrentarse a una nueva categoría sería pan comido. Los locales, penúltimos en la tabla con 17 puntos, se jugaban la vida en esta jornada y Ajenjo, centrocampista del equipo extremeño, les pudo poner la soga al cuello demasiado pronto.
El excanterano del Atlético de Madrid abrió la veda en el Pedro Escartín con el 0-1 en el 6′ de partido. Aunque esto no apagó la llama alcarreña, sino que echó más leña al fuego. Los de morado subieron una marcha más. Neskes, al volante, pudo poner el empate, pero el palo estropeó sus planes. Pablo Muñoz tampoco aprovechó la falta del ‘7’. Los visitantes pudieron sacar partido de esa falta de acierto, pero Ignacio de Santiesteban, colegiado del encuentro, señaló el fuera de juego.
Jugada polémica y desconcierto de propios y ajenos. La cámara que debía sacar de dudas al árbitro no funcionaba. Así que, la decisión del linier fue a misa y se acabó anulando el gol.
Ablanque, y nada más
Quien no necesitó suerte fue Javier Ablanque, el capitán. Desde fuera del área, muy lejos de la red, él mismo se lo guisó y se lo comió. Ni el portero del Cacereño se lo vio venir… ni él, ni el propio jugador, que no dio crédito. En el 39′, de diestra, puso el 1-1 en el marcador de Guadalajara. Pero, como comentó el mister en rueda de prensa «no puede cargar con todo. Tiene que ser capitán desde la tranquilidad que buscamos».
Un Salifo poco acertado no pudo deshacer el empate antes de marcharse al banquillo. Ni él, ni nadie en el Pedro Escartín. El marcador se apagó con el 1-1 ante la atenta mirada de los 3.106 aficionados que aguantaron al frío hasta el final.
El empate no era una buena noticia para nadie y la derrota significaba decir adiós, prácticamente, a la temporada y a la categoría. Pere Martí recordó en la rueda de prensa previa al encuentro que la solución iba muy «por lo anímico y por lo mental», mensaje que reafirmó tras el partido: «Hemos estado más tranquilos que otros días, sobre todo por el hecho de haber encajado un gol y no venirnos abajo. Vamos a darle un poco de calma a estas situaciones que nos ayudarán a acercarnos a ganar». Pese a ser el gran dominador del encuentro, el Depor no pudo desatascar su situación. En el horizonte, el Barakaldo Club de Fútbol, 12º en la tabla.

