El nuevo trabajo de Natalia Lacunza muestra a una artista capaz de sobrepasar sus límites
Tras una espera de cuatro años, los seguidores de la cantante navarra están de celebración. El pasado viernes 10 de junio salía a la luz su primer disco: Tiene Que Ser Para Mí supone un antes y un después en su carrera. Sus seguidores lo esperaban con ansia desde su salto a la fama en 2018, tras su participación en el popular concurso Operación Triunfo, donde Natalia Lacunza alcanzó el tercer puesto en una reñida final. Edición de la que también surgieron otros artistas como Alba Reche o Miki Núñez.
Este tiempo de espera por lo menos no ha sido estéril. En los últimos años, la pamplonica no ha dejado de trabajar. Una prueba de ello son sus dos EPs. Otras Alas (lanzado en el 2019) cuenta con los que todavía son algunos de sus temas más populares, como Nana Triste, reconocido dueto junto a Guitarricadelafuente. Tras él, llegó en el 2020 EP2, como indica su nombre, su segundo EP. Además, durante estos años ha colaborado en proyectos de otros artistas, como es el caso de Cuando Te Fuiste, tema perteneciente al disco 11 Razones de Aitana. Por fin llega el momento de presenciar este primer disco, de alguna forma el culmen de este recorrido.
Una espera llena de adelantos
A pesar de que el camino hasta el disco ha podido parecer eterno para algunos seguidores, Lacunza se ha encargado de hacerlo lo más ameno posible. De esta forma, antes de que se publicasen las 12 canciones que finalmente componen Tiene Que Ser Para Mí, la cantante estrenó hasta tres adelantos diferentes: Cuestión de Suerte (octubre 2021), Todo Lamento (diciembre 2021), y el más reciente, Muchas Cosas (marzo 2022). Cada uno de ellos, acompañado por un videoclip que muestra la coherencia estética del proyecto.
Cuestión de Suerte, el primer adelanto, se caracterizó por una melodía desenfadada y casi alegre, reminiscente de décadas pasadas. Marcada por un pulso constante, engancha al oyente en la primera escucha. Y la letra, sencilla de recordar, con frases tan memorables como «Me gustaría volver a hacer todo otra vez», logra hacer el resto. Algo similar ocurre con Todo Lamento. La percusión marcada y una voz dulce vuelven a ser los ingredientes fundamentales del tema. Sin embargo, la perspectiva es completamente diferente, ya no echa de menos el pasado, se alegra de haberlo dejado atrás.
Muchas Cosas sirvió como adelanto final para el disco, después de lanzar casi un tercio de sus temas antes de su estreno. Fue acompañado por un videoclip en apariencia sencillo, pero cuyo interés se dispara al comprender su planteamiento como una única secuencia. De nuevo, la voz de Lacunza demuestra su dulzura que contrasta con unos golpes marcados en la melodía. Después de repetirse en los tres singles, estos elementos parecen ser característicos del disco. Pero temáticamente plantea un nuevo giro, mostrando cómo evitar las dificultades y no hacerlas frente puede suponer el final de una relación: «Muchas cosas pendientes en la mesa, a las que no quería enfrentarme«.
Natalia Lacunza como sinónimo de cohesión
Solo hay que escuchar una vez, en orden y seguidas, las 12 canciones que componen Tiene Que Ser Para Mí para poder notarlo. Y es que el primer disco de Natalia Lacunza es todo un ejemplo de coherencia. A pesar de los diferentes singles presentados, este proyecto no se siente como un conjunto de partes inconexas, que se han reunido para alcanzar un número determinado de pistas. De principio a fin, se nota que es el resultado del trabajo orientado a una única idea bien definida.
Esto no resta personalidad a las canciones de forma individual. Cada una de ellas tiene su interés y elementos que las diferencian respecto al total. Pero todas ellas comparten, en mayor o menor medida, una identidad que permite identificarlas dentro de este proyecto incluso si se escuchan de forma individual. Una muestra de ello es su voz. En todo el disco Lacunza afronta las canciones con una marcada dulzura y un rango vocal controlado. No hace grandes demostraciones, optando por una proximidad a la palabra en algunas ocasiones, creando un mensaje más directo.
Esto se refuerza con los efectos vocales, sutiles pero repetidos a lo largo de diversas canciones. Sus melodías también mantienen esta cohesión a lo largo de las 12 pistas. Marcadas en la mayoría de ocasiones por medios tiempos y percusión repetitiva, todas ellas mantienen una duración semejante. Se extienden entre los dos minutos y medio y los tres, apenas superando este límite, lo que refleja el cambio en la industria musical de los últimos años. De esta forma, antes de que una pista pueda llegar a aburrir, se salta a la siguiente, dejando al público siempre con ganas de más.
Canciones que brillan con luz propia
A pesar de esta homogeneidad que permite percibir este disco como un trabajo redondo, es imposible no señalar algunos temas que, sin necesidad de demasiadas escuchas, resaltan sobre los demás. Evidentemente Tiene Que Ser Para Mí, tema que da nombre al disco, es uno de ellos. Recoge todas las tendencias estilísticas mencionadas anteriormente, y hace lo mismo respecto a su temática. Sintetiza las principales líneas narrativas que se explorarán en los sucesivos 11 temas, tratando la independencia, el desequilibrio en una relación y, sobre todo, la necesidad de no perder la propia identidad.
Por su parte, Tiempo Atrás no resulta llamativa por su manera de concentrar la esencia del trabajo de Lacunza, sino por lo opuesto. Es uno de los temas musicalmente más diferentes respecto a sus compañeros. El piano adquiere un peso mucho mayor y la agilidad que caracteriza a los temas parece ralentizarse al comenzar esta canción. Muestra la necesidad de la cantante de volver a encontrarse: «Ya no quiero correr, quiero regresar, donde estaba antes» o «Ser lo que yo era». Estos versos reflejan el deseo de la artista de no perderse, de dejar atrás batallas inútiles, en una necesidad de libertad que culmina con una serie de gritos prácticamente catárticos.
Todo Va A Cambiar es el penúltimo tema del disco, una de las pocas colaboraciones del proyecto, contando con la participación de Karma C. Este tema resulta fundamental para comprender el recorrido temático del disco. Reúne con maestría y sin resultar repetitivo algunas de las claves de las letras de este trabajo. La necesidad de alejarse de un lugar (o relación) que no funciona para volver a encontrarse. La única certeza de que nada es permanente excepto el cambio. La abrumadora sensación de que en todo momento, todo está en juego, de que la vida es lo que sucede en la contraposición entre ganar y perder.
El reflejo de años de trabajo
Todo esto y mucho más compone Tiene Que Ser Para Mí. El primer disco de Natalia Lacunza. El resultado de una larga lista de proyectos y experiencias acumulados desde su salto a la fama hace más de cuatro años. Lacunza es, sin duda, una de las artistas con una marca más personal del panorama musical nacional. Por ello, no eran pocos los que eran escépticos ante una espera tan larga por un primer trabajo discográfico.
Sin embargo, este proyecto demuestra por sí mismo por qué ese tiempo era necesario. En él puede verse la clara influencia de Otras Alas, EP2 y todos los temas y colaboraciones que ha realizado durante este tiempo. Todos ellos han contribuido a hacer de Tiene Que Ser Para Mí un proyecto no solo necesario, sino relevante, para la carrera de la artista. Por fin parece que Natalia Lacunza encuentra un trabajo en el que verter toda su esencia, y después de escucharlo, no queda la menor duda de que este no es más que su comienzo. De que, si sigue así, realmente todo será para ella.


