Las autoridades activan protocolos de seguridad en todos los recintos penitenciarios del país
Al menos seis personas han muerto y otras once han resultado heridas tras los enfrentamientos entre grupos de delincuencia organizada (GDO) ocurridos la tarde del sábado 22 de julio y este domingo 23 de julio. El suceso ha tenido lugar en la Penitenciaría de Litoral, en Guayaquil.
El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI) ha informado del balance de las víctimas. Además, ha señalado que las personas heridas «fueron evacuadas con oportunidad a centros hospitalarios y se encuentran fuera de peligro«.
El SNAI activó los protocolos de seguridad en todos los centros penitenciarios del país. «El Comité de Seguridad en Crisis continúa su trabajo en el Puesto de Mando Unificado (PMU) con el apoyo de Policía Nacional y Fueras Armadas».
Asimismo, el SNAI ha dispuesto un equipo sanitario para brindar apoyo psicológico a las familias de las personas privadas de libertad fallecidas y heridas. Además, «realizará el acompañamiento en todos los trámites legales«.
Masacre en 2021
No es la primera vez que la Penitenciaría de Guayaquil sufre de estos enfrentamientos. El 28 de septiembre de 2021 hubo una matanza de reclusos a causa de enfrentamientos entre bandas criminales en el interior de la institución. La masacré dejó 123 reclusos asesinados y alrededor de 80 heridos. Esto la convirtió en la peor matanza carcelaria en la historia del país, además de la quinta peor en la historia de Latinoamérica.
Estos enfrentamientos entre las bandas criminales se iniciaron tras la muerte de Jorge Luis Zambrano, líder de la banda de Los Choneros, una de las organizaciones delictivas más grandes y antiguas del país. De acuerdo al portal de noticias Primicias, miembros de Los Choneros habrían afirmado durante una celebración de cumpleaños que ellos eran la banda con más poder dentro de la cárcel, lo que habría enfurecido a integrantes de las bandas Los Lobos y Los Tiguerones.
Dos días después de la masacre, alrededor de 900 policías y militares ingresaron a la Penitenciaría del Litoral para pacificar la cárcel, como respuesta al anuncio del presidente Lasso un día antes de que algunos pabellones aún no contaban con presidencia policial.


