Las diferentes obras en curso en el principal transporte público de la capital han provocado numerosas aglomeraciones en las estaciones
En los últimos días viajar en Metro por Madrid se ha convertido en una prueba de resistencia. Los usuarios de este medio de transporte se han visto afectados por múltiples demoras y cortes, aglomeraciones en los pasillos y un clima de incertidumbre y tensión. Las redes sociales se han encendido con las quejas de decenas de usuarios mostrando su descontento con la situación, justo en un momento en el que la red afronta una de las mayores reformas de su historia.
Transformación subterránea
La principal línea de Metro en la que se están llevando a cabo obras de mejora es la Línea 6, conocida como Circular, que cada día mueve alrededor de 400.000 viajeros. Desde finales de mayo comenzaron los trabajos para su automatización: nuevas vías, sistemas de señalización y puertas automáticas. El objetivo es convertirla en la primera línea de trenes sin conductor de la red para 2027. Una reforma integral que, según la Comunidad de Madrid, permitirá mejorar la frecuencia y la capacidad del servicio.
Esa modernización ha llegado acompañada de cierres parciales que se prolongarán hasta finales de año. El 31 de mayo de 2025 se iniciaron las obras para automatizar esta línea que se realizarán en dos partes. En el primer tramo Moncloa-Méndez Álvaro (oeste) ya se han terminado las obras. En el segundo tramo Moncloa-Legazpi (este) las obras se iniciaron a principios de septiembre y están previstas hasta diciembre. Esta segunda etapa ha dado comienzo justo al inicio del curso escolar, por lo que ha golpeado especialmente a zonas como Ciudad Universitaria. Miles de estudiantes se han encontrado con autobuses lanzadera saturados y amontonamientos de pasajeros en otras líneas del suburbano.
A este problema se suma el efecto Cuatro Vientos, estación de la Línea 10 que en los últimos meses ha visto dispararse su afluencia un 164% en hora punta por las obras de soterramiento de la autovía A-5. El incremento de pasajeros ha puesto a prueba la capacidad de trenes y andenes, ya de por sí tensados. Y como si las obras no fueran suficientes, las averías han rematado la sensación de colapso. Entre ellas, fallos eléctricos e incidencias técnicas en trenes, como el reciente bloqueo de una puerta en la misma Línea 10.
La oposición saca partido
Los rivales políticos han aprovechado la coyuntura para cargar contra la gestión regional, a la que acusa de falta de previsión y de minimizar el impacto real sobre los madrileños. Desde el PSOE hasta Más Madrid han reclamado más transparencia, una mejor planificación de las obras y compensaciones para los usuarios que están sufriendo día tras día un servicio limitado, además del necesario refuerzo en el resto de líneas de metro y de autobús. El más destacado ha sido Óscar Puente, ministro de Transportes, quien ha utilizado su cuenta de X para dar difusión a las quejas de los afectados y la escasa cobertura de Telemadrid.
La Comunidad de Madrid defiende que las molestias son el precio inevitable de una modernización imprescindible. “La Línea 6 de Metro será la primera infraestructura automatizada de toda la red. Eso permitirá reducir averías y mejorar las frecuencias”, ha explicado el Gobierno regional. Recuerda también que se han desplegado autobuses gratuitos de sustitución y refuerzos en la EMT. Sin embargo, los usuarios no siempre perciben esas medidas como suficientes, y lo cierto es que la presidenta Isabel Díaz Ayuso sigue sin pronunciarse al respecto y sin tomar medidas adicionales.


