No solo puede despedirse el año desde la Puerta del Sol

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Se acerca el fin del 2020 y, aunque no podamos celebrarlo de la misma forma que otros años, lo despediremos con más ganas que nunca. Nosotros, los españoles, intentaremos tomar las doce uvas al son de las doce campanadas retransmitidas desde la Puerta del Sol, igual que hicimos en 2019, en 2018, en 2017… Pero esta tradición que ya hemos normalizado tanto, no es ni similar a las de otros lugares del mundo.

A pesar de que es bastante parecido a lo que se hace en Madrid, nunca nos cansaremos de ver en las películas norteamericanas la gran fiesta de Año Nuevo que se celebra en Times Square, en Nueva York. Año tras año, millones de personas se reúnen para ver caer poco a poco una esfera de más de tres metros a las doce de la noche. Otro evento típico de la ciudad es el New Year’s Eve Wishing Wall: un poco antes de la medianoche, la plaza se cubre de papeles en los que la gente ha ido escribiendo sus deseos para el año siguiente desde el 1 de diciembre.

Times Square (NY) en Nochevieja. | Fuente: Mic.com

En la otra América, en Uruguay, la gente también sale a la calle, pero de una manera algo diferente. En la capital, Montevideo, es tradición ir al paseo marítimo o Rambla, de 25 kilómetros de largo, y beber, escuchar música y ver los fuegos artificiales mientras se cena un lechón en la playa. En el Mercado del Puerto, un lugar que agrupa arte y tradición, es típica la lucha de sidra. Además, el 1 de enero se celebra una gran fiesta del tango en la calle, en el que participan bailarines profesionales y todo el que se atreva.

Guerra de sidra en el Mercado del Puerto (Uruguay) en 2018. | Fuente: EFE

La alegría se apodera de las calles de Brasil en fin de año. Conocemos sus coloridos carnavales, pero no tanto su fiesta en estas fechas, llamada Fiesta do Reveillon. Se celebra en las principales playas del país y a ella acuden turistas y locales para presenciar fuegos artificiales durante veinte minutos. El mar se convierte en un espectáculo de luces y colores; y los brasileños se visten de blanco para atraer la buena suerte, comen lentejas, saltan siete olas consecutivas y arrojan flores al mar.

Fiesta do Reveillon, Brasil, 2018. | Fuente: CNN

Al igual que las tradiciones brasileñas, las africanas están repletas de color, baile y música en la calle. En Ciudad del Cabo se recibe el nuevo año entre fuegos artificiales y melodías navideñas. Pero la verdadera celebración se da el 2 de enero: el Tweede Nuwe Jaar. Y es que, en la época de la esclavitud, esa era la fecha en la que los esclavos podían festejar la entrada del año. Además, otra tradición “heredada” de los blancos es el Minstrel Carnival, que toma el nombre de los antiguos espectáculos teatrales de Estados Unidos en los que los blancos se pintaban la cara de negro para imitarlos y burlarse de ellos. Actualmente, es un día que representa la liberación y la hermandad, y miles de personas acuden para ver ese desfile cada año.

Imagen del desfile del Tweede Nuwe Jaar en Ciudad del Cabo. | Fuente: Flickr, South African Tourism

Y del continente africano, al asiático. En Japón, el Año Nuevo o Shogatsu es una de las celebraciones más importantes, junto al Obon. Se trata de una mezcla de elementos budistas, sintoístas y populares que conforma una tradición propia. Cerca del fin de año, se celebran dos fiestas que se remontan al año 1400: Bonen-kai y Shinnen-kai. La primera es para olvidar el año, como excusa para juntarse con compañeros y amigos; y la segunda, la fiesta de bienvenida al nuevo año, para hacer propósitos y desearse buena suerte. En las semanas anteriores al 31 de diciembre, los japoneses hacen una limpieza exhaustiva de sus casas, oficinas, escuelas, etc., lo que se conoce como Osoji, para comenzar el año en una casa ordenada y limpia.

Tokio durante la celebración del Año Nuevo. | Fuente: Reuters

Y otro país famoso por sus tradiciones y supersticiones es Irlanda. Al igual que los nipones, los irlandeses, antiguamente, limpiaban su casa para recibir el nuevo año. Hoy día hay quien sigue cultivando esa tradición y otras como golpear las paredes con el pan de Navidad para ahuyentar la mala suerte, mantener las puertas abiertas para que los familiares fallecidos puedan compartir la noche con ellos o que nunca sea una niña pelirroja la que salga de la casa la primera, ya que podría traer mala suerte. Tampoco puede pasarse por alto el New Year’s Eve Festival, cuando los monumentos y las calles se bañan de luces y carnaval.

New Year’s Eve Festival en Dublín, Irlanda. | Fuente: InOut viajes

Y es que, después de un año tan ajetreado como este, lo que mejor sienta es despedirlo. No importa cómo ni dónde, esta noche cerramos las puertas al 2020. Un año que, aunque queramos, no vamos a poder olvidar.

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