Mario Casas, de ídolo adolescente a ganador del Goya a mejor actor

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El gallego se ha hecho con el premio por su interpretación en No matarás

Mario Casas se dio a conocer con papeles como Hache en Tres metros sobre el cielo (2010) o Ulises en El barco (2011). Sin embargo, a lo largo de los años, el actor ha demostrado su talento consiguiendo meterse a la crítica, además de al público, en el bolsillo.

En 2005 Mario Casas daba sus primeros pasos como actor. Sin embargo, no es hasta su aparición en Los hombres de Paco (2007-2010), dando vida a Aitor, cuando empieza a llamar la atención del gran público. Durante los primeros años de su carrera participó en varios proyectos interpretando el típico papel de adolescente, algo rebelde y muy atractivo. Así le vimos en Tres metros sobre el cielo y El barco, producciones gracias a las que el actor consiguió una legión de fieles seguidores.

Mario Casas en Tres metros sobre el cielo | Fuente: Antena 3

Al principio, podía parecer que Casas era tan solo un chico guapo al que se le daba bien hacer de malote y conquistar a adolescentes. En cambio, el tiempo ha demostrado que el actor sabe hacer mucho más. Si por algo destaca la carrera del gallego, es por su versatilidad, pues ha pasado por las manos de directores tan distintos como Álex de la Iglesia o Fernando González Molina y siempre ha dado la talla.

Con sus interpretaciones en La mula (2013), Palmeras en la nieve (2015) o El fotógrafo de Mauthausen (2018) el actor dejó claro su talento a la hora de interpretar. Sin embargo, a pesar de que muchas de estas producciones recibieron varios galardones, parecía que a Mario Casas se le resistía el Goya. Hasta este año, que gracias a su papel de Dani en No Matarás, ha conseguido su primer premio en la gala más importante del cine español.

Cartel de No matarás | Fuente: SensaCine

El pasado 6 de marzo, Mario Casas recibió el esperado galardón por videollamada. En cuanto José Coronado pronunció su nombre, toda la familia Casas se abalanzó sobre el ganador dando saltos de alegría. El actor dedicó el Goya a sus compañeros y familia. Fue especialmente emotivo el momento en el que el intérprete daba las gracias a su madre por haberle dado “alas para volar”. Además, el actor lució orgulloso la «estatuilla» que le había regalado su hermano pequeño, una cabeza de Iron-Man. Mario Casas acabó el discurso recordando sus inicios como actor: “A todos aquellos que alguna vez habéis estado a tres metros sobre el cielo”.

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