La primera novela de Adrián Velázquez no puede dejar indiferente a nadie
Valiente, sinvergüenza y sincera hasta la medula, así es Historias de un demente. Este libro consigue, con 100 páginas, despertarnos, hacernos reflexionar y animarnos a dejar de conformarnos con aquello que no nos gusta de nuestra sociedad. La novela nos mete en la cabeza de un demente (a veces no tan demente) para hablar sobre educación, política y, por supuesto, sobre periodismo y libertad de prensa.
Adrián Velázquez confiesa que de pequeño era algo trasto, por lo que pasaba más de una tarde castigado en su habitación. Este tiempo lo aprovechaba para imaginar historias y plasmarlas en papel. El resultado eran cuentos llenos de faltas de ortografías, pero también de mucha creatividad. Ahora, con más madurez y conocimientos, Adrián ve su primera novela publicada.
Velázquez lleva años escuchando a la gente hablar sobre ciertos aspectos de nuestra sociedad y, aprovechándose de esas opiniones anónimas, ha escritor este libro. Historias de un demente no es otra cosa que “muchas voces” que nos llegan a través de Iker, su protagonista. Las cartas y reflexiones de esta historia, son “voces ocultas, opiniones que a veces no nos atrevemos a expresar”, explica el autor. De hecho, por esto mismo Iker es periodista, pues esta profesión consiste en “documentarse e investigar para llegar a esas voces escondidas”, confiesa Adrián.

El autor anima a leer su obra: “Es muy buena historia y aunque sea un libro corto, tiene muchas cosas que decir… es creativo y psicológico, da que pensar”. Pero antes de que te lances a la aventura de leer Historias de un demente, me gustaría hacerte una advertencia, futuro lector: esta no es una novela convencional. No esperes una trama absorbente, no esperes cientos de plot twist que te dejen con la boca abierta. Si abres las páginas de Historias de un demente prepárate para reflexiones críticas que te harán replantearte nuestra realidad, si abres las páginas de este libro, prepárate para salir de tu zona de confort.

