Respirar Oxígeno con la nueva novela de Marta Jiménez Serrano
La autora expresa con su nuevo libro su casi muerte, hablando también de la vida, lo cotidiano, el trauma, la literatura e, incluso, la suerte de estar vivos.
Monóxido de carbono
Marta Jiménez Serrano nos regala Oxígeno, un libro sobre su experiencia con la muerte. Marta casi pierde la vida hace unos años por intoxicación de monóxido de carbono en su casa, un sábado cualquiera, junto a su pareja. Una muerte silenciosa que no ocurre mucho, pero que casi le ocurre a ella.
Pregunta: ¿En qué momento decides contar esta historia? ¿Por qué ahora?
Respuesta: Yo creo que no lo decido. A mí no me apetecía nada escribir este libro. Me agobiaba mucho y me daba mucha ansiedad cuando empecé a escribirlo, pero creo que me rendí. Creo que no podía quitarme la historia de la cabeza y que al mismo tiempo estaba en terapia intentando colocar todo lo que me había ocurrido y que, de manera muy natural, el proceso terapéutico y todo lo que me estaba pasando a mí por dentro acabó convirtiéndose en un libro.
P: ¿Cómo ideaste o imaginaste cómo lo ibas a contar? Porque ya no solo cuentas tu propia experiencia con la muerte, sino la relación con la vida, con otros tipos de muerte, con la enfermedad…
R: Sí que tuve claro más o menos desde el principio lo que iba a ser la estructura de la novela. Empieza conmigo desmayándome, termina conmigo abriendo los ojos y en medio hay toda una serie de flashbacks y de flash forward, y el resto de temas fueron saliendo de manera muy natural.
A partir de la anécdota, aparecieron otras experiencias con la muerte ajena, con la con la enfermedad. Este concepto casi de Dios, esa frase que me decía mi abuela de “Hasta mañana, si Dios quiere”. También la historia de la relación de pareja, la historia de la casa. Todos los temas fueron respondiendo a esa línea estructural que me daba lo ocurrido con el monóxido.
P: También me parece muy interesante todos los temas que tratas que están presentes a lo largo de todo Oxígeno, por ejemplo, el problema con la vivienda o el amor, que atraviesan toda la novela. ¿Cómo decidiste cómo enfocarlo?
R: Van saliendo de la historia principal. Creo que son temas que son transversales también en la vida. Lo son en la novela porque, si nos ponemos a hablar un poco de manera profunda, es imposible no hablar del amor, no hablar de los afectos, no hablar de la casa. Aquí además creo que es importante decir que el libro no habla solo de una experiencia cercana a la muerte, sino que esto ocurrió en casa un sábado por la mañana.
Entonces es como que el lugar de refugio y seguridad de repente se convierte en el principal lugar de peligro
Todo fue saliendo de manera muy natural. Creo que intento ahondar mucho siempre en los libros o tener un determinado nivel de profundidad, y que entonces acabó tocando temas que son transversales también en la vida, que nos afectan un poco de todos los lados.
Una estructura diferente
P: ¿Cómo elegiste la estructura dentro de cada capítulo? Primero hablas de tu infancia, luego hablas como del incidente, luego añades datos objetivos sobre las muertes por monóxido de carbono.
R: Fue como hacer un puzle. Hice todas las escenas por separado. Escribí todas las escenas y luego estuve unos días armando el puzle. Que recuerdo esos días de verdad que me salía humo de la cabeza. Era como estoy en el máximo de mis capacidades porque fue muy difícil armar el puzle y que cuadre bien. Ese fue el proceso. No fue lineal para nada, sino fue primero ir escribiendo todas esas piezas del puzle y luego intentar encajarlas.
P: ¿Cómo sientes o sentiste en el momento que empezaste a escribir Oxígeno, cómo fue el proceso de escritura? ¿Qué es lo que más ha sido complicado de escribir Oxígeno?
R: Lo más complicado de escribir Oxígeno ha sido lo que cuenta el propio libro. Colocar el trauma fue lo más complicado y hasta que no lo coloqué no lo pude escribir. Para mí el libro se colocó, yo entendí el libro que estaba escribiendo, con la escena en la que finalmente lloró en el psicólogo.
El día que escribí esa escena entendí de qué iba el libro. Y entonces lo pude terminar. Creo que lo complicado fue la vida más que el libro.
Cuando lo pude colocar en la vida, lo pude contar.
P: También me gusta mucho cómo introduces la literatura dentro de la novela, ¿cómo quisiste enfocarlo, qué importancia le dabas dentro del libro?
R: Creo que cuando di con esto di un poco con el tono del libro. Pero está todo relacionado. Al final la terapia es poner en palabras algo, entonces en el momento en que ponemos en palabras algo estamos contando una historia. Creo que la literatura va mucho más allá. La literatura se puede usar para entretenerse y para evadirse, pero creo que puede ir mucho más allá.
Creo que todos hacemos literatura con nuestras vidas todo el rato.
Todos estamos decidiendo cómo nos contamos a nosotros mismos, cómo nos contamos a los demás, qué cosas jerarquizamos sobre otras. Hay algo también en Oxígeno que es bueno el toparte con el sinsentido de la vida. Me interesaba mucho esta propuesta de “la vida no tiene sentido, pero nosotros se lo damos”, y nosotros intentamos estructurarla y dar un principio, un nudo y un desenlace.
Colocar el trauma
P: ¿Cómo ha evolucionado en ti o cómo has querido enfoca en Oxígeno esa dualidad entre desgracia y fortuna? De nos ha pasado esto horrible, pero que afortunados de que hemos podido salir de ello.
R: Para mí fue una sorpresa. Cuando me senté a escribir Oxígeno pensé que iba a ser un libro menos luminoso.
Creía que iba a escribir un libro sobre la muerte y he acabado escribiendo un libro sobre la vida.
Sobre el asombro espectacular de que estemos vivos aquí, hoy y ahora, y sobre que hay que disfrutar, que hay que estar presentes. Y es curioso que me llevara ahí. Yo cuando acepté el libro pensé que iba a escribir un libro mucho más oscuro, y creo que he dado un libro bastante luminoso y esperanzador.
P: ¿Cómo fue como la elección tanto del título como de la cubierta?
R: Yo siempre que hablaba del libro era el libro del monóxido, pero al final quedó un libro luminoso y tenía más sentido titularlo Oxígeno. A parte suena bien, me gusta mucho el título.
La cubierta yo me emperré y me la consiguieron en Alfaguara. Fui a ver la exposición de Isabel Quintanilla y me encantaron sus cuadros. Me parecía que había algo en sus cuadros que remitía mucho a Oxígeno porque ella siempre representa la intimidad de una casa en uso, pero sin las personas. Entonces vi sus cuadros y dije esto es Oxígeno. De hecho, tiene algunos cuadros que como portada no funcionaban bien, pero que eran literalmente como el contador del gas o una puerta de un baño abierta que para mí eran la novela.
Me gusta mucho que sea un cuadro hiperrealista. Yo creo que lo que he hecho en el libro es un libro hiperrealista. El cuadro no es una foto, el cuadro no es la realidad, es un cuadro, pero intenta llegar al máximo nivel de detalle. Eso creo que es lo que he hecho con el libro. No es la realidad, no es una crónica. Tampoco me he molestado en que sea un artefacto literario, pero creo que es lo más hiperrealista que he podido.
P: ¿Qué te ha enseñado a ti escribir Oxígeno? ¿Cómo te ha ayudado a sanar o que has aprendido de ello?
R: Un poco todo lo que cuento en el libro. Me ha ayudado mucho. Lo que me ha ayudado a sanar es la terapia, pero el libro me ha ayudado mucho también a colocarlo, a ponerlo por escrito, a entender yo misma lo que me estaba pasando y a entender un poco mi nuevo modo de mirar las cosas porque creo que sí que me cambió el modo de mirar las cosas.
Una lectura obligatoria
P: ¿Qué quieres que sientan tus lectores cuando lean Oxígeno? ¿Qué les quieres transmitir?
R: Nunca tengo un objetivo. No pienso en esto. Lo que quiero es que les llegue. Tengo presente al lector en la medida en que quiero que el libro tenga una tensión narrativa, que no aburra, que emocione. Tengo presente que el libro lo va a leer alguien y que tiene que tener una serie de cosas que nos hagan querer seguir leyendo, pero no busco un impacto concreto.
P: He visto que ya van a hacer una segunda edición e Oxígeno cuando todavía no lleva ni 24 horas en librerías. ¿Cómo te sientes con esto?
R: Feliz, abrumada, impresionada. Muy contenta


