La entrevistada habla sobre la nueva exposición del Museo Thyssen
María Rubio, jefa de diseño gráfico para el museo Thyssen-Bornemisza, nos abre las puertas de su estudio para descubrir los detalles de la nueva exposición: Hiperreal, el arte del trampantojo cuya inauguración será el 15 de marzo de 2022.
Después de breves conversaciones telefónicas y un fugaz intercambio de mensajes de texto, me dirijo a la Calle Mantuano 32. Se trata del estudio de la empresa de diseño gráfico: Gráfica Futura, empresa cofundada por María Rubio y sus dos socios. María, nacida en Bilbao y criada en Madrid, es licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y está especializada en Diseño Gráfico. Su carrera profesional se ha desarrollado en el colectivo gráfica futura que, formalizado en 1995, ha realizado proyectos de diseño editorial, expositivos, de identidad, señalización y multimedia.
Como directora de arte ha coordinado proyectos editoriales para museos, instituciones y empresas de ámbito nacional e internacional, realizando trabajos de diseño en libros, catálogos, colecciones, boletines y revistas. Su labor se ha visto reconocida en los Premios al mejor libro editado en España (categoría de arte) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en hasta cinco ediciones. Actualmente, al margen de su trabajo en el estudio, imparte clases para un máster de diseño gráfico en la Escuela Universitaria de Diseño.
La ocasión de mi visita se debe al interés que suscita su nuevo proyecto como jefa de diseño gráfico en la exposición del museo Thyssen: Hiperreal, el arte del trampantojo. Sentadas en su mesa verde de cristal, comienzo la entrevista:
Pregunta: ¿Qué podemos esperar de esta nueva exposición?
Respuesta: La palabra trampantojo proviene del francés trompe l’oeil (engañar al ojo). Esta exposición recorre la historia del arte con obras que abarcan desde el siglo V con piezas del Museo Arqueológico Nacional como un precioso mosaico romano, un plato del siglo IV. a.C… hasta obras más recientes como algún Dalí, y alguna obra de Antonio López. La exposición llega hasta el siglo XXI. El cierre de la muestra finaliza con una instalación del artista madrileño Isidro Blasco. La obra establece un juego entre el artista y el espectador a partir de una interpretación única de las calles de Madrid: ¿De verdad podemos percibir si es real lo que estamos viendo? Es una lectura actual del trampantojo muy novedosa que aporta un cariz especial a la visita. Estos días estamos en pleno montaje de las obras y según preparábamos el catálogo ya íbamos teniendo conocimiento de las obras en formato digital. Esto nos ofreció una primera impresión de las piezas expuestas pero sin duda la visión de tú a tú con las obras es espectacular.

P: ¿Cómo crees que la gráfica y la estética afectan en la experiencia del visitante en el museo?
R: Creo que es determinante. Es la primera idea que te viene a la cabeza cuando alguien te pregunta sobre la exposición; probablemente lo primero que piensas en referencia a esta será la banderola que hayas visto en el Paseo del Prado, o la Castellana. Creo que es importante, en una idea muy concisa hay que dar una traducción muy clara de lo que va a ver el visitante en la exposición. Normalmente la gráfica sitúa al espectador en un momento histórico determinado, y además de las propias imágenes de la exposición, se juega con la tipografía y el color para conseguir una idea única que el visitante mantenga en su recuerdo y le ayude a identificar una muestra específica.
P: ¿Cómo ha sido el proceso creativo del diseño?
R: Uno de los recursos más importantes para arrancar nuestro proceso creativo es siempre la documentación. En este caso, Mar Borobia, Conservadora Jefe de Pintura Antigua, y Guillermo Solana, Director artístico del Museo, comisarían la exposición y nos proporcionan un listado de las obras que aparecerán en la exposición, así como una idea de orden de las mismas, de estructura base de la muestra. A partir de esos datos, repasamos cómo se ha visualizado el trampantojo a lo largo del tiempo y de la historia del arte, cómo se ha ido representando, y sobre todo, tratamos de situarlo y comprenderlo desde nuestra perspectiva de siglo XXI. Tratamos de acercar las cosas que vemos en el día a día y que nos acercan al mundo del trampantojo. Desde esta perspectiva, estuvimos viendo unos murales interesantísimos que hacían artistas de hoy como Ben Johnston o Karel Darey. Nos gustó tanto la idea que le propusimos a un artista madrileño, Víctor Aparicio, o como se hace llamar artísticamente “Víctor Coyote” que trabajara en uno de los muros de acceso a la exposición. Y así como nosotros hemos seguido trabajando en el desarrollo más historicista del proyecto, este artista ha dado una visión más actual, casi a modo de “graffiti” de lo que puede ser el trampantojo en el mundo de hoy.

P: ¿La originalidad siempre proviene de las referencias y la influencia, o existe un momento de inspiración o iluminación puramente original?
R: Nuestro trabajo es siempre un equilibrio entre las referencias y la originalidad. A veces cuesta más llegar a una solución final, y con mayor o menor grado de acierto, se llega a una imagen que termina gustando a todos. En una institución como esta hay muchos filtros por los que tiene que pasar el proyecto de diseño hasta una validación final… y aun así luego hay cambios sobre la marcha. No es fácil, no… a pesar de ser profesionales en el diseño, siempre nos encontramos con gente que nos dice cómo tenemos que hacer nuestro trabajo.
P: Tengo entendido que has trabajado junto con tu marido en el diseño de la exposición, ¿qué tal ha sido esa experiencia?
R: No es la primera vez que trabajamos juntos para este cliente. Él se centra más en aspectos espaciales, como el diseño de vitrinas y el propio montaje. Maneja muy bien la carpintería y la arquitectura así que le confío siempre esos temas, tiene mucha experiencia en ese campo y se lo sabe todo… Yo me encargo más del tema gráfico, creo que nos complementamos francamente bien.
P: ¿Dónde pensabas que terminarías trabajando durante tus años en la carrera de Bellas Artes?
R: Es curioso, yo estudié Bellas Artes con la idea a priori de dedicarme a la Restauración… pero lo vi claro ya en un segundo que lo mío no iba en esa dirección, es un trabajo increíblemente minucioso y se necesitaba demasiada paciencia… desgraciadamente no tengo esa virtud. Aposté por el diseño, aunque en esa época los estudios (y los profesores) de diseño eran muy básicos y poco profesionales. Hubo una asignatura en tercero, antes de la especialización que se hacía en cuarto y quinto, que curiosamente la impartía un ingeniero industrial y trataba de la impresión de libros… Eso me fascinó y me convenció para optar por la especialidad de diseño.
P: ¿Qué diferencias crees que existen entre el arte y el diseño?
R: Creo que el diseño tiene que cumplir una función y se debe principalmente a la figura de El Otro, al espectador, al lector, al usuario. El arte es mucho más íntimo, autobiográfico.

P: ¿Cómo os repartís el trabajo en gráfica futura? ¿Existe algún motivo por el que tú líderes el diseño de esta exposición y tus socios no?
R: Cada uno de nosotros tiene unos clientes determinados y lidera los trabajos con ellos. Los mimamos y cuidamos para el bien común del estudio. Somos una especie de comuna de diseño. Si algo se te tuerce personalmente con un cliente, entra otro de los socios… el caso es no perder el cliente y que todos estemos cómodos, tanto clientes como diseñadores.
P: ¿Has experimentado alguna vez discriminación por ser la única mujer socia en la empresa?
R: Ahora ya no experimento tanta discriminación de género, debe ser la edad que me da más autoridad. Pero siendo más joven por supuesto que sí: muchos clientes se pensaban que yo era ayudante o secretaria… pero ya es agua pasada. Mis socios son mis amigos y personas comprometidas con la igualdad, así que puedo decir que internamente en gráfica futura, nunca he sentido discriminación, todo lo contrario.
P: ¿Qué recomendarías a un/a estudiante de diseño que aspira a trabajar para museos e instituciones con tanta relevancia como el Thyssen?
R: Pues que lleva mucho tiempo. Acceder a este tipo de clientes sin tener un curriculum trabajado no es fácil, pero bueno, ahora hay muchísimo más trabajo que cuando yo empecé, y también muchas más oportunidades. El cambio a digital de muchos productos, supone una manera más sencilla de llegar a todo tipo de clientes más rápido. Creo que es imprescindible para toda la gente jóven con ganas de empezar que tenga claro que hay que invertir en medios. La tecnología de hoy se lo puede poner mucho más fácil que cuando nosotros empezamos en los noventa. No hay que desanimarse, ¡pero hay que currar! ¡Mucho!


