La estatua cumplirá 618 años el próximo 5 de noviembre
El famoso cuento de los Hermanos Grimm no es lo único por lo que merece la pena visitar Bremen. La ciudad Libre y Hanseática de Bremen tiene muchos detalles que llaman la atención. Las edificaciones más icónicas de la ciudad, como la catedral y el ayuntamiento, lograron salvarse en su gran parte de las bombas de la Segunda Guerra Mundial. En Alemania no es precisamente fácil encontrar edificios originales previos a la guerra. Esto hace que Bremen sea un lugar muy particular. De hecho, existe otra razón que aumenta la peculiaridad de esta histórica ciudad: en la plaza del mercado se erige la estatua de Rolando más grande de toda Alemania.

Origen y aspecto
La última piedra de la estatua se termina de colocar en el año 1404 aunque según los registros ya existía una estatua de madera previa en un enclave cercano de donde se levantó la que hoy conocemos. La estatua alcanza los casi seis metros de altura, que sumados a los del pedestal que lo soporta, hacen un total de 10 metros. El resultado es un auténtico coloso de piedra que asombra a todo aquel que está en su presencia.
El aspecto que tiene Rolando es el de un varón erguido y recto, con una melena frondosa y un rostro de gesto afable. Parece esbozar una ligerísima sonrisa. Está uniformado con una armadura, que incluye cota de malla, grebas y capa. En la hebilla del cinturón se representa un ángel tocando el laúd. Con la mano derecha blande una espada de largas dimensiones con un nombre propio: Durandarte. En el brazo izquierdo tiene anclado un escudo con el águila bicéfala.

Rolando: el ejemplo de caballero cristiano en Europa
Rolando o Roldán fue un comandante de los francos que murió a manos de los vascones en la batalla de Roncesvalles (año 778). La literatura hizo embellecer su leyenda y la historia le acabó posicionando como sobrino de Carlomagno. Fue tomado como el ejemplo del caballero cristiano en Europa tras la popularidad de La Chanson de Roland (S. XI). En este cantar de gesta, escrito en francés antiguo, se narra la muerte de Rolando a manos de los sarracenos (que en realidad eran vascones). Su leyenda ha sido reproducida en innumerables ocasiones. Se ha traspasado del papel al óleo, y por supuesto, a la piedra.

Carlomagno funda supuestamente el obispado de Bremen en el año 787 y le concede a la ciudad cierto estatus. Tras la –casi– divinización de su figura no debía ser raro ver estatuas de Rolando (su paladín y “sobrino”) como recuerdo de la presencia de Carlomagno en los territorios en los que tuvo jurisprudencia. En Bremen, la primera estatua de madera, que data del siglo XIII, es posible que hiciera la doble función: ser la representación del legado de Carlomagno y actuar como defensor y protector del pueblo. No existen registros suficientes como para certificar de una manera exacta por qué se erigieron muchas de las estatuas de Rolando, y este caso es uno de ellos.
El profesor de Historia del Arte en la Universidad de Tel Aviv, Assaf Pinkus, lo explica de la siguiente manera en su artículo The Giant of Bremen: Roland and the “Colossus Imagination”: «Ejecutadas primero en madera y más tarde, hacia el siglo XV, en piedra, las estatuas de Rolando se convirtieron en uno de los monumentos públicos más populares en las tierras germanoparlantes bajomedievales, y la creación de estas colosales estatuas fue una prestigiosa labor, que contó con el apoyo del pueblo, los comerciantes y la aristocracia. Sin embargo, en muchos casos no se han documentado ni los nombres de los escultores ni el significado y finalidad de las estatuas (trad.)».
La estatua como símbolo de autonomía
Las confrontaciones entre arzobispado y el pueblo fueron bastante comunes en Bremen durante el siglo XIII. La discusión principal giraba en torno a los impuestos que se le había de pagar a la Iglesia. Una noche de revueltas los seguidores de Alberto II (arzobispo de la ciudad allá por 1366), quemaron la estatua de madera. El pueblo lo tomó como una profunda ofensa. Se encargó construir una nueva de piedra, que se situó en la plaza del mercado donde aún permanece. Su orientación no es ninguna casualidad. El coloso de Bremen tiene una mirada firme frente a la catedral. Es una postura cargada de simbolismo. La Iglesia debía recordar siempre que la Ciudad Libre y Hanseática de Bremen tenía unos privilegios, y no estaba dispuesta a perderlos.
Durante los seis siglos que lleva en pie la estatua han sucedido innumerables acontecimientos, pero la idea de la estatua de Rolando como símbolo de la autonomía de la ciudad no ha hecho más que reforzarse. De hecho, (gracias a la protección de Rolando –o no–) Bremen es una de las tres ciudades que son consideradas como ciudad-estado. Las otras dos son Berlín y Hamburgo. Con esta última comparte el título de Freie (und) Hansestadt (ciudad libre y hanseática).

Detalles: la espada, el escudo y el lisiado
Simplemente por su tamaño ya es una estatua singular. Aun así, hay algunos detalles que la hacen todavía más interesante. El primero de ellos es la espada, elemento común en todos los Rolandos. La leyenda cuenta que el nombre de la espada es Durandarte o Durendal (algo así como “la espada que dura”, por su irrompibilidad). La literatura explica que esta arma legendaria se hizo con sangre de San Basilio, un diente de San Pedro, un mechón de pelo de San Dionisio y hasta con un trozo del manto de la Virgen. La espada de la estatua representa la protección del pueblo.
El escudo fue probablemente un añadido posterior. Lleva grabado el águila bicéfala, emblema del Sacro Imperio Románico Germánico. En la pieza hay además una inscripción que se ha podido traducir aproximadamente. Dice lo siguiente: (Libertad os revelo / que Carlos y muchos príncipes en verdad / dieron a esta ciudad / por esto mi consejo es dar gracias a Dios).
Se dice que el escudo se adhirió a la estatua gracias a unos documentos falsificados por los ciudadanos. Lo que sí es cierto es que Bremen funcionó como Ciudad Imperial Libre adscrita al Imperio. Es posible que ahí radique la explicación de la inscripción. Es un intento de reforzar el carácter cristiano, carolingio e imperial, tanto del Rolando como de la ciudad, y que además sea visible para todos. Mirando ahora por la estética, el contraste del negro con los remates dorados hace especialmente llamativo y singular a este escudo.

En cuanto a la famosa figura del Krüppel (el lisiado), siempre se le asocia a la leyenda de la condesa Emma Von Lesum. Emma era bondadosa y quiso donar parte de sus tierras. Su tío no estaba de acuerdo y le propuso donar “hasta donde un hombre llegue caminando en un día”. Él mismo eligió al hombre, que curiosamente era un lisiado. Igualmente, el lisiado se propuso arrastrarse y lo hizo. Se supone que la hazaña le valió para tener un pequeño espacio bajo los pies de Rolando. Lo cierto es que el profesor Assaf Pinkus afirma que no hay ningún registro que certifique la autenticidad de esta leyenda, por lo que lo más probable es sea eso, una leyenda. Sin embargo, existen otras teorías, como que la figura es un sarraceno sometido o incluso un frisón pisoteado (la región de Frisia amenazaba el libre comercio de Bremen). Assaf Pinkus también explora la posibilidad de que la pequeña figura sea una estatuilla protegida por Rolando, de la cual no se tiene constancia por que se perdió la relación en algún momento de la historia.

El Rolando de Bremen es patrimonio de la humanidad desde 2004
Pese a que Rolando no sea un personaje tan conocido en España, sobre todo por las nuevas generaciones, es sumamente popular en toda Europa y tiene estatuas en un gran número de ciudades. Este contraste es una interesante cuestión sobre la que muchos estudiosos han escrito, y que tiene mucho que ver con la aparición literaria del caballero leonés Bernardo del Carpio.
La estatua del coloso de Bremen es extremadamente singular y las leyendas sobre ella no cesan. Tras la II Guerra Mundial se descubrió que los nazis guardaron documentación dentro de Rolando. Se dice también que existe una réplica exacta de él en los bajos del ayuntamiento y que el alcalde es el único que conoce la ubicación exacta. Además, en 2004 fue nombrada Patrimonio de la Humanidad. El 5 de noviembre cumplirán 618 años, y esperemos que sean muchos más, porque como dice la leyenda: mientras Rolando esté en pie, Bremen seguirá siendo libre.



