La casa de subastas Osenat lo expondrá al público antes de su venta, agendada para el 30 de noviembre
Todavía en 2025 permanecen latentes joyas ocultas deseosas de salir a la luz. Ha sido el caso del Rubens que ha aparecido en París. El lienzo llevaba en paradero desconocido desde 1613. Más de 400 años han tenido que pasar hasta que, en septiembre del 2024, Jean-Pierre Osenat (presidente de la casa de subastas francesa Osenat) se percatara de la magnificencia del cuadro, mientras realizaba el inventario de una mansión del distrito VI. “Es extremadamente raro y un descubrimiento increíble que marcará mi carrera como subastador», declaraba para AFP.
Un hallazgo excepcional
El hallazgo supone ahondar unos centímetros más en la tan estudiada obra de Peter-Paul Rubens (1577-1640). Las labores de autentificación han corrido a cargo del profesor Nils Büttner, especialista en arte alemán, flamenco y holandés de los siglos XV y XVI. Büttner es además el presidente del Rubenianum de Amberes, una organización especializada en la obra del pintor flamenco.
El cuadro en cuestión es un Cristo en la cruz de dimensiones medianas (105,5 cm x 72,5 cm). Así lo ha descrito Osenat: “es el comienzo de la pintura barroca, se representa al Cristo crucificado, aislado, luminoso, sobresaliendo con fuerza entre un cielo oscuro y amenazante. Detrás del fondo rocoso y verde del Gólgota, aparece una vista que muestra Jerusalén iluminada, pero aparentemente bajo una tormenta”. Ha querido destacar, además, el buen estado de conservación de la obra.
«Al principio nadie creía que pudiera ser un Rubens»
Gracias a un grabado introducido en la ecuación por el profesor Büttner, se ha podido corroborar la autoría del lienzo. “Al principio nadie creía que pudiera ser un Rubens, hasta que Büttner encontró una estampa realizada a partir de esta obra y el comité internacional de Amberes, con cinco expertos, la reconoció oficialmente. Es una obra inédita, que nadie conocía y que nunca se había presentado en venta pública. Es un hallazgo excepcional para el mundo del arte”, añadía para EFE Osenat. Las radiografías y el análisis de pigmentos, entre otros exámenes técnicos, han sido determinantes para que ahora se haya podido determinar su autenticidad.
El pintor flamenco llevó a cabo numerosos encargos para la Iglesia. Fue un católico ferviente y pintó como tal, aunque en este caso se cree que este Cristo en la cruz fue pintado para un particular. El último propietario conocido fue el pintor académico del siglo XIX William Bouguereau. Existe otro óleo con la misma temática en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes, realizado entre 1610 y 1612, con tan solo un año de diferencia con el que acaba de aparecer en París. En el de Amberes, Cristo presenta un semblante agónico, aún vivo, a diferencia del que posee Osenat. Trabajo para los estudiosos el determinar ahora sus similitudes y desemejanzas.

El destino del Rubens
Osenat valora la pieza en torno a los 2 millones, pero sin querer dar una cifra exacta. Entendible, teniendo en cuenta que el último Rubens que se halló (La matanza de los inocentes, en 2002) alcanzó los 76,2 millones de dólares. La venta está fijada para el 30 de noviembre y, según la casa de subastas, museos de todo el mundo podrían mostrar interés por el cuadro. La semana que viene el Cristo en la cruz será presentado a la prensa y expuesto públicamente hasta que comiencen las pujas. “Rubens es un pintor internacional, presente en museos de todo el mundo, de Estados Unidos a España, y esta obra merece ser vista por todos”, concluyó Osenat para EFE.


