Entrevista a Jan Buxaderas, la revelación del teatro musical

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Jan Buxaderas en el Teatro Rialto | El Generacional
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Nos reunimos en el Teatro Rialto con una de sus estrellas: Jan Buxaderas. Él nos contará de primera mano cómo se vive desde dentro el éxito de la nueva producción de Mamma mia!

¿Quién es Jan Buxaderas?

Jan Buxaderas (Aguilar de Segarra, 2000) es un cantante, actor y bailarín conocido fundamentalmente por sus papeles en Grease, el musical, Com si fos ahir y, recientemente, Sky en Mamma mia!. Comienza muy temprano su formación artística en la escuela Manresa Teatre Musical, para continuar más tarde, en 2016, en la escuela Aules de Barcelona. Su primera experiencia en el teatro musical llega de mano de Som produce con la obra Sonrisas y lágrimas durante su estancia en el Teatro Tívoli de Barcelona. Allí interpretó el papel de Kurt con tan solo 13 años. Especialmente destacables son sus trabajos interpretando a Kenickie – y alternante de Danny Zuko – en Grease, el musical y su papel como Marcos en la serie Servir y proteger de TVE. Tanto el público como la crítica tienen muy claro el potencial del joven actor, habiendo sido nominado a Mejor Actor de Reparto en los Premios de Teatro Musical.

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Pregunta: ¿Cuándo empieza un niño de Manresa a pensar: yo quiero ser actor?

Respuesta: Siempre he tenido muy claro cual era mi pasión. Desde muy pronto he tenido muchas inquietudes artísticas y se lo mostraba así a mis padres. Ellos siempre me han apoyado mucho. Me apuntaron a teatro cuando se abrió una escuela de interpretación en Manresa y fue un regalo. Fue donde pude empecé a tocar el género como tal y decir: yo quiero dedicarme a esto. Fue un verdadero regalo poder dedicarme a la interpretación desde muy pequeño.

P: ¿Es necesario tener una gran formación y desde muy temprano para dedicarse a la actuación?

R: Cada vez más. Siempre se habla de la balanza entre talento y formación. Yo creo que una no se entiende sin la otra, puedes tener un gran talento, pero no estar nada formado o puede que no tengas tanto talento, pero si le das caña a la formación puedes terminar dedicándote a esto toda tu vida. Cada vez es más importante formarse bien. Es como ser deportista de alto rendimiento, es una vida muy sacrificada, pero termina valiendo la pena.

P: ¿En qué musical te hubiera gustado participar?

R: Tengo dos muy claros: sería un sueño representar Cabaret como maestro de ceremonias y también me gustaría hacer un musical más en pequeño formato, de solo dos actores, que se llama The last five years de Jason Robert Brown. Es mi musical favorito desde siempre y tengo el sueño de, en cinco o seis años, poder llegar a hacerlo.

P: Como actor que también ha tenido participación en televisión ¿Qué formato crees que favorece más la interpretación?

R: Son técnicas muy distintas. Cuando empecé con audiovisual en Com si fos ahir de TV3 fue un poco «traumático» porque yo nunca había actuado delante de una cámara y, encima, en las series diarias hay un ritmo muy exigente y, claro, yo me ponía delante de la cámara y me decían: vale, muy bien. Yo como actor decía: pero si no he hecho nada y no me siento bien, etc. Generó en mí una cosa como: ¿lo estaré haciendo bien? Ahora que ya me he formado más en cámara me parece un formato super interesante. Pero lo que sí que es verdad es que no puedo vivir sin teatro, tanto de texto como de musical. Se tiende a decir que el musical es menos serio y no es así. Mamma mia! es un ejemplo, tenemos gente como Verónica Ronda o Jaime Zatarain cuya interpretación es una locura.

P: ¿Cómo te definirías como actor?

R: Soy un actor que intenta estar muy vivo en el escenario. Soy una persona muy nerviosa e impulsiva y creo que eso se ve en el escenario. Intento ser un actor – aunque esto lo decimos todos – que escucha al compañero y me gusta mucho que lo que hace uno como actor cambie al otro, que no sea para mi mismo, establecer una relación con el compañero.

P: ¿Qué ha cambiado para ti entre la producción de Grease, un equipo formado fundamentalmente por jóvenes, y Mamma mía!, con un elenco más experimentado?

R: En Grease estábamos todos en las mismas, ya habíamos hecho algún trabajo, pero era la primera gran temporada en Madrid para todos. Fue muy bonito compartir ese proceso de crecimiento, fue muy enriquecedor para todos. Nosotros lo decimos, era un poco efecto OT: estar viviendo todos por primera vez una experiencia muy intensa y lo que eso conlleva. Aquí en Mamma Mia! lo que ha cambiado es que todo el mundo es una bestia. Son gente que ya han hecho mil y una cosas y también te enriquece una barbaridad. Además, es que todo el mundo es tan humilde trabajando que es otro crecimiento que también es increíble. Me siento muy afortunado de haber podido pertenecer a ambas compañías, los dos procesos han sido maravillosos.

P: ¿Cómo fue el casting para interpretar a Sky?

R: La verdad es que el casting fue increíble. Yo me presente solo por probar, porque yo estaba en Grease, que es de la misma productora, y pensaba: no me van a coger. Igualmente, por la experiencia de prepararme un casting está muy bien y así me entreno. La primera fase fue de un nivel coreográfico espectacular, bailamos el ‘Voulez-vous‘. Iker Karrera hizo una coreografía que yo decía: me he enamorado de esto, es un estilo que nunca he visto en un musical. Lo saqué como pude porque yo no me considero un gran bailarín. En la segunda fase hicimos la escena de ‘Money, money’.

Pasé a la tercera fase. La noche anterior dormí un total de cero horas. En la última fase ya nos encontramos con todo el resto del elenco y la energía fue increíble. Carmen Márquez, la directora de casting, que también trabaja en la producción de Som un día me dice: Jan me han dicho que ha habido un problema de una discusión en Grease, ven a mi despacho y lo hablamos. Yo dije: uy, yo una discusión no me suena. Ya ahí me dijo que me habían seleccionado en Mamma mia! Me hizo mucha ilusión porque a ella la conozco desde 2013 que me seleccionó para Sonrisas y lágrimas y fue muy emotivo.

P: Háblame un poco de Sky

R: Yo de Sky he sacado varias cosas: es un chico que tiene una idea muy clara de lo que quiere, pero a la vez es muy impulsivo, como yo. Entonces, creo que ahí le doy una energía muy mía. Es muy buen chico, está muy enamorado de Sophie. Imagínate, para dejar a un lado un proyecto de viajar por el mundo para quedarte en una isla y casarte. Acepta llevar esa vida, trabajar en el hotel con ella, está muy enamorado.

P: ¿Cómo describirías tu relación con Gina Gonfaus (Sophie) en el escenario?

R: Con Gina es muy bonito porque nos conocemos desde hace muchos años. Ella también es de Manresa y nos conocimos en la escuela de teatro y, no solo eso, también estudiamos juntos después en Barcelona. La quiero mucho y creo que eso se nota. Tenemos mucha complicidad, lo hace todo muy fácil. Ella es super natural interpretando y no me puedo sentir más cómodo con ella. Generosa, talentosa y tenemos una energía que se complementa muy bien.

P: ¿Qué efecto tiene Iker Karrera en el musical?

R: Te lo cambia todo. Iker tiene un estilo tan personal y claro, él lo llama un movimiento intrínseco. Algo que parece robótico en ocasiones, pero es muy natural. Lo que ha hecho Iker es coger todo lo que dice el musical y las sensaciones que transmiten las canciones y plasmarlo en la coreografía. Por ejemplo, en ‘Voulez-vous’ que Sophie no aguanta más, es que la coreografía no puede resumirlo mejor. El ‘Money, money’ a mi me parece una obra de arte. Ha sido el cambio más grande con respecto a los otros Mamma mia! Es una coreografía muy arriesgada que embellece muchísimo el material.

P: ¿Ha tenido peso la sombra de las dos ediciones anteriores de Mamma mia!?

R: Intentábamos que no, pero esa sombra está, existe. Mucha gente te dice: a ver qué tal, porque la anterior… Choca mucho porque siempre se ha hecho como quería la franquicia y es la primera vez que se ha podido hacer otra cosa distinta. El público sale encantado. Sí que hay eso porque también te dicen: Nina, Nina, Nina claro, es que Mamma mia! es Nina. Y luego la gente sale de aquí diciendo: pues es Verónica también. Se ha hecho muy bien el cambio, pero la sombra sigue estando.

P: El número de ‘La pesadilla’ es la escena más peculiar del musical. ¿A ti qué te parece?

R: A mi me encanta. Creo que resume muy bien el estado de Sophie. No sé cómo hizo ABBA esas canciones sin saber que luego iban a ser la historia de un musical, porque hay cosas tan raras. Yo creo que ‘La pesadilla’ es lo que le pasa a Sophie en la cabeza y se ha adaptado muy bien tanto en dirección como en coreografía. Con esta cosa moderna, todo el mundo con los labios pintados de negro y las gafas de sol. Es muy agobiante. Yo creo que es muy necesario en el musical.

P: ¿Hay algún compañero que te haya sorprendido a la hora de trabajar?

R: No puedo con Verónica Ronda, la veía en los ensayos y nos hacía llorar a todos. ¿Cómo es posible que lo haga todo tan bien, tan perfecto, tan preciso? Destacaría un día en el que Verónica cantaba por primera vez ‘Va todo al ganador’ con Jaime Zatarain. Se me pone la piel de gallina solo al recordar lo que hicieron. Verónica diciéndolo todo con esa precisión y Jaime recibiendo y escuchando, me quedé impresionado.

P: Para terminar. ¿Cómo se siente desde dentro la acogida que os ha dado el público?

R: Debo haber llorado al terminar la mitad de las funciones. En el concierto final tu ves a la gente de pie, disfrutando, bailando. Gente desde 6 hasta 60 años que cantan las canciones. El público super emocionado. Tú desde ahí sientes cosas que traspasan lo que piensas que puedes llegar a sentir como actor. Mamma mia! que al final todo el mundo te dice que es una petardada, pero a la gente le transmite algo que es indescriptible. Desde el escenario ver que puedes transmitir eso es increíble, yo lo había sentido pocas veces. Se te pone la piel de gallina y se te saltan las lágrimas cantando ‘Dancing queen.

 

En conclusión, debe quedar claro que afirmar que Jan Buxaderas es un nombre que será muy mencionado en el futuro del teatro musical no sería una adivinación profética, sino una sucesión lógica de acontecimientos. Se trata de un actor de un talento descomunal y un afán voraz por crecer como profesional. Todo un regalo para los amantes de la actuación. No hay ni que decirlo: no pierdan la ocasión de disfrutarle encima de las tablas del Teatro Rialto.

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