El 2022 se convierte en un renacer para el cine de terror
Tras varios años cuestionando la calidad del género este 2022 ha sido un año cargado de propuestas interesantes de cine de terror a través de todas sus formas, presupuestos, idiomas o estilos. Los sustos están más vivos que nunca.
De todos los géneros cinematográficos, el de terror posiblemente sea el que menos se valore de todos. A la salida de proyecciones de terror nunca puede faltar el típico «No daba miedo», «Qué mala era», «Vaya mierda de película»… Y lo cierto es que en muchas ocasiones no se suelen equivocar. Es decir, nadie puede negar que en los últimos años, la calidad del cine de terror ha decaído bastante.
Expediente Warren marcó un antes y un después en el sentido de basar el terror en jumpscares, y desde entonces el género no ha sido igual. Con esto no se pretende afirmar que no hay buen cine de terror, todo lo contrario, en los últimos años han salido joyas como Maligno, The Night House, Saint Mud o El Hombre Invisible. Pero son pocos los títulos que tienen de verdad algún tipo de valor cinematográfico y narrativo, o eso parecía hasta 2022.

Este año ha demostrado que todavía hay mucho cine de terror por descubrir, ver y contar, y que no solo hay que recurrir al cine independiente para encontrarlo. Solo hace falta ver taquillazos como Nope o Black Phone. Ambas películas no son ni secuelas ni forman parte de ninguna franquicia, en su lugar se nota que cuentan con bastante autoría de sus creadores, Jordan Peele y Scott Derrickson. Otro caso interesante es Smile. Esta película en un principio iba a ser exclusiva para Paramount+. Sin embargo, debido a las proyecciones de prueba, Paramount se atrevió a estrenarla en cines. A día de hoy es el mayor éxito de terror del año.
Hasta metiéndonos en el terror comercial de franquicias, también ha sido un buen año. No hay que olvidar que el año empezó con Scream, una cinta metacinematográfica que nos recordó por qué amamos la saga con Ghostface como antagonista. A su vez, Prey es la mejor película de la saga Predator desde la primera con Schwarzenegger, volviendo a sus valores más de género de supervivencia. Y por último, tampoco se puede ignorar el regreso de Sam Raimi. Doctor Strange en el multiverso de la locura, a pesar de ser Marvel Studios y superhéroes, es prácticamente una cinta de terror. Wanda Maximoff nunca había sido tan aterradora y todo ello es gracias a los magníficos artificios de Raimi detrás de las cámaras. ¡Quien pensaría que Marvel Studios podía hacer verdadero terror!

Alejándonos de lo mainstream y blockbusters, el cine independiente ha seguido presentando propuestas interesantes y atractivas que siguen llevando el género al límite. X, Bodies, bodies, bodies, Pearl, Speak No Evil o Fresh. Películas que siguen demostrándonos que el terror puede tomar muchas formas y medios para provocarnos pesadillas: caníbales, ancianos melancólicos o la estupidez de la adolescencia. Todo vale para generar terror. No obstante, el verdadero fenómeno de cine de terror independiente este año ha sido sin lugar a dudas Terrifier 2.
Terrifier 2 se ha convertido en un fenómeno en sí mismo. Es decir, su éxito se debe prácticamente al boca a boca de sus espectadores. Al fin y al cabo, se trata de un film financiado con crowdfunding y un presupuesto de 250.000 de dólares. Sin embargo, en sus semanas de recorrido en cines ha logrado convertirse en una de las películas más rentables de la historia con una recaudación de 10 millones de dólares. Todos quieren llevarse las manos a la cabeza viendo a Art the clown asesinar a sus víctimas de la manera más macabra posible. Aquí en España todavía estamos a la espera de que se anuncie fecha de lanzamiento aunque ya se puede disfrutar de la primera Terrifier en Prime Video.

Hasta en nuestro país hemos encontrado cintas que nos hacen enorgullecernos de nuestro cine. Este año en España se han lanzado numerosos títulos de terror atractivos a lo largo del año. Desde La abuela a Cerdita pasando por 13 exorcismos, Jaula o Veneciafrenia. El terror ha cobrado diferentes formas a través de la visión de directores de renombre como Álex de la Iglesia o jóvenes promesas como Carlota Pereda.
Esta mezcla tan peculiar de títulos de terror atractivos e interesantes se ha dado lugar ya que los autores han visto la necesidad de explorar nuevos mecanismos de terror. Es decir, se han acumulado años de películas bastante pobres en términos cinematográficos y que solo usaban una y otra vez los mismos recursos para crear terror en el espectador. Por ello, en este 2022 se han unido dos corrientes de esta nueva etapa del terror contemporáneo: nuevos mecanismos y reinveción de los ya conocidos. Es precisamente gracias a esto que se logra este mix.
Dentro de la reinvención de los mecanismos ya conocidos el principal artífice es Jordan Peele. El director norteamericano ha sabido demostrar con Nope que mezclar la clásica historia de abducciones alienígenas se puede utilizar en pleno 2022 y que además puede crear suspense y poner la piel de gallina. Son claras las influencias del gran Steven Spielberg, pero Peele logra darle un giro de tuerca, implementando su clásica temática de crítica social creando una obra digna de admirar.

Mientras, en la exploración de nuevos artificios de terror, quiero destacar especialmente el nuevo ‘terror jeriátrico’. No es coincidencia que dos películas aclamadas como X o La abuela se hayan estrenado este año y que el terror sea nada más y nada menos que la vejez. No es que nuestros mayores nos den especialmente miedo a diario, todo lo contrario. Pero estas cintas saben tomar estos elementos y crear verdadero terror en el espectador. Al igual que nuestros ancianos, también hay otros elementos como la estupidez millenial, los venecianos o incluso bullying. El único límite es la mente del autor.
Todos estos títulos y aciertos en la cartelera son toda una esperanza para los fanáticos del género de terror. Slashers, gore, body horror, elevated horror… Esta amplia variedad de cine de terror nos demuestra que en este 2022 y años futuros, el género sigue vivo y todavía hay muchas maneras de aplicar los miedos humanos en la narración y aterrar al espectador. Larga vida al cine de terror.


