Una crítica a la nueva película de Damien Chazelle con Brad Pitt y Margot Robbie
El director de La La Land y Whiplash nos trae a la pantalla su nueva película, Babylon, sobre la evolución del cine mudo al cine sonoro de una manera diferente aunque verosímil.
No es la primera vez que Chazelle nos muestra la magia de Hollywood en sus películas, pues ya lo vimos en La La Land, pero sí es la primera vez que destapa los trapos sucios de la industria y sus comienzos.
Según una entrevista de La Vanguardia, el cineasta asegura que la presencia de las drogas y la lujuria en los comienzos del cine mudo es indiscutible. Los felices años 20 deben en parte su fortuna a los comienzos del cine, actividad mucho más barata que el teatro y, por lo tanto, más asequible y popular. La película se encuadra en el surgimiento del cine sonoro y narra de manera muy detallada la revolución que esto conllevó.
Una parodia y un giro inesperado
Pero Babylon no es el primero en hablar de esto y, como Chazelle nos deja ver, Cantando bajo la lluvia ya había hecho esto siete décadas atrás (aunque de manera menos macabra). La creación del cine sonoro llevo a la industria cinematográfica hacia la prosperidad, pero muchos de los actores ya no se podían valer solo de sus “caras bonitas”. El personaje de Brad Pitt en la obra, Jack, incluso copia una escena de Cantando bajo la lluvia. En esta su personaje interpreta de una manera casi ridícula una declaración de amor de la película original. Nuestra coprotagonista, Margot Robbie, también sufre del mismo problema que Lina Lamont en el clásico de Hollywood: no saber hablar de otra manera sino de la más vulgar posible. Podríamos decir que Babylon es incluso una parodia oscura del clásico de Gene Kelly.
Esto no es una casualidad, el director sabe lo que hace, ¿qué mejor manera de criticar Hollywood que parodiando uno de sus mayores y más emblemáticos éxitos? Sin duda, Cantando bajo la lluvia cuenta con todas las características del star system hollywoodiense y Chazelle se burla elegantemente de esto. Incluso incluye en Babylon canciones del éxito de los años 50.

Y por si todo esto nos dejaba algo vacíos a los espectadores, llega Tobey Maguire al más puro estilo Tarantino. Un giro argumental nos muestra la parte más oscura y gore de la película, aunque el resto de la obra no se quede atrás en este aspecto.
Al principio de la película se nos muestran unas fiestas extravagantes, lujosas, caras y llenas de vida. Nada que ver con la última fiesta que vemos (10 años más tarde), Gazelle nos regala unas escenas oscuras, tétricas e incluso enfermizas, no muy diferentes a las que vemos en películas de terror como Saw. Este contraste, además de curioso, nos enseña una perspectiva histórica: el crac del 29. La película se encuadra entre los años 20 y los 30, es decir, pasamos de la época de mayor esplendor del siglo a la mayor crisis en cuestión de meses. Gazelle resalta el cambio de escenario de su obra con un plot twist como este, nos dice que nada volverá a ser como lo que ya hemos visto.
¿Mensaje a Brad Pitt?
El cierre de la película, aunque trágico para algunos, nos muestra una vez más el tempus fugit de los actores y del star system de la industria, ¿puede que este sea un mensaje para la vieja gloria de Brad Pitt? El director nos deja un mensaje para reflexionar tras tanta incertidumbre y tantas escenas locas y desordenadas. La profesión de los actores de cine tiene fecha de caducidad, los espectadores tendemos a aburrirnos de ver las mismas caras siempre y las viejas glorias caen en el olvido.
Pero este no es el mensaje que lanza Gazelle, sino que, aunque estas estrellas ya no participen en la industria nunca se irán de las películas que hicieron. Humphrey Bogart, Marlon Brando o incluso John Travolta siempre serán iconos del séptimo arte, aunque ahora sean incluso catalogados como “fracasados”. ¿Será este el momento de que Pitt deje por fin ir el cine y acepte que ya no es su momento?

Algo diferente en el cine comercial
Necesitábamos en los cines una película diferente, bizarra y que se saliese de los cánones cinematográficos, Babylon consigue esto y además lanza un mensaje contra Hollywood y la industria. Aunque muchos críticos tachan a este nuevo proyecto de Gazelle como algo incoherente y lleno de caos en comparación con películas anteriores y de tan buena calidad como Whiplash, a veces es este caos el que nos hace estar atentos a la pantalla. Es innegable que Babylon nos hace sentir cosas y, aunque este sentimiento sea de confusión constante, es algo que pocos consiguen en el cine actual.


