Reseña de ‘Una mañana perdida’ de Gabriela Adameşteanu

Un narrador que no acostumbra a leerse
El narrador es una mezcla de uno convencional en tercera persona y la propia voz interior de los personajes. Empleando siempre un lenguaje muy informal, (malsonante, en ocasiones) se exponen los pensamientos más íntimos de los personajes, sin pasar por ningún tipo de filtro.
En principio parece que es la perspectiva de Vica la que predominará en la novela, pero nada más lejos de la realidad. La obra es un mosaico de todas las vivencias, sentimientos y emociones de prácticamente todos los personajes que son mencionados en uno u otro momento de la historia.
Está claro que el hilo que les une es Vica, puesto que todos han formado parte de su vida de una manera u otra: su hermano, su cuñada, su sobrino, la señora de la casa que iba a cuidar y su familia, etc. Pero todos funcionan como personajes independientes con sus propias circunstancias más allá de la relación que tienen con Vica. Todos y cada uno de los personajes, al contar con capítulos largos, están muy bien construidos y desarrollados, por lo que ninguno pasará desapercibido.
El uso de diferentes perspectivas
Este aspecto está evidentemente relacionado con el anterior. La obra se divide en cuatro partes y, a su vez, cada parte en capítulos largos que reciben el nombre de un personaje en concreto. Dicho personaje narrará los acontecimientos del capítulo, por lo que se verá reflejada su perspectiva.
En ocasiones la obra presenta situaciones de conflicto y varios capítulos giran en torno a ella. Cada capítulo va cubriendo todas las perspectivas de los personajes implicados. Es muy interesante ver cómo va cambiando la construcción de los hechos según quien los cuente.

Sobre Vica
Vica es un personaje al que amas u odias. Puedes acabar cogiéndole cariño pero es fácil odiarla si solo te quedas en la superficie, si solo piensas que es una vieja cascarrabias. Lo cierto es que el personaje va mucho más allá de eso.
Al final, ella es una mujer a la que no le ha quedado más remedio que hacer de tripas corazón y sacarse las castañas del fuego ella sola. No ha tenido una vida fácil, pero no se regodea en su sufrimiento, no se victimiza. Es una mujer muy resolutiva y con carácter, que tira para adelante con lo que tiene.
Se reconoce lo que piensa realmente en todo momento y es inevitable reírse a veces de sus ocurrencias. Por ejemplo: “Nunca tuvieron grandes temas de conversación, porque, al fin y al cabo, ¿de qué se puede hablar con los hombres? -El marido que solo sepa de ti de cintura para abajo-dice, y la cuñada al escucharla se encrespa” o “en este mundo todos los hombres son iguales, ni pensar que haya unos mejores que otros”. Estas citas textuales de Vica podrían ser perfectamente parte de una conversación actual.

¡Cuidado! Es fácil perder el hilo
Que la narración cuente con tantas perspectivas es un arma de doble filo. Los capítulos son muy largos y como gran parte de la narración forma parte del monólogo interno del personaje, en ocasiones pueden presentarse dificultades para seguir la historia de manera fluida.
Además, otro problema de la obra es que tiene muchas referencias históricas señalizadas cuya explicación se encuentra en las últimas páginas del libro. El tener que estar cambiando continuamente de página para saber a qué se está refiriendo la autora puede sacar al lector de la historia con mucha facilidad. Por este motivo puede costar retener o comprender datos históricos de la historia de Rumanía y es una lástima porque otro aspecto a destacar de la novela es la exhaustiva tarea de documentación que llevó a cabo la autora: construye impecablemente la atmósfera y realidad social, cultural, política y económica del frío Bucarest.
Pese a estos inconvenientes, su lectura es recomendable. Está claro que no es una novela ligera de bolsillo, o para pasar el rato. Pero si se tiene ganas de leer una novela histórica de calidad, con personajes complejos e interesantes y una protagonista carismática, este es el libro indicado.


