El Generacional ha tenido la oportunidad de charlar un rato con la escritora chilena Ariel Florencia Richards sobre su primera novela publicada: Inacabada. En ella, la autora relata una parte de su proceso de transición como mujer transgénero.
La novela trata sobre un viaje que hicieron Juana (la protagonista de esta historia) y su madre a Nueva York. Ambas se encuentran distanciadas, debido a que «M» (así se llama la madre en este caso) no acepta a su hija tal y como es. A través de saltos en el tiempo, la autora describe con mucha brillantez los sentimientos complejos de su protagonista, tan basada en su historia personal, como nos ha confesado.
Pregunta: ¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?
Respuesta: Mira, lo escribí en pandemia, en Santiago, y en Chile en general, en confinamiento estuvo muy duro. Nos estuvieron encerradas por mucho tiempo. Entonces te diría que como que un año y medio, que fue más o menos el tiempo que estuvimos sin poder salir de nuestras casas.
P: ¿De dónde te surgió la idea de escribir este libro?
R: Mira, un poco del encierro, o sea, ¿viste? como que me imaginé: «¿Qué pasaba si dos personas que tenían dificultad para hablar tenían que estar obligadas a estar juntas y tenían que decirse las cosas y actualizarse? Y mirarse a los ojos.» Yo pase la cuarentena con mi perra, no con mi mamá, pero me puse en el lugar de ese escenario ficticio entonces recogí experiencias que había tenido al comienzo del tránsito mío y las ficcioné en un viaje que tiene una madre con su hija a Nueva York, en que la madre, por un motivo médico se tiene que quedar encerada en la pieza del hotel y un poco ahí ya están más obligadas que antes a no recorrer la ciudad sino a hablarse y mirarse y a vestirse la una delante de la otra.
P: Antes de los anteriores textos, porque he visto que tu novela fue primero Un proyecto fantasma y Roma, ¿Habías escrito algo antes? ¿O es la primera vez que te lanzas a escribir algo?
R: Te diría que todo lo que escribí antes, no lo escribí yo, no me siento autora de eso, y de alguna manera ir trabajando con este manuscrito, que se ha ido borrando a sí mismo y era siempre el mismo documento era una manera de valorar que había mucha riqueza en la escritura. Como que cada vez iba apareciendo una versión más definitiva y más hermosa de sí misma.
P: ¿Por qué esa decisión de hablar en tercera persona si al final estás hablando de ti misma?
R: ¡Qué buena pregunta! Porque creo que como había algo en la descripción de los cuadros en tercera persona y en las imágenes que funcionaba bien y fue la decisión que conversamos bastante largo con la editora del libro. Pero sí, como que quería rescatar también algo del lenguaje como del ensayo de artes visuales que está en tercera y quería como torcerle la mano a eso y que fuera un ensayo de artes visuales. Como casi que biográfico, pero si eso yo lo ponía en primera persona sentía que perdía cierto valor, digamos enunciativo. Entonces, por eso, como que la mantuve en una primera persona como autobiográfica, que no se si existe como género pero era lo que yo quise explotar.
P: Esa relación tan conflictiva que tiene la protagonista con su madre, ¿está basada en tu experiencia o es más ficción?
R: No, total, esta super basada en mi experiencia aunque ese viaje a Nueva York nunca ocurrió, nunca fui a Nueva York con mi mamá. Sí, toda la experiencia está súper basada en la relación con mi mamá, absolutamente.
P: ¿Por qué crees que a tu madre le costó tanto aceptarte como mujer?
R: Creo que es una suma de cosas, también creo que como que yo no soy madre, entonces tampoco entiendo las expectativas que hay depositadas en la maternidad, en los hijos… pero me imagino que ella creía que mi felicidad iba a ser de cierta manera y cuando esas expectativas no calzan, independientemente que seamos de generaciones y creencias distintas hay mucha frustración y dolor y ella eligió vivirlo como un duelo, porque eso está también dentro de su sistema de creencias. Finalmente, costó pero ya estamos mejor.
P: Siguiendo un poco este hilo, ¿por qué al final no se produce la ansiada confrontación entre madre e hija?
R: El libro quiere ser una novela inacabada, aborda eso, en las artes visuales es más fácil encontrar ejemplos de trabajos que estén a medio terminar, pero en la literatura si un manuscrito no está acabado no se publica. Entonces me parecía que había que dejar ese diálogo inconcluso.
P: Me he dado cuenta de que en tu libro hay muchísimas menciones a distintas obras de arte, entonces… ¿Qué vinculación tienes tú con el arte? ¿de dónde te viene esta pasión?
R: La primera vez que vine a Madrid, estaba acompañando a mi papá a trabajar en el año 1997. Yo no había hecho mi tránsito y todavía era un chiquillo. Mi papá mientras él trabajaba me compró un pase que era como de tres días para el Thyssen, el Prado y el Reina Sofía. Durante la semana que estuve en Madrid, los museos fueron mi refugio y aprendí que ahí había imágenes que habían sido hechas y pensadas y diseñadas y esculpidas hace siglos atrás, pero que, sin embargo todavía había una resonancia con el presente y que hoy día las podía mirar y actualizarlas con la propia experiencia. Entonces desde ahí el museo se transformó en un gran espejo. Entonces, después estudié Estética que es como Historia del Arte en Santiago.
P: ¿Tienes, como Juana, la protagonista de la novela, ese gusto por las obras de arte no acabadas?
R: Sí, me encantan, en mi doctorado más bien estudio obras de arte que han sido destruidas. Pero sí, me encanta la obra inacabada porque me parece que como que en la universidad es que tendemos a mostrar los resultados así como: «mira, descubrí esto, este avance científico, este paper…». Pero se borra todo el proceso de error que viene antes y me parecía super interesante revelarlo así que pensé en las artes visuales, de hecho a veces los bocetos, los croquis, los ensayos sí quedan guardados como un espacio más propio del taller, no el museo y que era súper bonito rescatarlos para hablar de una identidad que estaba en construcción.
P: Una pregunta así un poco más personal… ¿Qué consejo le darías a una persona que acaba de descubrir que es transexual?
R: Le diría que se tome su tiempo, que no se apure, que cada tránsito ocurre cuando tiene que ocurrir y por lo tanto, es perfecto en su tiempo, si se demora toda una vida, si quiere transitar a los 80 años está super bien, si quiere comunicarlo a las personas que son importantes en su vida apenas o descubre, que lo haga, pero que no se apure creo que la prisa a veces puede jugar en contra y hay veces en que los procesos se decantan con más tiempo, sin ansiedad y que no hay ningún apuro.
P: ¿Cómo te diste cuenta de que eras trans?
R: Yo te diría que siempre lo supe , desde que era un niño, y que pensé que era algo que no iba a afrontar ni abordar en esta vida, sino que, como yo creo en la reencarnación, lo iba a abordar en la vida siguiente, pero a los 27 años ya fue como «no soporto más esto», no aguanto hasta la otra vida, va a tener que ser en esta, así que nada, como estaba económicamente independiente, tenía un trabajo y podía pagar mi salud mental, di el paso.
P: Volviendo a las preguntas personales, ¿Qué es lo más bonito que te ha pasado durante tu proceso de transición?
R: Mira, de hecho me han pasado puras cosas buenas, y puras cosas lindas y si tuviera que elegir una, creo que sería un momento en que tuvimos un accidente con mi perra. Ella es una galga entonces, es un poco loca y corre mucho, un día salimos, estábamos en pandemia y salimos a pasear y ella salió corriendo porque vio algún gato parece, o qué sé yo, y ella votó a un ciclista y como votó la bici también, con el pedal del timbre, ella se rajó todo su pecho y quedó con el pecho abierto en la mitad de una plaza y no me paraba ningún taxi porque la perra se desangraba. Total, que cuando llegamos al veterinario por fin, a ella la meten en urgencias y yo me derrumbo a llorar. Esa perra es responsabilidad mía y es mi compañera en la vida y justo me llama mi mamá para preguntarme quqe había pasado. Yo entre llantos le explico esto y ella que estaba con mucha dificultad para lo mío del género para nombrarme con mi nombre, para ocupar mis pronombres y todo, me dice
«Mira, tranquila»
Esa fue la primera vez que me trató de mujer. Claro, no dijo más que una palabra que fue «tranquila» y te juro que eso fue como un baño, fue lo más tranquilizador que hay porque además de que me estaba dando un buen consejo que era como «sosiégate mujer». Fue muy hermoso, muy inesperado y a mi me encantó ese momento.
P: Una vez iniciado el proceso de transición, entiendo que tuviste que ir a terapia psicológica, ¿verdad?
R: Total, mucho tiempo. Hasta que me atreví a pensar que soy una mujer fueron muchos meses.
P: ¿Qué papel juega la terapia psicológica en un proceso de transición?
R: Ay, para mí, absoluto, pero en Chile la terapia psicológica es un privilegio. El Estado no se hace cargo. Para mí es clave el acompañamiento psicológico. Y yo te digo que en verdad para mí fueron años, o sea, no es como que con 10 sesiones. Fueron años hasta perder el miedo, a enfrentar esto, a ganar confianza con mi terapeuta, a solucionar los temas que también tenía que pensé que eran más urgentes. Entonces, como que sí, por decirlo es de un lugar muy privilegiado porque yo me he dado cuenta que podía hacerlo porque no tengo hijos, porque más o menos no tenía deudas, tenía un trabajo estable…
P: ¿Cómo está la sanidad pública en Chile en cuanto a transición de género se refiere?
R: Si yo quisiera operarme por el sistema público hay 500 personas antes que yo, o sea, el nivel de ansiedad que le puede sumar eso a un tránsito… Es que es horrible, o sea, si ya es un proceso de por sí ansioso porque literalmente estas cambiando tu identidad le sumas todas esas esperas imposibles y es que no se puede, claro, es que es horrible.
P: ¿De dónde sacas la inspiración para escribir?
R: Es que como que no creo mucho en la idea de inspiración, mas bien como que pienso que la escritura es una práctica como más parecida como a salir, o a caminar o a hacer deporte, ¿sabes?. Entonces, es como que la inspiración no la entiendo como concepto sino que más bien como que entiendo como es el tiempo, ya sabes que tienes tres horas y entre medio tengo que también cocinar entonces más o menos tengo una hora y media…
P: Entonces, teniendo en cuenta esto que me cuentas… ¿Consideras que tienes bastante facilidad para ponerte a escribir?
R: Sí, si. Es que generalmente durante el resto del día estoy pensando » ay, que bueno sería incorporar esta idea, no se qué, ¿y qué pasa si cambio esto de lugar o reemplazo esta palabra?» Entonces como que no es que me siente y esté la pagina en blanco sino que ya he pensado antes lo que voy a escribir.
P: Y ya siguiendo con la escritura. ¿Qué dirías que es lo más fácil y lo más difícil del proceso de escribir?
R: Lo más difícil encontrar tiempo y lo más fácil, no se, no se si hay algo fácil, pero no se, ¿reemplazar sinónimos? No se, eso me parece fácil.
P: ¿Por qué te refieres a tus personajes por las iniciales?
R:Porque viste que esta novela como que pasa en Nueva York y en el metro en Nueva York las líneas del metro se identifican por iniciales, entonces está la línea M, la línea J, cada una tiene como su personalidad y a mi me encantaba que como que los compañeros dijéramos «ya vámonos a la L, no, que se demora mucho, que la L es muy vieja». Quería que los dos únicos personajes que conservaran sus nombres completos fueran Juana y Borja, porque ellos habían tenido una relación romántica y sexual y afectiva y quería que ellos estuvieran nombrados, pero los otros me parecían más bien que eran como unos puntos, unas paradas, como si fueran estaciones del metro. Como si estuvieran de tránsito, de paso. Las dos figuras más fijas o más permanentes, a pesar de que la madre era súper relevante, me interesaba que fueran los amantes.
P: Ahora, te voy a leer un pasaje del libro que me ha gustado mucho, para preguntarte de donde sacas esta idea:
QUIZÁS LA EXPERIENCIA TRANS Y MÁS AMPLIAMENTE, LA EXPERIENCIA QUEER, PENSABA LA MUCHACHA, ERA INSEPARABLE DE LOS RITUALES DE LOS MUERTOS, VELAR EL CUERPO QUEBRADO, ABRAZARLO Y CUIDARLO EN SU TRÁNSITO
R: Esa idea yo creo que la leí en algún lado, en algún ensayo de alguna cosa, porque a mí me suena como que la pasé en algún curso pero quedó anotada en un cuaderno. Entonces, como que ¿viste? como estoy haciendo un doctorado leemos 40.000 libros a la semana, entonces nada, como que me pareció lindo vincular. Bueno La piedad es esto, ¿viste?
La piedad de Miguel Ángel para mí es super queer
Y nada, como que esa idea me hizo sentido pero seguramente resuena con la idea de otros miles de autores que también lo han pensado, no sé si es mía, pero eso.
P: ¿Qué expectativas de futuro tienes? Tanto a nivel profesional como a nivel personal
R: Me encantaría seguir escribiendo, me gustaría tener tiempo para seguir escribiendo. Y a nivel profesional, ojalá terminar mi doctorado, publicar otro libro, y ojalá siempre tener tiempo para estar leyendo y escribiendo, que es lo que más me gusta.
Sobre la autora
Ariel Florencia Richards, es una escritora e investigadora de artes visuales chilena de 43 años. Publicó su novela Inacabada en 2024. A pesar de haber escrito otros libros antes, tiene claro que esta es su primera novela. Nació y se crio en Santiago, ciudad en la que vive, estudia y trabaja actualmente. En estos momentos vive con su perra y compañera de vida, se llama Roma.

En el doctorado que está haciendo estudia artistas chilenos que rompieron cosas los años anteriores e inmediatamente posteriores al Golpe de Estado. Su próximo libro es una investigación sobre la vida y obra de Gordon Matta-Clark. Algo que la tiene muy feliz en estos momentos es el estar trabajando en la Fundación de Arquitectura Frágil, que fundó el arquitecto Smiljan Radic.


