Édouard Manet, tras varios intentos fallidos de entrar en la Escuela Naval, decidió comenzar con sus estudios artísticos a pesar de que su familia no le apoyaba completamente
Tras seis largos años de aprendizaje, imitando el estilo y las obras de potenciales pintores como Goya, Delacroix e incluso Rembrandt, terminó estableciéndose en un estudio donde realmente comenzó a popularizarse y expuso sus obras en la Galería Martinet. Hasta que en 1863 el Salón Oficial de París rechazó su obra de El almuerzo en la hierba, debido a que consideraban que era un cuadro revolucionario.

Ante esta situación, el emperador de la época creó el Salón de los Rechazados, lugar en el que la población pudo conocer esta obra de Manet. Posteriormente, ocurrió lo mismo con su cuadro Olympia, pero esta vez tomó la decisión de exponer él mismo sus propias obras, haciendo de esta forma una exposición de 50 obras suyas sobre espectáculos que le habían impresionado de España.

Acto seguido, en 1869 presentó en el Salón de París su obra Le Balcon, inspirada en el cuadro de Majas al balcón elaborado por Francisco Goya. La obra de Manet desde que fue expuesta en ese momento no volvió a ser vista por la sociedad hasta 2012 que fue adquirida por un museo. Esta obra también fue bastante criticada, ya que la marcaban como irreverente en el mundo artístico, porque Manet quería representar algo típico de su época sin ningún tipo de crítica como en la obra de Goya. Esto no le impidió que obtuviera un gran éxito entre los artistas más jóvenes de la época.

Entonces, catorce años después, un mismo 30 de abril, el artista impresionista desarrolló una gangrena en la pierna que le costó la vida. Por su muerte, un año después le conmemoraron haciendo una exhibición de varias obras suyas, de esta forma ganó un mayor reconocimiento y se le comenzó a reconocer con el nombre de «padre del impresionismo».


