Lo que pasa cuando un festival se convierte en un desfile
Durante estas semanas se ha celebrado Coachella, uno de los eventos más importantes del año en cuanto a música y moda se refiere. Del 10 al 19 de abril las redes se inundaron de looks para asistir a uno de los festivales más prestigiosos en el que, en ocasiones, la música pasa a un segundo plano, pues los artistas invitados son eclipsados por los estilismos del público.
No se trata de un fenómeno reciente. El festival californiano lleva años siendo sinónimo de moda y se ha convertido en todo un referente. Más allá de su propuesta musical, Coachella ha conseguido definir muchas de las tendencias de las próximas temporadas, además de establecer el dress code de todo tipo de festivales.
Lo que comenzó en 1999 como un evento de música indie, ha evolucionado hasta casi convertirse en un desfile mediático. Su boom se dio a partir de 2012 impulsado en redes sociales por quienes fueron las it girls del momento. Figuras como Vanessa Hudgens, Alessandra Ambrosio o las hermanas Jenner conquistaron todas las plataformas con unos looks que han pasado a formar parte de la cultura pop.
Conformando lo que hoy conocemos como el boho chic, estas chicas ya optaron en su día por telas fluidas, accesorios vintage, prendas de crochet, tachuelas y flecos, muchos flecos. Sin duda, hablamos de estilismos cómodos, desenfadados y no muy recargados que, no obstante, seguían también algunas de las tendencias del momento. Una estética que quedó para la posteridad y convirtió al evento en un modelo aspiracional.
Desde entonces parece que la moda aquí no cambia. Tanto es así que vestirse para Coachella se ha vuelto un ritual. Encontrar la ropa perfecta parece imponerse a la experiencia de la música en directo. Patrones estéticos que se siguen con tanta fidelidad que, a veces, parecen más un disfraz. Empujados por la nostalgia, hemos perdido por completo la autenticidad de esos looks que nos cautivaron hace una década. Looks que, precisamente, funcionaron por eso. Eran cómodos, sencillos, y sobre todo, muy fáciles de recrear. Había algo muy natural en esa forma de vestir que volvió a Coachella una tendencia en la que caemos año tras año.
El sonado look de Kendall Jenner
Kendall Jenner siempre ha sido una de las referentes de estilo en este evento. Sin embargo, este año ha sorprendido más que nunca alejándose de la estética bohemia a la que nos tenía acostumbrados y rompiendo con las reglas impuestas. La modelo ha apostado todo al blanco, el color de la temporada. Vaqueros cortos, tank top y biker boots, con gorra y gafas para combatir el sol en medio del desierto de California. Un look que, en contra de lo esperado, ha recibido muchos halagos y abre de nuevo el debate en torno a la esencia del festival.


