Entrevista con la autora de Tener la carne, que debuta en el ámbito novelístico con un brutal manuscrito donde se permite la ambigüedad
Carla Nyman (Palma de Mallorca, 1996) se ha despedazado en varios poemarios como Elegías para un avión común, Líquida tuya y vertebrada o Movernos en la sed ganando con estos versos el VI Premio Valparaíso y XXI Premio Gloria Fuertes en 2020. Directora de escena y dramaturga presenta lo que comenzó siendo una obra de teatro pero acabó convirtiéndose en un manuscrito que puedes tener en las manos.
La protagonista, sumergida en delirios causados por los celos, bajo constantes torrentes de pensamiento que la llevan a lugares descabellados, mata a su novio con la ayuda de su madre bajo un ardiente sol en la costa de Almería. Gracias a una silla de ruedas van paseando al difunto por las playas mientras la narradora se desespera por contactar con el juez al que le quiere contar todo lo sucedido, sin éxito, acaba sumergida en un soliloquio adictivo en formato de notas de voz. Narrando las conversaciones que tiene con su madre incrustadas dentro de su propio monólogo y a su vez posicionándose mentalmente en el futuro. con un trampantojo de narrativa que hay dentro de ese monólogo inicial y teatral.
Un libro bruto, bestia, divertido que investiga las relaciones materno filiales y lleva los pensamientos a un extremo sin retorno. Carla Nyman busca una controversia subterránea generando impacto en aquellas que se vuelquen en sus palabras. Es inevitable tener muchísimas preguntas acerca del libro cuando este se cierra, preguntas a las que la autora me ha dado respuesta.
Pregunta: ¿Por qué esta historia?
Respuesta: Realmente no hubo un propósito de escribir una novela negra, policiaca o de thriller. Lo que tenía era una inquietud por las relaciones materno filiales que ya había explorado a través de novelas de Samanta Schweblin. A Schweblin se le da muy bien entrar en ese espacio oscuro y brutal de las relaciones familiares y materno filiales. Entonces, a partir de esa inquietud empezó a surgir toda la novela, pero realmente todo este contenido más policiaco todavía no estaba fraguado, fue surgiendo como una necesidad para esa narrativa y contenido, ese hilo conductor–Explica Nyman con una voz dulce a la par que firme.
P: ¿Cómo ha sido el proceso de escribir Tener la carne?
R: ¡Muy divertido!–sonríe. La protagonista parte de una especie de delirio o monólogo interior en el que ella está hablando consigo misma, aunque tiene como interlocutor un juez, pero este no responde. Entonces es casi como un monólogo consigo misma, con su subconsciente. Es muy divertido ver cómo gradualmente va ampliando ese delirio volviéndose cada vez más ilógico dentro de una lógica interna. En el momento que empieza a crecer la novela ya empiezan a generarse las categorías y establece su propia fantasía. Ver que toda la novela tiene ese discurso que se inicia con algo tan absurdo como las uñas. Ella decía que una de las razones por las que se dio cuenta de que su pareja le estaba siendo infiel era porque se había cortado las uñas. Empieza con esa cosa absurda que ya inició ese tono casi surrealista y poco a poco a partir de ese punto de inflexión se van generando todos los demás acontecimientos.
P: Cuando empezaste a escribir, ¿tenías la estructura de cómo iban a surgir los acontecimientos o surgía de manera orgánica?
R: Realmente no había un hilo narrativo con un inicio, planteamiento, nudo y desenlace, se iban de alguna manera encadenando todos estos delirios. Yo los llamo delirios porque ella estaba en un plano de la fantasía que no se corresponde con la imagen pública o el código civil que podemos tener a la hora de relacionarnos públicamente o en sociedad, es algo totalmente mental como un torrente de pensamiento en bruto. Entonces, lo que era interesante era ir viendo cómo poder estirar ese torrente y llevarlo hasta lugares que pueden parecer descabellados pero en esa lógica no lo eran. No había una sucesión cronológica sino que eran imágenes más que iban apareciendo mentalmente.

Las largas respuestas de Carla Nyman denotan pasión, pasión por una historia y por verla crecer. Como quien pare un crío y lo ve crecer, poniendo carne de una misma para verlo transformarse hasta convertirse en algo totalmente diferente a su nacimiento pero que sigue teniendo partes de ti.
Pregunta: ¿Qué hay de ti de esa novela?
Respuesta: Hay un propósito de investigar un poco el humor, de lo que realmente yo nunca he llegado a inmiscuirme, porque siempre me ha resultado un poco difícil. Incluso ocasiones en las que el sentido del humor a mi me ha resultado complicado, abismal. Hay bromas que no pillo, ironías…. De repente poder investigar acerca de ese humor que para mí personalmente siempre ha sido como una baza. A través de esas escenas delirantes, me ha resultado muy gratificante. Más allá de eso, imagino que la historia tendrá sus trasuntos que tendrán que ver con mi historia personal pero como todos los escritores.
P: Vivimos en una sociedad marcada por la política de cancelación ¿No te ha dado miedo presentar una novela tan bruta? Seguramente si la protagonista hubiese sido un varón y la víctima una mujer ya estarías cancelada .
R: No tenía ese miedo porque ya parto de la idea de la seguridad y de la convicción que en la literatura no hay policía pero sí que hay lectores y un pacto de ficción. Por otro lado, creo que es necesario en un momento en el que está esta idea de la cancelación se están constantemente categorizando conductas y palabras míticas como responsabilidad afectiva. Son muy importantes de tenerlas como barómetros pero pecamos de usarlas y empiezan a inundar y se convierten en palabras vacías y muy peligrosas, a veces se engloba cosas mucho más complejas y no deja de ser una simple palabra para definir algo mucho más gordo. Parece que es incompatible el feminismo y la sororidad con los celos cuando todas y todos hemos sentido en algún momento celos, es algo natural que ocurre y que es síntoma de algo mucho más complejo. Me parece peligroso que a través de estas frases nos saboteamos por sentir cosas que son humanas, lo que interesa es radiografiar ese espacio que muchas veces podemos pensar que es oscuro o terrible y poner la protagonista a dialogar consigo misma.

P: ¿Qué le recomendarías a las personas que quieren escribir?
R: Le recomendaría sobre todo que no tuvieran miedo de pasar líneas o fronteras, la literatura no deja de ser un lugar para jugar. Que se nutran de lecturas que les apasiona, no teman tener cerca e imitar esas escrituras porque al final la literatura es poderosa, está toda conectada entre si, no existe la originalidad como tal ni la novedad.
Tener la carne te incomoda pero te hace reflexionar, un libro que vas a querer dejar a tus amigas y quedar con ellas en una cafetería donde el aroma del café se mezcle con las palabras que une Carla Nyman. Autora que inspira y seduce al debate y a querer leer sus poemas y clavarlos en la carne.


