Veintiuno se despidió ayer de Madrid con un show inolvidable
Después de haber hecho sold out en La Riviera el pasado 11 de enero, Veintiuno se volvía a presentar el jueves con un segundo sold out para despedirse de sus fans madrileños.
La banda salió al escenario sobre las 21:10 de la noche comenzando el concierto con su canción La Ruina.El vocalista, Diego Arroyo entró al escenario acompañado de una guitarra eléctrica y del resto de sus compañeros de banda, Yago Banet al bajo, Pepe Narváez en la batería y Jaime Summers a la guitarra. En cuanto comenzaron a sonar los primeros acordes de la canción el ambiente se cargó de la emoción y la buena energía que desprende la banda sobre el escenario.

El concierto duró una hora y 40 minutos en la que el público no apartó la mirada de el escenario en ningún momento. Fue el dinamismo y la versatilidad de la banda lo que consiguió atrapar al espectador. Cuando Diego no estaba a la guitarra se ponía al piano para acompañar las canciones más emotivas y cuando sonaba alguna más marchosa los solos de saxofón conseguían poner a bailar a cualquiera que estuviera presente.
Una pantalla conformaba la puesta en escena donde se reproducían imágenes y vídeos que representaban las historias que contaban las canciones. Además el vocalista dedicaba unos segundos antes de cada canción para explicar el contexto de sus canciones a él público, como en Mi monstruo y yo, que se la dedicó a un ex compañero de instituto que le metía la cabeza en el váter.
Artistas invitados

El concierto también contó con la aparición estelar de varios artista invitados que aumentaron el entusiasmo del público, entre ellos estuvo Maialen con la que cantaron un medley de Nudes y Poquita cosa, actuación en la que destacó el magnetismos y complicidad que desprendían los dos cantantes juntos.

Para el final dejaron La vida moderna, acompañados de dos de los triunfitos que la interpretaron en la academia, Juanjo Bona y Paul Thin, que debutaron por primera vez en un escenario tras el final de Operación Triunfo. Los dos salieron dando saltos a él escenario animando al público a que saltasen con ellos. Prácticamente no se podía escuchar la voz de los cantantes de lo mucho que se escuchaba la voz del público cantando y disfrutando la canción.
Para finalizar el evento salieron todos los cantantes invitados al escenario para poder despedirse bien del público junto a los protagonistas de la velada.
Sin duda Veintiuno se despidió por todo lo alto de Madrid y estaremos esperando con ansias sus nuevos proyectos.


