Una noche inolvidable de arte y talento
La cantautora canaria, con su voz delicada y su pasión por la música, ha cautivado corazones en el día de ayer en el Parque Tierno Galván de Madrid, gracias al ALMA Festival. Ofreció una noche inolvidable, deleitando a todos los presentes con su arte y talento.
Valeria Castro solo necesita un par de versos para cautivarnos, envolviendo el lugar en un ambiente de mimo y respeto que se entrelaza con emociones a flor de piel. Esta cantautora, cuya sencillez es su sello distintivo, transmite con su voz una serenidad absoluta, logrando colarse en el alma y llevándonos a un estado de paz interior. Con una naturalidad deslumbrante y sin miedo a desnudarse en cada una de sus composiciones, Valeria brilló anoche en el escenario principal del ALMA Festival. Acarició el corazón de miles de personas que, con ilusión, esperaban a esta canaria de 25 años.

Una noche para recordar
Entre emoción y canciones, Valeria quiso dar las gracias a todo el público: «No se pueden imaginar lo feliz que estoy. Ojalá disfruten tanto como yo aquí arriba». Esta artista merece todo lo que está logrando, y no es para menos. Habiendo comenzado haciendo versiones de La Oreja de Van Gogh, Vetusta Morla y Jarabe de Palo, las cuales rápidamente colapsaron las redes sociales. Su delicado y especial timbre de voz le permitió dar ese paso y hacerse un hueco en la industria musical. Apostando por sus propios temas, llevándonos a la memorable noche de ayer.

En una atmósfera íntima, a pesar de las dimensiones del Parque Tierno Galván, Valeria interpretó las primeras canciones de la noche, Dentro, Culpa y Ay, amor. Acompañada por su talentoso equipo de músicos, fue deleitando al público con cada canción hasta llegar a La raíz, una de las más especiales para ella, ya que en septiembre de 2023 le permitió obtener su primera nominación a los Latin Grammy en la categoría de “Mejor Canción de Autor”.
El público, entregado a la música y disfrutando de la tranquilidad del recinto, vivió una noche mágica e inexplicable. En este rincón de Madrid, se impuso una calma poco habitual en los festivales. No hubo tiempo perdido, pero sí mucha música gracias a Valeria Castro, quien no estuvo sola. Quiso acompañarse de algunos compañeros de profesión en esta noche tan especial para ella: Pedro Guerra, Vetusta Morla y Viva Suecia.
El corazón de una palmera
A pesar de estar lejos de su tierra, Valeria siempre encuentra un hueco en cada concierto para recordar su isla. Un hogar es el poema que dedica a su isla bonita tras la erupción del volcán Tajogaite, haciendo cómplices a todo el público de los recuerdos que aún perduran en su memoria.

Uno de los puntos álgidos llegó con Guerrera, el himno feminista que la presentó en sociedad. Vestida de blanco, con la voz quebrada y bajo un silencio absoluto que duró toda la canción. Un momento inolvidable, helando la respiración de una masa que disfrutaba de sus canciones y su presencia en el escenario.
Madrid se rindió ante Valeria Castro, y juntos, artista y público, crearon una noche que quedará grabada en la memoria de todos los presentes. Con cada canción y cada nota, Valeria ofreció un regalo, una caricia al alma. Su voz inigualable y su presencia magnética transformaron el recinto en un santuario de emociones. Fue una velada inolvidable, donde la música se convirtió en el vínculo perfecto entre corazones.


