La cantante vasca crea un viaje íntimo y profundo a través de su música en Madrid
El escenario del Inverfest 2025 fue testigo de una noche repleta de emociones, sorpresas e invitados especiales. Idoia entregó al público un recorrido musical que develó no solo su talento, sino también su capacidad de conectar desde lo más profundo.
Todo comienza con Autofikzioa, una apertura delicada que marca el tono introspectivo de la noche. La canción sumergió al público en el universo personal de Idoia, que con su voz cristalina y su guitarra nos introdujo en su mundo creativo. Le sigue Sarearena, una pieza que se asoma a su nuevo álbum, De Amar y Desandar, en la que reflexiona sobre los lazos que tejemos y deshacemos en el amor.

Raíces, poesía y reencuentros
Suena La Castellana, una canción que deja claro que sus composiciones contienen significado y amor por la tierra. Más adelante, recita Mi vida huele a flor, otra pieza nacida de la colaboración con los versos de Sastre, demostrando cómo la música y la poesía pueden dialogar de manera sublime.
Algo inesperado sucede, Idoia invita a Jorge Drexler al escenario, ambos con una sonrisa delatan su felicidad profunda. Juntos interpretaron la emblemática Oi ama Eskual Herri, de Benito Lertxundi, en una versión a solo de guitarra que evoca la colaboración que hicieron con la Orquesta de Euskadi. Fue un homenaje conmovedor a las raíces musicales de Idoia y un momento inolvidable de la noche.

Rememorar momentos de caminos compartidos
Entre las canciones destacadas del repertorio, Aulki Jokoa y Munstroa brillaron con una energía especial. La aparición de Bea Asurmendi, hermana de Idoia, fue otro instante mágico de la noche. Bea sube al escenario para interpretar Mundo al Revés, una colaboración que combinó ternura y complicidad, moviendo la energía de todo el público.
La noche continua con Hitzetan, una canción que puso a bailar y contagió de alegría pura todo el lugar. Idoia agradece a su banda por el proceso de aprendizaje mutuo e invita al escenario a Sergio Valdehita y Carlos Sosa, los productores de su último disco.
La artista cuenta al público su viaje por Colombia, cómo estar allí le hizo renacer. Menciona lo vital que es ‘recordar’, esto permite volver a conectar con la felicidad de estar en tierras mágicas. Mientras suena Un último baile bajo el aguacero, la música y las palabras invitan a ‘pasar por el corazón’ las memorias de tiempos sanadores.

Un hasta pronto lleno de emoción
Idoia pide al público cerrar los ojos y pensar en un lugar que les de paz interna, dando paso a Calma. Su mensaje final de gratitud y serenidad con los procesos internos. La noche culmina con Viejo Refranero, un viaje inolvidable, una despedida cálida y reflexiva, un abrazo lleno de sentires.
Una noche que reafirmó el talento único de esta artista vasca y su capacidad para llevarnos, a través de su música, a lugares donde la calma, la emoción y la belleza se encuentran. Un viaje emocional y sensorial que quedará grabado en la memoria de todos los que estaban allí.

