Ana Guerra regresa a sus raíces con La Llama, un bolero íntimo y poderoso que refleja su evolución artística
Ana Guerra, una artista que siempre ha ido a contracorriente de lo comercial, demuestra, una vez más con su último sencillo La Llama, su autenticidad y su compromiso con su verdadera esencia musical, apostando por lo que realmente desea compartir con su público. Como ella misma dice: “Quiero recuperar el origen de por qué estoy haciendo esto“.
Ana Guerra enciende La Llama, con su nuevo bolero
La Llama es más que una canción, es un reflejo de la evolución de la artista canaria. Un testimonio, un viaje emocional y un homenaje al poder de la música para conectar con lo más profundo de uno mismo.
Con este tema, Ana Guerra se adentra en un género que tiene un significado especial para ella, los boleros. “Para mí, La Llama es pararme en seco y mirar a mi alrededor. Es hacer una revisión de mi vida, del por qué y el para qué hago música”, añade la cantante. ¿Quién podría haber imaginado que aquella niña que se escapaba de clase para cantar boleros terminaría lanzando su propio bolero?
La Llama ha sido compuesta junto a Alberto Vela y Álex Granero, quienes, según cuenta Ana Guerra, se sorprendieron cuando les propuso la idea de crear un tema de este género musical. «Recuerdo que cuando dije en la sesión de composición que quería hacer un bolero, los dos se giraron con cara de sorpresa», ríe la cantante. Sin embargo, el resultado es una fusión perfecta de tradición y modernidad, que logra captar la esencia clásica del bolero mientras lo adapta al siglo XXI.
Este nuevo tema nace desde la introspección y la autenticidad, después de lanzar su último disco, Sin final, un trabajo en el que exploró la diversión y la experimentación sonora. Como ella misma confiesa: “Estoy en un momento de mi vida en el que quiero explicarle al mundo el por qué y el para qué me dedico a comunicar a través de las canciones y a intentar que la gente disfrute de un mundo roto… de mi mundo, de mi música”.
Ana Guerra demuestra, una vez más, que la verdadera evolución artística nace del valor de mirar hacia dentro.

