Buena Vista All Stars y Grupo Niche, traídos directamente desde el otro lado del atlántico
El último día del Alma Occidental Festival en Madrid llegó con un sol imponente, altas temperaturas y una energía que ya se sentía correr por las venas de quienes llenaban el recinto. Era jueves, pero no había espacio para la calma, la cita prometía un cierre a puro sabor caribeño con dos grandes traídos directamente desde el otro lado del atlántico. Primero, Buena Vista All Stars, una alineación brillante de los herederos del mítico Buena Vista Social Club, y luego, los colombianos de Grupo Niche, quienes lamentablemente no podrían presentarse debido a las condiciones metereológicas.
Transportarnos hacia la nostalgia
La primera chispa se encendió con la inconfundible Negra Tomasa, que resonó como un himno, transportando al público directamente a las calles de La Habana. La banda entera saludó con entusiasmo, regalando una versión luminosa de Amor verdadero.
Acompañados de visuales que mostraban campos verdes y caballos al galope, El Carretero apareció como una postal sonora del campo cubano. Entre canción y canción, el maestro Barbarito Torres deslumbró con su laúd cubano, dibujando melodías que hacían levitar al público.

La voz de Amanda Gaviria llenó de sensualidad el ambiente con Bésame mucho, seguida por un delicado Quizás, Quizás, Quizás y una sentida Lágrimas negras, coreada con fervor por el público, directo al corazón, sin duda alguna.
Con Mami te gustó, el ritmo comenzó a calentar más la pista. Luego, Demetrio Muñiz presentó a Machado Blues, trompetista que hipnotizó con su solo vibrante. Le siguieron un solo de piano y otro del laúd de Barbarito, que sellaron un momento mágico. El lugar se convirtió en un templo sonoro, donde el cuerpo no podía evitar seguir el ritmo.

Amanda regresó para una reinterpretación emotiva de Sky Full of Stars de Coldplay, antes de que Ángel Aguiar tomara el escenario para cantar con profunda emoción la clásica Chan Chan, ondeando la bandera de Cuba mientras el público vibraba con una unidad latinoamericana palpable.
Una fiesta como en las viejas épocas
Entonces, la fiesta explotó con El cuarto de Tula, y cuando comenzaron los acordes de Candela, las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Ángel invitó al público a “echar candela” y así fue: la música, la tormenta y el baile se fundieron en una escena inolvidable. Mojados, sonrientes, cantando bajo el aguacero, los asistentes no dejaron de bailar.

Cada vez llovía más y más fuerte mientras los acordes de este temazo sonaban a su propio ritmo, una real analogía, lluvia y candela, colectividad a flor de piel. Empapados y rebosados de felicidad la gente solo aplaudía, Buena Vista All Stars agradeció infinitamente su acogida y proyectó un «Madrid» en letras grandes en el escenario.
La lluvia no fue impedimento para que el público siguiera con entusiasmo, contagiado por la fiesta que Buena Vista All Stars había desatado en el lugar. La emoción era palpable y la espera por Grupo Niche se vivía con ansias. Sin embargo, la tormenta se intensificó y, poco a poco, la multitud comenzó a dispersarse. Aunque se intentó aguardar a que el clima mejorara, con gran pesar los organizadores anunciaron la cancelación de la presentación de Niche. Aun así, lo vivido con Buena Vista All Stars ya había encendido la piel y el alma de todos los presentes.


