Merche inaugura el año con Labios de Rojo, su nuevo single. En él, narra su momento vital y artístico actual: el regreso a su Cádiz natal después de muchos años viviendo en Madrid y un deseo de vivir con más calma, para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida.
Nos reunimos con ella el mismo día del lanzamiento, sobre las 19:30, después de un largo día de promoción saltando de medio en medio. Fuimos su última entrevista del día y, a pesar del cansancio, Merche nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja y la simpatía y cercanía de siempre, muy ilusionada por contarnos todos los detalles de Labios de Rojo y sus próximos pasos.
Pregunta: Arrancas 2026 con Labios de Rojo, una canción muy honesta, que habla de parar, de volver a casa y de vivir desde la calma. ¿Qué representa este single dentro del momento personal y artístico que estás viviendo?
Respuesta: Yo creo que es la descripción de cómo me siento ahora mismo, del momento vital que estoy atravesando. ¿Sabes lo que pasa? Que, de un par de años para acá, he echado un poco la vista atrás y, sobre todo, estando con mis amigos y con mi familia, escuchándolos hablar de aquel viaje que hicieron o de aquella cena en la que estuvieron, me he dado cuenta de que no he vivido la mayoría de las cosas.
Entonces, es verdad que, si hago un poco de examen de conciencia, estoy enormemente agradecida al público y a esta bendita profesión que me hace muy feliz, pero también es verdad que he estado tan metida en el trabajo y que todo esto es tan vertiginoso, vamos tan rápido, que se me ha olvidado un poco vivir.
Y cuando miro así un poco atrás digo: pues en ese viaje no estaba yo, en esa cena tampoco estuve, ese café no me lo tomé, al cine tampoco fui… Desde hace ya un tiempo me apetecía tomarme la vida con más calma. No dejar de trabajar, porque tampoco sería feliz en mi casa ni cinco meses, ni seis, ni un año, ni tres sin hacer música, pero sí ir un poquito más despacito, no correr tanto y dejar un tiempito para mí, para vivir.
Para tomarme ese cafelito, irme un fin de semana a Londres o simplemente irme a la playa con un libro y disfrutar de ese ratito para mí. Vivir, que se me ha olvidado.
Regreso a Cádiz: el precio del éxito y la necesidad de bajar el ritmo
P: La canción nace de tu regreso a Cádiz después de muchos años viviendo en Madrid. ¿En qué momento te diste cuenta de que necesitabas ese cambio de aires, dejar Madrid y volver a tu Cádiz natal para reencontrarte con tus raíces?
R: Ha sido algo muy progresivo. Yo siempre he estado vinculada a Cádiz, aunque he pasado aquí, en Madrid, cerca de veinticinco años, y he sido muy feliz. No es que haya estado echando de menos Cádiz constantemente —bueno, lógicamente sí—, pero iba mucho. Siempre que me preguntaban: “¿Vas mucho a Cádiz?”, yo decía que sí, aunque no tanto como me gustaría. Y es verdad, pero sí que he ido: en las fiestas o cuando me lo permitía la profesión.
Lo que pasaba es que, en las últimas veces que iba bajando, me costaba la misma vida volver a subir. Yo decía: “¡Guau! Si lo que quiero es despertarme, tomarme el café, bajar a la playa, pasear…”. Ese olor a sal lo echaba tantísimo de menos.
En los últimos años cada vez me costaba más volver a Madrid. Y eso que voy a seguir viniendo, porque quiero a esta ciudad con toda mi alma. A mí me ha cogido con los brazos abiertos, he sido tremendamente feliz aquí, y me emociono solo de pensarlo.
Hay una parte de mi corazón que es madrileña. Mi hija es madrileña de pura cepa. Nació en la India, pero desde que vino y estuvo conmigo se ha criado aquí, en Madrid. Es madrileña y presume de serlo, y yo encantada de la vida. Pero es verdad que, las últimas veces, ya me costaba más subir. Me apetecía que esos días allí, en mi ciudad, fuesen más largos.

P: Hablando de tu hija, ¿cómo ha sido su adaptación a dejar Madrid y establecerse en Cádiz?
R: Muy buena. Mi niña tiene ya quince años, y si ella me hubiera dicho que no, yo no me habría bajado nunca. Pero es verdad que está en una edad en la que todavía no sale, todavía es muy niña, y ha sido ella la que me ha animado a irnos a Cádiz, con la promesa de que vamos a estar viniendo mucho para ver a sus amiguitos y sus historias.
Ella está feliz, está contenta, se ha adaptado muy bien. Tiene también un trozo de Cádiz. Como ella dice: “lo llevo en la sangre”. Toda la familia es de Cádiz, excepto ella, que es de Madrid, así que tiene su corazoncito gaditano. Eso sí, también extraña Madrid y ya me está diciendo: “Mamá, ¿cuándo vamos a subir? Me apetece ir”.
Al final tampoco estamos tan lejos. Con el AVE estamos a nada y menos, así que estaremos yendo y viniendo. Pero la verdad es que se ha adaptado muy bien.
P: Has mencionado que Madrid te ha dado muchísimo, pero que sentías que estabas perdiendo muchos momentos con amigos y familia. ¿Crees que, aun así, merece la pena esta profesión?
R: Sí. El otro día unos amigos me pusieron una canción mía antigua, de hace tiempo, que se llamaba Vendré por ti, de 2012 más o menos. Ya en esa canción empezaba a hablar de que echaba de menos los viajes, mi casa, mis amigos, la normalidad. Disfrutaba mucho viajando –a Cádiz–, pero echaba mucho de menos el vivir.
Hice esa canción porque, en mi caso, las canciones nacen de lo que estás sintiendo en ese momento. Yo soy la autora y escribo desde ahí, aunque tampoco era cien por cien consciente de la falta que me hacía todo eso. Con los años he ido dándome cuenta. Y aunque insisto en que estoy agradecidísima, muy feliz y encantada, y que por supuesto merece la pena porque es la profesión de mi vida y me encanta, ha llegado el momento de ir con más calma y de dedicar también más tiempo a vivir.
En definitiva, es eso: vivir y recuperar esas cosas que me he ido perdiendo durante estos años, hacerlas ahora y, además, hacerlas en Cádiz. Y en Madrid voy a estar mucho, porque mi profesión y mi Madrid están muy vinculados, así que tampoco me va a dar tiempo a echarlo de menos demasiado.
P: Precisamente en la canción hay unos versos con frases muy claras como “no quiero correr, prefiero pasear” o “prefiero ir a mi ritmo, pasar del algoritmo”. ¿Es una crítica consciente a la vida acelerada de las grandes ciudades y al frenetismo de las redes sociales?
R: No es una crítica a Madrid, sino al mundo en general y a cómo estamos viviendo ahora mismo. Vivimos muy deprisa en todos los sentidos. Y en la música pasa lo mismo: sacas una canción hoy y, dentro de dos semanas, ya tienes que sacar otra. A mí muchas veces me dicen: “¿Y cuándo vas a sacar la siguiente?”, ¡pero si la acabo de sacar antes de ayer! Espérate un poco, quiero ir a mi ritmo.
¿Que ahora lo normal sea sacar canciones tan rápido y que la música se consuma tan deprisa? Me parece estupendo, pero yo no quiero hacerlo así. Yo voy a ir a mi ritmo. Por eso no es una crítica a Madrid como ciudad, sino al ritmo de vida que llevamos todos.
Creo que mucha gente se siente identificada con esta canción. Acaba de salir y no he tenido mucho tiempo, pero por los comentarios que he ido viendo en redes sociales y en YouTube se nota que hay muchísima gente que se reconoce en ese ritmo tan frenético. Porque muchas veces no te das cuenta y la vida se va pasando, y al final solo te has dedicado a trabajar. Y está bien si tienes la suerte de que tu trabajo te gusta, pero imagínate quienes tienen que trabajar y no son felices con lo que hacen… al final se te pasa la vida y no has vivido ni disfrutado.
Así que es una crítica a ese ritmo frenético que tenemos hoy para vivir, también en la música. Es un ritmo que yo he seguido durante muchos años, y cada uno puede hacer lo que quiera, porque yo misma lo he hecho durante muchísimo tiempo. Pero ya no. Ahora me apetece vivir más pausadamente, trabajar con más calma y disfrutar de esas pequeñas cosas que, al final, son las que nos hacen felices.
P: Tú conoces bien esa dualidad entre la vida en Madrid y una vida más tranquila en una ciudad como Cádiz. ¿Cómo era el día a día de Merche en Madrid y cómo es ahora en Cádiz? ¿Qué sentías que echabas de menos o que habías perdido viviendo en Madrid y que te da Cádiz?
R: Yo, como digo siempre, en Madrid he sido muy feliz. Echaba de menos a mi familia, a mis amigos, la playa, el mar… Yo me he criado en el mar, porque mi padre tenía un chiringuito en la playa y toda mi infancia, adolescencia y juventud las he pasado allí. Eso sí lo echaba de menos, pero el problema no lo tenía Madrid, ni muchísimo menos; el problema lo tenía la manera en la que yo me tomaba mi día a día.
Era todo el día trabajo. Si no tenía conciertos, tenía promoción; si no, estaba haciendo un programa de televisión; y si no, estaba en el estudio, haciendo canciones, grabando, produciendo o escribiendo para otros artistas. Era mi forma de vivir. Cuando llegó mi niña, ese poquito tiempo libre que tenía, evidentemente, se lo dedicaba a ella, no a mí. El ritmo no bajaba, era el mismo. ¿Qué hacía? Quitarle horas al sueño. En vez de grabar a las cinco de la tarde, me metía a grabar a las diez u once de la noche en el estudio de casa. Dormía menos.
Y esos son los hábitos que he cambiado. No es que Madrid no tuviera cosas —bueno, la playa no la tiene, eso es evidente—, pero el resto sí. Es más, Madrid tiene muchísimas cosas: una oferta cultural maravillosa, he aprendido lo más grande, he conocido a gente increíble y hay sitios preciosos por descubrir. Yo he sido muy feliz aquí.
Pero es verdad que he invertido mucho tiempo en correr, en trabajar, en dedicárselo a la música, que me encanta y con la que soy muy feliz. Ahora quiero dedicarme un poquito más de tiempo a mí. Y si encima puedo darme un paseíto y zambullirme en el mar, pues imagínate… ya es el colmo.
Secretos detrás de Labios de Rojo
P: El gesto de “pintarse los labios de rojo” se convierte en el gran símbolo del tema. ¿Por qué elegiste algo tan cotidiano para representar algo tan profundo como salvarte un mal día?
R: Creo que a lo largo de la historia las mujeres siempre hemos buscado formas de sentirnos bien, incluso cuando no existía el maquillaje. Se pellizcaban, se sonrojaban con un poquito de sangre, y los labios rojos siempre han sido un símbolo de salud y vitalidad.
Yo he visto a mi madre toda la vida, ella casi nunca se ha maquillado, pero los labios siempre los llevaba rojos. Y eso transmite algo. Te levantas con mala cara o con un mal día, te miras al espejo y piensas que no tienes ganas de trabajar o que te duele la cabeza. Y aun así, cuando te peinas y te pintas los labios de rojo, cambia algo. El rojo tiene esa energía, al menos yo lo he vivido así.
Es un gesto sencillo pero poderoso. Como pintarte los labios de rojo, hay pequeñas cosas, como tomarte un café con un amigo, que pueden hacerte feliz. Al principio crees que la felicidad está en cosas materiales, pero con el tiempo te das cuenta de que son esos detalles pequeños los que realmente importan. Yo uso el labio rojo como símbolo de eso, de cómo algo tan simple puede cambiar tu día.
P: Además, musicalmente me parece que la canción es muy acertada con el mensaje, porque tiene ese pop tan característico de Merche, pero también ese toque andaluz con los instrumentos, las palmas… ¿Tenías desde el principio claro que ese iba a ser el sonido?
R: Sí, sí, claro. Yo siempre he hecho pop desde que empecé, pero es verdad que cada canción es distinta. Siempre me he caracterizado por eso: puedo hacer una balada intensa como Eras tú, una de las canciones más importantes de mi carrera, o música dance como Abre tu mente. También incluyo influencias andaluzas, flamenquitas, y otras músicas que he escuchado toda mi vida, como soul, jazz o blues.
Al final, mi música tiene un poco de todas esas influencias y depende de lo que quiero contar y de cómo lo quiero contar. Mi cuerpo y mi forma de componer me llevan hacia un lado u otro. Por ejemplo, Si te marchas, que me dio muchísimas satisfacciones y me llevó a los Grammy, la compuse al piano y tiene un toque más soul, más negro, tanto en la armonía como en la manera de cantarla.
En cambio, esta canción –Labios de Rojo– es guitarra, ese ritmo de tanguillo de Cádiz. Es casi un tango, y ¿por qué? Porque hablaba de Cádiz. Tanto la armonía como las melodías tienen ese aire carnavalero, folclórico, muy nuestro. No me pegaba hacer una canción como Abre tu mente, que hablaba de violencia de género. En aquel momento, 2003-2004, nadie hacía canciones pop sobre ese tema, y yo no quería hacerlo como una balada dramática, sino como fiesta, mostrando que siempre hay una salida, que se puede disfrutar de la vida. Por eso me fui a Estocolmo a grabar con productores de música dance y surgió Abre tu mente.
Siempre he jugado dentro del pop con todas las influencias que me han llegado al corazón a lo largo de mi vida. Y en el caso de Labios de Rojo, tenía que estar presente ese sonido andaluz y gaditano, muy carnavalero. Las armonías de las voces, incluso la armonía de la canción entera, tienen ese sello de Cádiz. Y en eso sí que soy especialista, porque soy de allí.
P: El videoclip parte de una idea original tuya y está rodado íntegramente en Cádiz. ¿Qué necesitabas contar visualmente que no se entendiera solo con la canción?
R: La belleza. En la canción hablo, sobre todo, de la necesidad que yo tenía de Cádiz. Pero por mucho que quiera describir la ciudad en una canción, nunca va a ser lo mismo que con una imagen. Cádiz es tan bella que, en el vídeo, la gente dice “qué preciosidad de vídeo”, y yo pienso: no tiene nada… ¿qué es lo que tiene? Cádiz. Con ese atardecer, se ponga delante lo que se ponga, siempre sale bien.
Tenía muy claro que el vídeo debía mostrar al mundo la belleza de nuestra ciudad y lo afortunados que somos los gaditanos de poder disfrutarla. El director y la productora han hecho un trabajo maravilloso, y creo que tanto la belleza como el mensaje han quedado muy claros.
En cuanto al guion, es verdad que soy muy participativa. Me gusta involucrarme, soy creativa y fantaseo mucho. He hecho guiones para muchos vídeos, y en esta ocasión no podía ser menos. Tenía que ser así.
Próximos pasos de Merche
P: Este single llega después de cerrar la gira Abre tu mente ahora. Mirando atrás, ¿qué balance haces de esta gira?
R: Me lo he pasado increíble. Hemos disfrutado muchísimo. Es verdad que llevo más de 1.400 conciertos con la misma banda desde que empecé. Los bailarines no, porque los pobres se habrían agotado con tanto baile; son más jóvenes y he ido a algunas giras sin ellos, así que no los mantuve, pero los músicos son los mismos de siempre.
Disfrutamos muchísimo todas las giras, y esta en particular ha sido especialmente emotiva y divertida. El público ha sido muy cariñoso y esta gira ha tenido un significado especial.
Este año, además, estoy preparando algo aún más especial, porque el año que viene celebro 25 años de carrera. Habrá un disco y una gira para 2027 que será muy especial. Lo que estamos haciendo ahora es una continuación de la gira Abre tu mente ahora, pero de cara a 2026, mientras preparamos todo para el año que viene.
El balance es maravilloso. Nos lo hemos pasado genial, somos una familia y llevamos toda la vida juntos. Poder seguir haciendo lo que nos gusta y que la gente nos reciba con tanto cariño en todas las ciudades que visitamos es un auténtico privilegio.

P: Por lo tanto, lo que le depara a Merche este 2026 es una continuación de esa gira y ¿puede que algún otro single?
R: Sí, habrá más música nueva. No sé si llegará a ser single o si la subiré directamente a las plataformas digitales. No lo tengo muy claro todavía, pero habrá música nueva, seguro.
Anterior a Labios de Rojo saqué una maqueta, De Acero, que es la continuación de Cal y arena. Después de un tiempo es un proyecto del que muchas veces me dicen: “¿Ya no vas a hacer más? Has hecho cuatro”. Pues a lo mejor se me antoja hacer una segunda parte, me lo invento, de Bombón, no lo sé. Tampoco sé si sacaré un nuevo single antes de que acabe el año, pero mi objetivo sería que sí.
Y, por supuesto, lo más importante: llevamos meses preparando un disco especial por el 25 aniversario, porque 25 años en la música no se cumplen todos los días. Todavía me cuesta creerlo. El tiempo pasa rapidísimo y por eso es tan importante vivir y disfrutar el día a día.
Cuando menos te das cuenta, han pasado ya 25 años desde que publiqué No me pidas más amor. La vida va muy deprisa y me siento profundamente agradecida de haber llegado hasta aquí. Creo que todavía no soy del todo consciente de lo que significa. Al final, es mi profesión desde hace 25 años y lo vivo con mucha naturalidad, como algo que forma parte de mí.
Pero es verdad que te paras a pensar, miras atrás y dices: “¿Y este compañero? ¿y esta compañera?, con el éxito que tuvieron, ya no están”, y es el caso de la mayoría. Al final se quedan tres, porque por desgracia esta profesión tiene eso feo: no todo el mundo tiene una carrera longeva. Da vértigo si lo piensas, lo que pasa es que yo no lo pienso.
Yo lo vivo de forma muy natural: voy sacando discos, voy haciendo giras, voy sacando canciones, y me siento, como digo, muy agradecida al público, que son los que me tendieron la mano desde que empecé y me siguen dando tanto amor y tanto cariño. A ellos les debo mi carrera y que hoy en día siga sacando canciones.
P: De cara a este nuevo álbum, ¿serán nuevas continuaciones o canciones inéditas?
R: Pues un poco de todo. Lo que pasa es que el proyecto Después de un tiempo es, a nivel de composición, lo más difícil que he hecho en mi vida, pero también lo más divertido.
Imagínate que tienes que coger una canción como No me pidas más amor. Esa historia hablaba de un compañero de trabajo —además es real, de cuando yo era secretaria de dirección— con el que tienes mucho feeling. Se convierte en un amigo, pero él siente algo más y tú no. La canción decía: “Sabes que te quiero como amigo, no pidas más amor, yo no puedo darte amor”.
Entonces, claro, ¿cómo haces una segunda parte de eso? ¿Qué cuentas después? Creativamente es un reto enorme. Tiene que ser una canción nueva, diferente, pero que al mismo tiempo encaje armónicamente, porque yo quise que al final pudiera aparecer el estribillo, casi sin pudor, como digo yo.
Ahí tienes que navegar entre la tonalidad, la armonía y la historia: qué pasa después. En el caso de No me pidas más amor, la segunda parte es Una y otra vez, y habla de un reencuentro veinte años después. A veces pasa que te vuelves a encontrar con alguien tras mucho tiempo y piensas: “Uy, ahora sí”. Igual antes no te atraía y de repente lo ves diferente, más interesante, como que la vida le ha sentado bien. Y a lo mejor la otra persona siente lo contrario, pero tú piensas: “Mira qué mono está” o “qué guapa está”. Esa es un poco la historia que cuenta Una y otra vez: que quizá ahora sí podría haber algo.
Lo mismo ocurre con Abre tu mente y Le deseo, o con Cal y arena y De Acero, que es una maqueta que subí antes de esta última canción. De acero es la segunda parte de Cal y arena, una historia que yo creo que a todos nos ha pasado alguna vez: un día te quiero muchísimo y al día siguiente… nada, ese ghosting tan famoso de ahora. La idea es la misma: buscar la continuación de la historia, darle vueltas a la cabeza para ver qué puede pasar después y, al mismo tiempo, cuidar la armonía para poder incluir el estribillo original.
Todo eso es un reto, pero a mí me encanta. Ese es realmente mi oficio: hacer canciones. Cantar también, por supuesto, porque el escenario me vuelve loca, pero disfruto muchísimo metiéndome en el estudio, cogiendo la guitarra o el piano y preguntarme: “Bueno, ¿ahora qué voy a contar?”.
Hay veces que lo tienes clarísimo, como cuando escribí Eras tú, que se la hice al padre de una pareja mía de muchos años cuando falleció, una persona a la que quise muchísimo. O cuando escribes desde tus propias experiencias de amor y desamor. Cuando te enamoras salen canciones preciosas, y cuando tienes el corazón roto… ahí salen veinticinco de golpe.
En este proyecto hay historias que sí pueden tener una continuación, aunque no siempre sean experiencias reales. Por ejemplo, en No me pidas más amor yo no me he reencontrado con ese chico veinte años después; no lo he vuelto a ver nunca. Igual está casado y tiene cinco hijos, el angelito. Pero ahí entra la parte creativa, y eso me gusta mucho.
Así que no lo puedo confirmar al cien por cien, pero creo que habrá al menos una segunda parte más, además de temas nuevos. También me gustaría grabar bien algunas canciones como De acero, que hasta ahora solo existe como maqueta hecha en casa. Quiero llevarla al estudio, producirla con calma y darle unos arreglos más cuidados.
Será un disco del que no quiero dar muchas más pistas, porque me apetece que sea una sorpresa y que la gente lo reciba y diga: “Qué guay, qué chulo, qué divertido y cuántas cosas tiene”. Saldrá en 2027, aunque en realidad eso está ya a la vuelta de la esquina, porque finales de 2026 están más cerca de lo que parece.
P: ¿Puedes adelantar a qué canción continúa esa próxima canción? ¿Está acabada?
R: No, no está acabada. De hecho, hay mucha gente que me dice: “Por favor, la segunda parte de Bombón”, o me piden continuaciones de otras canciones, pero todavía no lo tengo claro.
Tengo que darle alguna que otra vuelta, porque, como te digo, no es fácil. Es el proyecto más difícil, pero también el más divertido que he hecho en mi vida, y tienen que confluir muchas cosas. Así que necesito seguir pensándolo con calma.
Eso sí, habrá alguna segunda parte más, también canciones inéditas nuevas y, por supuesto, alguna que otra sorpresa. Al final, 25 años no se cumplen todos los días.

