2.4 C
Madrid
miércoles, 21 enero, 2026
2.4 C
Madrid
miércoles, 21 enero, 2026

Uxue Alberdi: “Muchos impulsos que me llevaban a la escritura son marcas de la memoria que provienen de esa heteronorma”

Hetero, el nuevo libro de relatos de Uxue Alberdi, de la mano de Consonni

Heteronorma, deseo, poder, relaciones familiares, la relación con los hombres. Uxue destaca en su nuevo libro este factor dentro de las narraciones. Para hacer de la heterosexualidad algo raro dentro de la norma.

A través de ocho relatos, Uxue Alberdi muestra en Hetero relaciones diferentes entre mujeres y hombres, todas ellas viéndolo desde un prisma heterosexual. La heteronorma presente en cada uno de ellos. De formas diferentes, pero normalizadas e inconscientes.

Ochos cuentos, algunos duros, algunos entrañables. Hablan de alguna forma de recuerdos o paisajes de la vida de Uxue. Con estructuras y formas diversas en cada uno de los textos, nos muestra una manera diferente de literatura con la que podemos sentirnos identificados.

La heteronorma

Pregunta: ¿Cómo y cuándo empezó la idea de escribir Hetero?

Respuesta: Este libro no parte sobre una idea previa de hacer un libro, sino que es fruto del trabajo de tres años de escritura. Yo he escrito estos cuentos según me pedía el cuerpo que los escribiese, no tenía un tema en mente. Sé que tiene un título un poco empotrador y puede crear expectativas que luego en caso de algunas lecturas o algunas personas que lo lean pueden defraudarse porque quizás haya gente que pueda pensar que es algo muy explícito para criticar la heteronorma o algo que deriva en algún tipo de ensayo o un libro de pensamiento sobre la heteronorma o el heteropatriarcado. Pero mi punto de partida era totalmente literario.

Yo no estaba escribiendo sobre un tema en concreto, sino que he ido escribiendo relatos que he ido trabajando con mi editora uno a uno. Cada relato tiene su propia historia, su propia elaboración. El primer relato es del 2020 y el último lo escribí en 2025. Ha habido mucha lectura. No hay descartes, he estado trabajando en estos relatos y he leído cientos.

Ha sido también un trabajo de investigación, de lectura, de estudiar a las autoras y a los autores que más me inspiran para intentar entender cómo crean esa ilusión de realidad y esas ficciones que a mí tanto me estimulan e intentar aprender por una parte técnicamente, pero también intentar entender qué es lo que ponen, desde dónde, desde qué posición escriben las personas que a mí tanto me tanto me inspiran.

Ha sido un proceso de aprendizaje y escritura, como siempre. Porque para mí, la escritura es eso, ese adentrarme en emociones, en paisajes, en dinámicas de personajes, en recuerdos que no llegó a comprender del todo aunque sé que son importantes para mí. Por eso quiero seguir investigando y quiero entender cómo lo puedo contar.

Subrayar la norma

P: Hablas del título, Hetero, que es muy potente. ¿Qué querías destacar con él y por qué lo elegiste como título?

R: Fue en gran parte una casualidad. Este libro previamente tuvo otros tres títulos que eran títulos de relatos que vienen dentro. Primero fue el título del primer relato, que es Para que las plantas crezcan. Luego también se llamó El agua que nos toca y se llamó también Todas las edades del ser humano. Son títulos totalmente diferentes a Hetero.

He ido trabajando estos relatos por separado con mi editora. Me di cuenta de que era la tercera ocasión que le entregaba un relato y le decía a “Jo, creo que me ha quedado muy hetero, ¿no?”. Mi editora no es hetero y creo que me servía de espejo. Fue clave porque me pregunté que quizá era lo que me estaba diciendo de mí misma mis propios relatos.

Muchos de mis impulsos que me llevaban a la escritura de desasosiegos o marcas que se me han quedado en el cuerpo, en la memoria, en las emociones provienen de alguna manera de esa heteronorma. Entendiendo la heteronorma como algo muy amplio. No solo algo que se refiere al deseo, a la pareja, sino el cómo socializarnos como mujeres y como hombres nos afecta en las relaciones familiares, las relaciones políticas o de militancia, en las relaciones laborales, afectivas… de todo tipo.

Se arrojó una nueva luz sobre esos relatos. Esos cuentos que había escrito y normalmente se suele subrayar lo que está fuera de la norma.

Si estos relatos fuesen los mismos relatos, con las mismas tramas, pero en relaciones homosexuales, se subrayaría en todas las entrevistas.

Pero si aquí no hubiésemos subrayado o no hubiésemos destacado esa palabra “hetero”, seguramente se dirían que este en libro se habla sobre relaciones de poder, sobre el amor, sobre el deseo, sobre relaciones humanas. Como todos los libros. Pero, ¿por qué no hacemos ese ejercicio de subrayar la norma y de desnaturalizar la norma para ver si esa mirada nos da otra perspectiva para abordar esas realidades que se relatan?

Mujeres y hombres

P: Hay mucha diferencia en las figuras de las mujeres y, por otro lado, en las figuras de los hombres. ¿Qué querías representar con estas figuras?

R: Cuando escribo no pienso voy a representar tal, quiero abordar tal tema o quiero hacer personajes de este tipo. Es al revés: yo escribo para indagar en algo. Luego, desde fuera, puedes hacer un análisis y decir cómo son estas mujeres, cómo son estos hombres, qué ideología, qué perspectivas, qué vivencias se relatan. Hay una escritora vasca, Arantxa Urretabizkaia, que dice “Yo soy pájaro, no soy ornitólogo”.

También una vez escuché a Sara Mesa decir que le preguntaban muchas veces sobre sus relatos “¿qué querías decir con este cuento?”. Y ella respondía que le parecía una pregunta equivocada porque el punto de partida era que la escritora tenía unas ideas preconcebidas de lo que quería decir y entonces construía un cuento, como si fuese una trampa o unas pistas para que las personas lectoras llegasen a las mismas ideas o a lo que ella quería decir. Y creo que la escritura no funciona así, por lo menos en mi caso.

Yo muchas veces parto de recuerdos, parto de memoria, parto de cosas que he visto, que he oído, que me han afectado de alguna manera. Muchas veces hay un proceso de acumulación de material que puede ser a través de ejercicios de memoria propios, puede ser ejercicios de memoria colectivos o con alguna otra persona.

También me gusta mucho lo que dice Annie Ernaux de alucinar los recuerdos, de ir acumulando trozos de paisajes, trozos de habla, trozos de un tiempo, de una época, una calle, una relación pasada. Y luego inventarte una trama o deformarlo de alguna manera y, a través de herramientas de la ficción, darle otro significado o llegar a entender esos recuerdos desde otro sitio a través de la literatura.

Seguramente se puede hacer un análisis de lo que hay en el libro, pero yo no parto de una idea preconcebida de hombres o mujeres que quiero representar.

Pulsión de escritura

P: Entonces, ¿hay una parte autobiográfica o con algo de lo que te rodea en tu vida, o es todo ficción?

R: Claro. Yo creo que la ficción pura no existe. Muchas veces entendemos la ficción como invención y yo creo que eso es falso. Es imposible, más que falso. Creo que todas las ficciones parten de la experiencia o del punto de vista, del filtro, de un ser humano, de una época, con un cuerpo que tiene un género, una posición, unas heridas, unos traumas, una construcción psicológica.

Y desde ahí podemos imaginar. La imaginación no es algo que se suspende en el aire.

Es verdad que luego todo eso nos alimenta como personas que escriben. Eso se puede elaborar después de muchas formas diferentes. Pero muchas veces, algo que parece totalmente fantástico o ficticio lleva más de autobiografía que algo que parece muy realista. Este es un libro muy personal. Yo sí que parto de vivencias, de ejercicios de memoria, no solo propios.

Creo que mi pulsión de escritura se acerca más, si hiciésemos una división entre escritores cazadores y escritores recolectores, yo sería más una escritora recolectora.

Creo que sí que hay una pulsión etnográfica de querer representar o archivar cosas muy íntimas, pero que son siempre también colectivizables, y querer representar una época, una relación, una calle, una tienda, una adolescencia, una herida.

Hago diferentes aproximaciones. A veces son ejercicios de acumulación de material sin saber para qué, por ejemplo, el segundo cuento, El agua que nos toca. Parte de un ejercicio de memoria sobre nuestra adolescencia que era un archivo, que se llamaba Las casas de mis amigas, que fui alimentando durante años sin saber para qué. En ese archivo iba apuntando las cosas que recordaba, que me llamaban la atención en mi primera adolescencia cuando iba a casa de mis amigas. Todas las cosas que eran diferentes o que me hacían pensar, desde materiales, desde lo que se comía, lo que había en el frigorífico, si había libros o no, de qué se hablaba, en qué tono se hablaba, cómo se miraban padres e hijo, cómo se trataban los hermanos entre ellos, desnaturalizar nuestra propia familia, nuestra propia casa, que había en esa casa, qué decía eso de nosotros, qué semiótica se creaba entre esas casas sin tener entonces un lenguaje para poder designar las diferencias que iba viendo.

Luego vas estudiando y vas aprendiendo lo que es la diferencia de clase, vas aprendiendo qué es la intersección, diferentes ideologías diferentes. Pero en ese momento, que tienes acceso a muchas casas y a muchas realidades en esa adolescencia y estás estudiando con diferentes personas que son iguales a ti y

te das cuenta de que hay diferencias que os van a marcar en el futuro y no sabes nombrarlas.

Hice un largo proceso de acumulación de material, de recuerdos y, de repente, a través de un encargo, escribo este cuento. Este cuento donde hago un retrato de nuestra adolescencia. En mi mente somos nosotras, yo y mis amigas, el recuerdo que tengo de yo y mis amigas haciendo cosas que nunca hicimos, pero desde el sitio, desde la energía, desde el carácter desde donde las haríamos. Parto de unas dinámicas reales, desde unos afectos reales, desde un recuerdo que yo creo real, pero pongo en movimiento a esos personajes haciendo cosas que nunca hicimos. Nunca construimos esa goitibera, nunca liberamos a Marlon, nunca limpiamos ese río juntas. Cada relato tiene su propio proceso.

Misma mirada

P: ¿Hay relación entre estos relatos o se conectan de alguna forma, o son completamente independientes?

R: Creo que la conexión es la mirada. La mirada de la escritora en este caso. Pero no, son totalmente independientes. Muchas veces pasa que, con los libros de relatos, desde fuera como lectoras, los intentamos unir a través de lo que nos dice el título.

Por ejemplo ahora Eider Rodríguez ha escrito un libro de relatos que se llama Dena zulo bera zen, que en castellano es Era todo el mismo hueco. Yo dinamizo tres grupos de lectura y en uno de ellos todas las lectoras y todos los lectores estaban buscando el agujero en cada cuento y les decía que, si en vez de ponerle este título le hubiese puesto otro, seguramente buscaríamos otras conexiones.

Yo sí que creo que son relatos escritos por la misma persona en la misma época. Sí que hay temas comunes como el deseo, la figura del del padre, la tensión con la figura del padre, el padre biológico, el padre político, el padre cultural, como nos relacionamos con ese legado y esa autoridad de los hombres mayores que nosotras, que nos han alimentado, pero al mismo tiempo nos han podido dominar o controlar o establecer una relación de poder al mismo tiempo que nos alimentaban de alguna manera. Y creo que esa tensión es la tensión de la heteronorma.

Ofrece un marco normativo, por lo cual privilegiado, y te da un cierto poder, te da buenas posiciones en donde estás ejerciendo la normalidad. Pero a cambio de no traspasar algunas líneas y de mantenerte en el sitio que te corresponde. Por ejemplo, en el cuento Todas las edades del ser humano, donde se ve una carrera de natación entre bueno un padre, un hijo y una hija. Yo este relato lo escribí partiendo de la impresión que me hace la vejez, el proceso de hacerse mayor de mi padre. Entonces se puede entender el relato desde el amor, porque es una familia que intenta montar una prueba de natación para que el padre, que ha sido nadador, siga nadando y siga ganando. Pero de repente lo extrapolo a la sociedad en la que los hijos montan juegos para que el padre siga ganando

Y entonces me pregunto ¿qué es lo que ponemos cada una de nosotras y cada uno de nosotros para que el juegos siga montándose de la misma manera?, ¿cuál es la relación entre amor y dominación?, ¿amor y subordinación?. Lo podemos ver también en el cuento La isla o también en Lecciones de literatura. Hay un poco esa mezcla, esa tensión entre amor, rabia, deseo, frustración con los hombres que nos preceden.

El tema de la diferencia de clase también se toca en más de uno de los relatos. De cómo nos relacionamos sabiendo que hay diferencias de posiciones. Creo que en ese aspecto, el título, Hetero,

la primera manera que entendemos como hetero es lo opuesto a homo, pero hetero también puede ser lo opuesto a auto.

Hetero es el otro, lo otro. Creo que en más de un relato, el punto de vista es de alguien que mira a otro, a uno que no es un igual o que se sitúe en la diferencia, pero a través de esa observación, intenta entenderse a sí misma. La propia narradora intenta entender su propia posición a través de la mirada hacia lo diferente o hacia la persona que tiene enfrente en ese espejo que le demuestra la diferencia. Creo que pueden llegar algunos ecos entre los cuentos.

Formas diferentes

P: Me ha gustado mucho que en varios de los relatos introduces formas diferentes como por ejemplo una entrevista, notas de una novela o conversaciones. ¿Cómo querías enfocar esto?

R: El proceso de escritura también ha sido un proceso de investigación. Tenía mucho material acumulado, historias que quería contar. Y a través de la lectura he ido encontrando las llaves para abordar cada historia. He tenido sobre todo cinco referentes que había leído antes, que conocía su literatura, pero que los he estudiado más en profundidad para ver cómo lo hacían.

Muchas veces la llave para entrar a escribir ese relato me lo han dado otros escritores

mundialmente conocidos, como Alice Munroe, Truman Capote, Raymond Carver, Lorrie Moore y Lucia Berlin. Había leído su obra al completo antes, pero durante estos tres años los he analizado más profundamente y casi te podría decir qué escritora o qué escritor ha desbloqueado o me ha dado la llave para entrar en cada cuento.

El cuento de La isla está calcado a Truman Capote en su libro de relatos Música para camaleones, en la última parte que se llama Conversaciones y retratos, escribe a lo que él llama narraciones o cuentos de no ficción. Escribe cuentos de forma dialogada, cogiendo el formato del teatro, de guion de teatro. La llave de este cuento fue la estructura como él la hace y, luego, de una manera más libre, en esa conversación de WhatsApp entre el editor y la escritora en Lecciones de literatura.

El relato Canción de cuna, que es una anticronología desde el 2025 al 1975, hacia atrás, vamos leyendo el relato, recuerdo a recuerdo, y vemos a los personajes que están muertos revivir, a los que son mayores convirtiéndose en cada vez más jóvenes, y al final vamos construyendo la idea de una relación padre e hijo, la impresión de casi toda una vida, a través de recuerdos que van hacia atrás.

Esta técnica se la copio a Lorrie Moore. Lorrie Moore tiene varios relatos escritos de esta manera, que va al revés en el tiempo, en un anticronología y que a mí me parecen preciosos. Tenía una historia y un material ahí acumulado y dije ¿y se lo hago así?.

Ha habido también una búsqueda de formas de contar y de abordar las historias que tenía ganas de contar.

Euskera

P: La versión original de Hetero es en euskera. ¿Crees que se ha perdido algún matiz en la traducción o está completamente en español?

R: Creo que las traducciones son siempre como una mudanza.

Siempre se pierde algo, siempre encuentras algo inesperado y siempre lo llevas a un sitio nuevo que no sabes cómo va a ser.

Yo estoy superagradecida a mi traductora, Arrate Hidalgo, y confío totalmente en ella. Es el tercer libro que me he traduce, tenemos muy buena relación y trabajamos las traducciones juntas. Ella entiende todas mis intenciones y creo que en la traducción siempre se gana más de lo que se pierde.

Se pierde la música de un lenguaje, pero también la labor de la persona traductora es encontrar otra música que traduzca la música original. Porque no hay dos idiomas que suenen igual. Cuando yo escribo, para mí es muy importante la eufonía, el ritmo, cómo se encuentran las palabras, cómo se agarran las palabras las unas a las otras, qué significados se crean. No solo en la parte racional, sino en la designativa.

Mi pareja es músico y cantante, y creo que mi manera de escribir y su manera de componer canciones se pueden parecer un poco. Yo no escribo sentándome delante de una página en blanco y empiezo a escribir. Para mí la escritura empieza mucho antes. Hay mucho pensamiento, mucha acumulación de todo tipo donde voy a ir anotando recuerdos, frases que se han quedado en la memoria, citas de otras personas, voy preguntando a otra gente sobre esa época, sobre ese paisaje.

Hay mucha acumulación, pero, cuando ya me pongo a construir el cuento, yo voy párrafo a párrafo. Hasta que no fijo el primer párrafo, no pasó al segundo. Y tiene mucho que ver con cómo le veo a él componiendo una canción, que tiene un principio de melodía, tiene cuatro notas, y de repente veo que esas cuatro notas se fijan y empieza a probar. Yo hago algo parecido.

Fijo el primer párrafo y la música del primer párrafo me lleva al segundo. Y el mismo ritmo me va pidiendo cosas.

Creo que la traductora no conoce todo el proceso, pero se da cuenta. Al final en un texto literario hay un montón de capas: de capas de significado, capas de sonoridad, capas rítmicas, capas de diferentes tipos de habla. Porque en estos relatos, en el original, yo he intentado trabajar mucho en la manera que tiene de hablar cada personaje.

Todos los cuentos están escritos en euskera batua, en euskera oficial digamos, en el normativo, pero están salpicados con otros tipos de lenguaje. Por ejemplo el euskañol en el caso del segundo cuento, un euskera más de la parte de Vizcaya en Canción de cuna, o un euskera más de la parte de Guipúzcoa, de la zona rural, en el cuento Paso de palomas.

Todo esto no se puede traducir de la misma manera, pero sí que le puedes dar esa intención de variar el lenguaje, que se escuchen, que se veían esos personajes a través de su de su habla. Nos comunicamos mucho durante el proceso de la traducción y yo corrijo también y leo a fondo las traducciones. No diría que se haya perdido nada.

P: ¿Cómo fue la elección de la imagen de cubierta, tanto en la versión en euskera como en la versión en castellano?

R: Es diferente por cómo trabaja Consonni. Es una editorial que proviene del arte. Hace 30 años se creó como una editorial que publicaba material artístico y ensayos sobre arte, y hace como 5 o 6 años empezó con esta nueva colección donde publican literatura que se escribe en el Estado en lenguas no hegemónicas y traducirlo al castellano.

Mantienen un poco esa línea que viene del arte y cada libro se lo pasan a un artista diferente para que esa artista haga una interpretación de lo que viene dentro. Es un regalo también para nosotras porque en este caso Sahatsa Jauregi, que es un artista muy interesante, propone esta imagen para la cubierta, que es totalmente diferente de la edición en euskera.

La versión en euskera es un marco dorado con un ojo. Es una pintura muy realista, que casi parece una foto entonces. Elegí esa imagen porque me sugería muchas cosas. Por una parte, ese marco dorado que hacía una analogía con la heteronorma, que es un poco ese marco dorado privilegiado, pero al mismo tiempo fijado por alguna mano que no vemos en la portada. Porque en la portada también se ve el clavo.

Es un marco bello, privilegiado, dorado, que alguien ha clavado en una pared.

No vemos la mano, no vemos el martillo. Tenemos un ojo, un ojo que mira al ojo que mira el libro. Y ese juego entre quién está mirando, quién está en la ventana indiscreta. ¿La persona que escribe? ¿La persona que lee? Yo creo que todo es quién mira a quién y cómo. Y creo que todas las lecturas tienen ese juego de miradas.

Es una pintura de Alain Urrutia, que el tamaño casi es real en el libro, es una pintura pequeñísima. Él exhibió hace unos años pinturas parecidas y llenó toda una pared de cuadros enanos con diferentes miradas, con diferentes ojos. Creo que la literatura, la escritura, es un poco eso. Poner nuestra propia mirada al lado de otras propuestas, otras formas de mirar. Creo que la lectura también es eso.

Nos permite, desde nuestra intimidad, desde nuestra soledad, entrar en miradas que son totalmente diferentes a las nuestras. Y ahí está la riqueza.

El extrañamiento y la cercanía

P: ¿Qué esperas transmitir a los lectores con Hetero?

R: Lo bueno de ser de Euskal Herria es que tenemos la suerte de que hay una comunidad de lectores que espera nuestros libros. Somos personas conocidas aquí y, cuando publicamos un libro, tiene una buena acogida.

Para dar alguna cifra, con Hetero he estado en 45 grupos de lectura aquí, en Euskal Herria. Eso significa que he estado con alrededor de 600 personas lectoras cara a cara. Vendemos muchas más copias en euskera que en castellano en el mercado. Digamos que, en el sistema literario en castellano, nosotras no somos conocidas o la gente no está esperando nuestro siguiente libro. Todo lo que viene es una sorpresa y es bienvenido. Y lo agradecemos mucho.

Es muy interesante también que estos relatos se sitúan en Euskal Herria. La gente de aquí lo siente muy cerca. Siente esas ficciones muy cercanas, son espacios que conoce. Esa distancia, que se aumenta con las traducciones, creo que también es muy interesante. Muchas veces la falta de visión, esa cercanía que vemos en las ficciones, puede ser algo que estimule mucho a las personas lectoras. Se reconoce, reconoce sitios, dinámicas de su alrededor, pero la literatura yo creo que también agradece mucho el extrañamiento.

Un lenguaje que para ti puede ser muy familiar es diferente cuando se ve desde fuera, desde un extrañamiento.

A veces, en otras entrevistas me preguntan “¿cuánto de lo vasco querías poner en estos relatos?”. Y para mí es una pregunta que me hace mucha gracia porque yo escribo desde aquí y yo no pienso que desde fuera se pueda leer como “qué vasco es esto”.

Es muy bonito poder ver la diferente acogida o qué diferencias hay entre diferentes lecturas y lectores, sea por edad, sea por geografía, distancia lingüística… Cómo nos podemos ver a través de esa diferencia de nuevo.

Muchas veces, cuando estamos muy cerca, somos incapaces de ver esos puntos ciegos.

En la primera cita del libro, que es de Molly Malone Cook, justo se refiere y dice “Contamos la historia desde nuestro lado seguro. Nuestro lado ciego”. Entonces creo que, como decía Virginia Woolf, tenemos todos un punto en la nuca que solo se puede ver a través de la mirada de otra persona. Creo que también pasa con cada individuo, pero también pasa con cada comunidad, con cada idioma, con cada lenguaje. Hay cosas que tú por cercanía no puedes ver y desde fuera se ven. Es muy interesante poder recibir esas lecturas.

Actualidad y Noticias

+ Noticias de tu interés

Chomsky invita a la lucha ‘Por un futuro habitable’

Un nuevo ensayo sobre cambio climático, armas nucleares, Ucrania, Trump e inteligencia artificial Este libro es una recopilación de varias entrevistas hechas en diferentes años y meses a Noam Chomsky sobre temas que estaban de actualidad en esos tiempo y...

Terror en Argentina con ‘La virgen de la tosquera’

La nueva película de Laura Casabé, basada en la literatura de Mariana Enriquez El 23 de enero se estrena en cines la película argentina que te llevará por un terror sobrenatural y con la que no te sentirás indiferente. La virgen...

Pablo Rivero: «Hay muchas situaciones que dan miedo porque las reconoces, porque pasan o porque pueden pasar»

La canguro, un thriller psicológico que aterra desde lo cotidiano Pablo Rivero presenta su novena novela, La canguro, de la mano de Suma de letras, una historia en la que no sabrás en quién confiar y quién esconde más mentiras. https://www.instagram.com/p/DSzgbI7FzHX/?hl=es La...

Descubre más desde El Generacional

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo