El pasado 17 de Marzo Prime Vídeo presentó en los Cines Callao la nueva película de Dani de la Torre: Zeta, junto con Mario Casas, Mariela Garriga, Nora Navas y Cristina Umaña.
Durante años, el cine español ha encontrado su zona de confort en la comedia costumbrista y el drama social. Dos géneros que funcionan, que conectan con el público y que han construido gran parte de la identidad reciente de la industria. Sin embargo, hay territorios que apenas se han explorado: el del thriller de espionaje a gran escala, el de los agentes secretos, las conspiraciones internacionales y las tramas que cruzan fronteras.
En ese contexto llega Zeta, la nueva película dirigida por Dani de la Torre y protagonizada por Mario Casas, que se estrena hoy, 20 de marzo, en Amazon Prime Video. Más que un simple lanzamiento, la película se plantea como una declaración de intenciones: demostrar que el cine español también puede jugar en la liga del espectáculo internacional sin perder su identidad.
Una conspiración que nace en el pasado
La trama arranca con el asesinato coordinado de varios exagentes de inteligencia españoles en distintas embajadas. Todos están vinculados a una operación secreta llevada a cabo en Colombia hace más de tres décadas: la Operación Ciénaga.
El caso recae en Zeta, uno de los mejores agentes del CNI, que pronto descubre que lo que parecía una investigación aislada está conectado con una red de secretos enterrados durante años. A medida que avanza, la misión deja de ser únicamente profesional y se convierte en algo personal.
El pasado no funciona aquí como simple contexto, sino como motor narrativo: todo lo que ocurre en el presente es consecuencia directa de lo que se ocultó entonces.

Un protagonista marcado por su historia
Lejos del modelo clásico del espía imperturbable, Zeta está definido por sus conflictos personales. Ha crecido con lagunas sobre su pasado y con una identidad construida a medias, lo que introduce una dimensión emocional constante en la historia.
La investigación no solo le acerca a una verdad externa, sino también a su propia biografía. Esta doble búsqueda, la del culpable y la de sí mismo, es lo que sostiene el relato y lo diferencia de un thriller convencional.
Elenco y personajes
El reparto es uno de los pilares del proyecto, con personajes que no funcionan solo como piezas de la trama, sino como motores emocionales:
Mario Casas es Zeta, el agente protagonista. Un perfil eficaz en lo profesional, pero marcado por su pasado y por una identidad incompleta que se irá reconstruyendo durante la investigación.

Luis Zahera interpreta a una figura clave vinculada a la Operación Ciénaga. Su papel introduce el conflicto más íntimo de la película y conecta directamente con la historia personal del protagonista.
Mariela Garriga da vida a Alfa, una agente colombiana que colabora en la investigación. Su personaje aporta una perspectiva externa y amplía el alcance internacional del relato, además de introducir tensión y ambigüedad en la misión.
Ambición internacional con identidad propia
La película se mueve entre varios países, España, Colombia, Brasil o Estonia, reforzando su dimensión global. Sin embargo, no se limita a replicar modelos extranjeros: incorpora elementos ligados al contexto español que aportan identidad y singularidad.
Este equilibrio entre lo internacional y lo local permite que Zeta funcione tanto como thriller accesible para un público amplio como propuesta diferenciada dentro del panorama nacional.
Más allá del género
Aunque hay acción, giros y tensión, el núcleo de la película está en las relaciones y en las consecuencias de decisiones pasadas. La Operación Ciénaga actúa como una herida que atraviesa generaciones, afectando tanto a quienes participaron directamente como a quienes han heredado sus efectos.

Este enfoque desplaza el peso del relato hacia lo emocional, sin renunciar a las herramientas del thriller.
Una apuesta que mira al futuro
Más que un experimento aislado, Zeta se plantea como un paso hacia una diversificación del cine español. Su escala, su enfoque y su vocación internacional apuntan a un tipo de producción menos habitual dentro de la industria.
La incógnita no es solo cómo funcionará como película, sino si puede abrir camino a nuevas historias dentro del género. Porque, más allá de referencias evidentes, lo que propone es algo más concreto: demostrar que el thriller de espionaje también puede construirse desde una identidad propia.


