Comienza la cuenta atrás para el cumpleaños: ¿está todo listo?
Manuel Jabois ha publicado en mayo una nueva novela: La víspera. La obra transcurre en un único día y supone una ruptura de sus anteriores publicaciones. La historia explora las relaciones familiares, sus vínculos y los límites que serán capaces de cruzar.
Sin lugar a dudas, la familia es uno de los grandes temas universales de la literatura. La exploración de los vínculos, las relaciones entre los miembros y la sensación de pertenencia entre los allegados a algo único han protagonizado numerosas historias, sin importar cuándo fueron publicadas.
La víspera de Manuel Jabois (Sanxenxo, 1978) retoma este mismo tema en una novela ambientada en Galicia en la actualidad. El autor se propone con esta nueva novela explorar los claroscuros de las relaciones familiares, los secretos que llevan años escondidos y preguntarse, sin renunciar a la incomodidad, hasta dónde se llegaría por defender a aquellos con los que se comparte ese vínculo.
Una víspera de cumpleaños agitada
A partir de esa premisa, nace una historia, protagonizada por los Palmeira Constanela. Esta familia está asentada en un pueblo de Galicia, que en como cualquier pueblo es conocida por todos.
La matriarca de la familia, Amalia Constenla, se prepara el 30 de diciembre para celebrar su cumpleaños al día siguiente, una fecha que coincide con el último día del año. Mientras, realiza los quehaceres pendientes y ultima los preparativos espera a sus dos hijos: Mon y Chami. Este último de ellos es un ex-futbolista profesional que lleva años retirado. Sin embargo, no por ello ha dejado de ser una figura bastante mediática.
No obstante, esa tranquilidad de la celebración familiar se e alterada por la inquietud por el paradero de dos niños desaparecidos.
Al mismo tiempo, en el apacible pueblo gallego se escuchan las sirenas policiales y los murmullos. Mientras, los rumores de los ciudadanos emergen, preguntándose dónde están los niños que han desaparecido recientemente.
Un tema latente, que atraviesa el libro y sobrevuela cada conversación. Así, dos ideas se solapan. La familia que prepara una fiesta y a la vez surge la incertidumbre de un pueblo que espera con atención cualquier novedad sobre los niños desaparecidos.
La familia es lo primero
Expresiones como ‘la familia es lo primero’, ‘madre no hay más que una’ o ideas como que la familia es la única relación que debería poder perdurar toda la vida se entremezclan de alguna manera en la novela.
Hay un férreo compromiso motivado por la consanguinidad con la familia. Por ello, el autor lo explora preguntando hasta dónde llegaría esta relación, cuál podría ser el límite que no cruzarán y hasta qué punto estas relaciones nos definen.
De la familia derivan múltiples preguntas. Muchas de ellas están escondidas durante años en diferentes conversaciones. El autor juega con una idea universal que, de una manera u otra, toca a cualquier familia: la idea de que hay secretos que se van pasando de una generación a otra.
Jabois demuestra que las familias no solo se componen de los afectos y los vínculos que comparten. También lo hacen de aquello que se oculta y las heridas que se heredan.
Una novela de personajes
El libro destaca por sus personajes. Amalia Constenla es el eje central de la historia, aquel que como un árbol articula la trama principal y de la que derivan como ramificaciones el resto de las tramas.
El personaje está construido a partir de múltiples capas que se yuxtaponen y se van desvelando gradualmente a lo largo de la novela. Poco a poco dan a conocer su verdadera esencia, la que rara vez se muestra en público.
Esta riqueza de matices en su personalidad le otorga una gran profundidad. Es un personaje condicionado por la vida del pueblo, que cuestiona su vida y la condenan a un destino, sin entender las razones que le llevan a tomar ciertas decisiones.
De Amalia existe una ramificación evidente: Chami, cuya vida se encuentra en plena decadencia tras retirarse del fútbol profesional. Esto genera una sensación de vacío existencial que intenta llenar.
El narrador omnipresente mantiene gran parte de la historia en la ambigüedad. Esto obliga al lector a recomponer las piezas e indagar en los motivos de las conductas de los personajes.
Estos están definidos con numerosos matices que los humanizan y, a la vez, aporta gran realismo a la novela, una particularidad que Manuel Jabois domina a la perfección como narrador y que se percibe en otras de sus novelas anteriores.

Los límites del ser humano
La novela juega con la ambigüedad y con los límites explorados y sin explorar del ser humano. En un contexto tenso, marcado por el desconcierto ante la desaparición de dos niños, y la tensión que poco a poco aumenta, existen diversas reflexiones sobre los límites morales.
A medida que esta tensión crece, los personajes empiezan a cuestionar sus convicciones, salen a reducir sus errores y ponen a prueba sus principios. Se mueven en zonas grises, sin acabar de decantarse por los extremos y siempre sabiendo que las certezas no existen. La novela explora la decadencia humana, obligando al autor a que transite por ese camino también.
Una ruptura que rompe con novelas anteriores
Con La víspera, Manuel Jabois cambia de fórmula para presentar una novela que no sigue a la de sus anteriores novelas: Malaherba (2016), Miss Marte (2021) y Mirafiori (2024). Todas ellas se podrían aglutinar bajo el nombre de ‘la trilogía de la M’ y compartiendo siempre la ambientación en Galicia, algunos personajes y un estilo narrativo que combina humor, ternura y misterio.
En ellas destaca, al igual que en en su última novela, la prosa tan reconocible de Jabois, que narra con ciertos componentes herederos de su faceta periodística.


