La genialidad de la vanguardia bogotana de los Meridian Brothers y los samples de los mexicanos
El directo de las bandas aterrizará en la capital el próximo 10 de junio en la Sala But. Orquestado por el genial y escurridizo multiinstrumentista Eblis Álvarez, este ensamble bogotano de los Meridian Brothers lleva más de dos décadas dinamitando los géneros tradicionales desde la periferia del underground, convirtiéndose en una banda de culto absoluto para la crítica internacional.
La alianza con el Instituto Mexicano del Sonido
Para hacer esta noche aún más histórica, la velada contará con la presencia estelar del Instituto Mexicano del Sonido, el aclamado proyecto de Camilo Lara. Si Meridian Brothers aborda la música desde el surrealismo instrumental, Lara lo hace desde el sampleo, el cut-up y el folclor urbano, mezclando mariachi, cumbia y cha-cha-chá con bases de hip-hop y electrónica de club. La colisión de estos dos mundos sobre el mismo escenario promete ser un festín de cultura popular deformada, humor satírico y frecuencias sísmicas que elevará la temperatura de la noche antes de dar paso al trance bogotano.
Una discografía de mitología y humor negro
La obra de Meridian Brothers es monumental y desafiante. Desde sus primeros experimentos caseros, el proyecto llamó la atención por su capacidad para deconstrucir la salsa, el vallenato, el formato de gran orquesta y el tropipop. Obras maestras como Desesperanza (2012) —un disco conceptual de salsa tocada a través de sintetizadores desafinados y cajas de ritmos primitivas— o ¿Dónde estás María? (2017) demostraron su inagotable inventiva.
Su más reciente cima creativa llegó con Meridian Brothers y El Grupo Renacimiento (2022), un álbum donde Álvarez inventa una agrupación de salsa ficticia de los años setenta, atrapada en el olvido, para explorar temas existenciales, políticos y de ciencia ficción con un humor negro sumamente adictivo.
El asalto transgresor en la Sala But
Ver a Meridian Brothers en vivo es sumergirse en una dimensión paralela. Las guitarras procesadas de Álvarez, los efectos vocales y las percusiones impredecibles obligan al cuerpo a moverse de formas imprevistas en la pista de baile. Un concierto que se habita desde el asombro y el juego, ideal para quienes buscan texturas rí<tmicas que desafíen los límites de la cordura auditiva.


