Una historia de deseo, morbo y mentiras
Con Te hice dios, Marcos Augusto crea una novela sobre el bugchasing, la época de Grindr, las relaciones esporádicas, el morbo y el deseo mezclado con la mentira y la toxicidad.
Te hice dios
Te hice dios es una novela explícita, que incomoda. Una novela que pone el foco a una parte de la sociedad, a uno de los problemas del colectivo, a unos fetiches poco visibilizados y a una enfermedad de la que creemos que sabemos más de lo que realmente conocemos.
La historia nos pone a dos protagonistas, dos hombres gays: uno busca ser contagiado de VIH y el otro promete contagiarlo. Una historia de deseo, morbo, obsesión, mentiras, culpa y muerte.
Se conocen por Grindr, una aplicación para buscar sexo entre hombres homosexuales. Relaciones esporádicas, fugaces, algo normal en la sociedad de hoy en día. Nada más allá, solo un momento de pasión y al siguiente. Sin embargo, su encuentro pasa a algo más.
Los dos hombres se conocen más, pasan más tiempo juntos y se conceptualizan como pareja. Eso sí, nada exclusivo. Uno de ellos sigue buscando el VIH en otros sitios, en otros encuentros, en otros hombres. Y su pareja lo permite, lo observa de lejos, deja que pase. Permitir porque el amor hacia esa persona va mucho más allá de eso.
El bugchasing
Una historia de amor, pero también una historia de deseo, de pasión, de mentiras. El objetivo de todo esto es contraer la enfermedad. A esta práctica se la llama bugchasing y está más extendida de lo que parece. Mientras el bugchaser busca y busca, su pareja le promete que él se lo transmitirá. Sin embargo, a pesar de que este no lo sepa, es casi imposible ese contagio.
«El problema no era el sexo, sino la pulsión que sentías hacia la autodestrucción.»
Atar a la otra persona por una mentira, querer tanto al otro, querer tanto que te quiera, que te necesite, hasta contarle la mentira más grande que le puedes contar. Una relación tóxica de dependencia, de necesitar al otro para un fin y el otro necesitar ese amor, ese cariño. Mentir para conseguir el objetivo.
El cuerpo enfermo
En Te hice dios no solo conocemos la historia de los protagonistas, su experiencia en esa relación, sus dos puntos de vista. También vemos el después. Una vez contraído el VIH, nada no es como parecía. La enfermedad, a pesar de los tratamientos, come a nuestro protagonista poco a poco.
La decadencia de un cuerpo enfermo, de un cuerpo que es cada vez menos un cuerpo. Un cuerpo que ya no desea, que no tiene pasión. En este momento, el resto sigue y el cuerpo enfermo no se puede mover, está en la cama. Pero las personas siguen con su deseo y su pasión. Y él está fuera de ello.
La culpa, el pensar que la verdad quizás lo hubiera salvado, que si el contagio hubiese sigo de otro cuerpo, del suyo, hubiera sido diferente. La mala conciencia, el miedo a la pérdida, el cambio de ese cuerpo por otro cuerpo. Porque en un tiempo ese cuerpo enfermo ya no estará. Y la vida sigue.
Una realidad que incomoda
Con un tono incómodo, explicito, duro, Marcos Augusto debuta con esta novela que da voz a estos temas tan poco hablados. Marcos pone sobre la mesa estas relaciones comunes en el sexo gay. Estas dinámicas destructivas contra el propio cuerpo y tóxicas con los otros. Da visibilidad al bugchasing y a este tipo de fetiches que no son muy conocidos.
«Tu morbo te mató tanto como mi mentira.»
Una estructura muy marcada, unos temas en algún punto desagradables y una voz única. En Te hice dios vemos una realidad diferente que visibiliza, que no tiene miedo a contar la realidad y que pone en una tesitura molesta al lector. Una novela con la que hacerse preguntas, reflexionar y pensar en los límites y las relaciones de hoy en día.
Marcos Augusto
Te hice dios es la primera novela de Marcos Augusto. También poeta, ha publicado Barriga (2020) y Suceden tardes (2021). También escribe como periodista cultural en Última hora.


