Y si llegase el fin del mundo, ¿con quién lo pasarías?
El libro de la escritora mexicana Andrea Chapela, Todos los fines del mundo, llegaba a España en junio. A partir de un Madrid transformado por la emergencia climática, la autora reflexiona sobre el cambio climático y los vínculos humanos.
Andrea Chapela (Ciudad de México, 1990) escribía historias desde pequeña en plataformas de internet. Estudió Química en la Universidad del Atlántico Medio y decidió dejar ese camino para dedicarse a crear mundos a través de la escritura.
Tras la publicación de cuatro novelas juveniles de fantasía, un libro de ensayos y dos de cuentos escribe Todos los fines del mundo. Es su novela más reciente que llega a España en junio de 2026 de la mano de Penguin Random House, alrededor de un año después de su publicación original.
Un Madrid distinto
A partir de la posibilidad futura de que una catástrofe climática transforme al completo las condiciones climáticas de todo el mundo, Andrea Chapela crea una novela que reflexiona sobre esto mismo. La ambientación del libro se sitúa en un Madrid completamente adaptado a estas necesidades, una ciudad alejada de lo que hoy conocemos.
En este contexto, los personajes han tenido la necesidad de adaptarse a las nuevas condiciones de vida. Mientras, existe la posibilidad de que haya un colapso global que dificulte aún más las condiciones de vida de los habitantes.
En Madrid vive la mexicana Angélica junto a sus dos amigos, Susana y Manu. Intentan sobrevivir al cambio climático y Angélica se plantea cómo sería pasar el fin del mundo y con quién lo haría.
Fruto de los nervios y de la idea de que decir lo que piensa podría amenazar el orden natural de la relación, prefiere no confesar a sus amigos, que también son sus amores, que le gustaría pasar el fin del mundo con ellos.
Mientras tanto, recibe una carta en la que le comunican que debe volver a su país natal, ya que su visado en España está a punto de caducar.
Una distopía climática
La historia presenta una posibilidad futura que según pasa el tiempo parece más probable y menos remota. El deterioro medioambiental ha provocado que determinadas horas del día sean inhabitables para los seres humanos.
Esto ha obligado a los gobiernos a tomar medidas para garantizar la supervivencia de la población. Ha pasado a ser especialmente importantes las horas de mayor calor o frío para reorganizar las salidas al exterior.
Esta novela, que desde 2019 lleva en la cabeza de Andrea Chapela, tiene muchos ecos de un presente aunque parezca un escenario distópico… lejano. El aumento de las olas de calor y los fenómenos meteorológicos extremos son dos ejemplos que sirven como punto de partida para reflexionar sobre un problema real.
El clima condiciona la política de la novela, la economía, la forma de relacionarse entre los personajes y se desdibujan en algunas la ficción y la realidad.
Entre la realidad y la ficción
La novela recurre a numerosas referencias reales que facilitan al lector empatizar con la narración. Desde calles y barrios de Madrid a distintos lugares de la geografía española que cobran protagonismo según transcurre la historia.
Madrid sigue siendo parte de esa ciudad que conocemos. Aunque tenga variaciones que ahora pueden parecer extrañas o lejanas, son fruto de las adaptaciones a la meteorología adversa. Los espacios cotidianos adquieren otros usos y de igual manera, la autora incorpora sobre esa base real, otra ficticia para introducir modificaciones humanas que aspiran a mejorar las condiciones de habitabilidad.
Uno de los inventos más destacables, y que es la razón de la portada es el Hyper, un medio de transporte capaz de desafiar los límites de las distancias. Un avance tecnológico que simboliza ese alcanzado desarrollo tecnológico y es uno de los elementos más representativos de este universo construido por Chapela.

Al mismo tiempo, en el libro también se reflejan las diferencias entre los países del Norte global con los del Sur Global. Chapela refleja cómo lejos de repartirse los efectos de la crisis climática de manera equitativa, siguen siendo los países más desfavorecidos los más golpeados por tener menos recursos para enfrentar esta crisis.
Además, los países que componen el Norte Global demuestran una mayor capacidad de adaptación. De este modo, la autora se mueve con mucha solvencia entre la ficción y la realidad construyendo una afilada crítica social sobre el presente para despertar al lector una reflexión sobre uno de los mayores problemas de nuestro tiempo.
Los vínculos que nos construyen
En el libro no solo importa la crisis climática. La autora invita a reflexionar sobre los vínculos humanos y las distintas formas de querer. Además de preguntarse cómo podrían los seres humanos estrechar lazos en un contexto marcado por la incertidumbre, explora distintas formas de afecto desde aquellas más tradicionales hasta otras que son menos normativas.
La novela cuestiona que exista una única forma válida de querer y abre la puerta a que existan vínculos no convencionales que se alejan de las expectativas sociales heredadas.
Los vínculos se convierten en una forma de refugio y de resistencia de la adversidad. En un mundo amenazado por el inminente colapso climático, las relaciones de cuidado y acompañamiento son el único refugio que encuentran los personajes para sobrevivir y seguir adelante.


