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Agustina Guerrero: «Mi intención con ‘Hoy’ es que el lector decida cerrar todo y salir a mirar el mundo»

La argentina vuelve a publicar en Lumen su último libro, Hoy

Vivimos la vida rápido y tendríamos que pararnos más, observar lo que nos rodea, disfrutar del tiempo, del hoy y el ahora. Esto es lo que nos quiere transmitir con sus ilustraciones Agustina en su nuevo cómic.

Vivir en el ahora

Un libro para leer despacio. Agustina Guerrero quiere transmitir con Hoy que, desde que nos levantamos, vamos acelerados. Ir al trabajo, hacer la comida, andar por la calle, estar todo el día conectado al móvil. Por ello, a lo largo de estas páginas, podemos ver un día en la vida de nuestra protagonista en donde se decide por parar todo lo que debería hacer y pasar un día, sin tiempos ni límites, en la ciudad de Barcelona. Un día en el presente, consciente y observando.

Pregunta: ¿Cómo surgió la idea de escribir Hoy?

Respuesta: Hoy fue mutando a medida que fue pasando el tiempo. Al principio, cuando lo tenía y lo empecé a idear, tenía una idea. Sí que iba a ser un libro que transcurriera en un día en Barcelona, que iba a ser un paseo… Pero al principio me imaginaba con algo más de ficción, más irreal, un mundo como paralelo, del pasado, del presente e irme a otra cosa que no era como ahora yo en mi vida cotidiana.

Ilustración de 'Hoy' | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)
Ilustración de ‘Hoy’ | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)

A raíz de que este libro está dedicado a un amigo que falleció hace relativamente muy poquito y fue en ese momento en el que yo estaba ideando esta historia, la muerte estaba muy muy presente en mi vida. Y me di cuenta observándome y dije qué acelere en el que vivo, qué estoy dejando pasar los días y no les estoy prestando atención.</em> Y esto se va a acabar en algún momento, yo no voy a controlar esto, no va a ser para siempre.

Entonces ahí el libro mutó, ahí el libro cambio de temática y dije no me tengo que ir a la ficción, no me tengo que ir a cosas extraordinarias que pasen en el libro, me voy a ir a lo cotidiano, a que sea un libro que sea una oda a la vida, a los días, a ese paseo que me resulta como un ejercicio de presencia y de saber estar y de observar. <strong>Y que después de todo la vida es esto</strong>.

P: Entonces, ¿al final todo el libro es autobiográfico y no has metido muchas cosas de ficción?

R: Nada. Quiero decir, las fotos existen. Es verdad que es una novela donde yo exagero, donde puedo ir intercalando las historias. Pero me parecía que si quería que fuese un libro que honraran los días tenía que ser lo más realista posible e invitar a quien lo lea a salir y que se encuentre con historias, con cosas que observar y que lo puedan hacer. Que no que no sea ficción.

Aprender a vivir más lento

P: Sí, como dices vivimos con un ritmo frenético y tenemos que parar. ¿Podrías darnos algunos consejos para poder frenar?

R: Tiene que ser como un ejercicio. No es fácil. No es fácil porque por ejemplo, en mi caso, soy una persona muy organizada, muy controladora, y salirme de ese eje se aprende también. Para mí, por ejemplo, hay situaciones, hay cosas que me hacen anclarme, por ejemplo las plantas, estar con las plantas. Ahora, por ejemplo, empecé a pintar otra vez.

Pero primero que todo dejar el teléfono. Dejar el teléfono y conectar con cosas que te hagan bien, que te hagan feliz sin intención. Me parece que últimamente hacemos las cosas para ser compartidas, para tener la aprobación del otro, para la validación constante. Eso te lleva a que todo se viva de una manera como más acartonada y no natural. Entonces dejando eso de lado, decir ahora me voy a poner a dibujar sin la pretensión de colgarlo, de que tenga likes. Es que todo no pasa por ahí. Voy a dibujar para mí.

De hecho hay una página en donde dibujo para mí y abrazo los errores y el me quedó bien, me quedo mal. Da igual, a mí me hizo sentir bien, a mí me hizo sonreír mientras lo dibujaba. Es lo que me dice la chica que me invita a dibujar en el libro. Es decir, sea lo que sea, voy a recuperar esto porque sé que esto me hace bien. Hay ejercicios que pueden ayudar, pero hay que tener la voluntad, las ganas y el decir bueno ahora toca desconectar.

P: ¿Cuáles son esas señales que te avisan de que hay que bajar el ritmo?

R: El cuerpo. El cuerpo habla mucho. Por ejemplo, el libro empieza ya con el acelere desde que estoy dormida. Es un día, pero ya inconscientemente esta carga mental está. Hay muchas veces que estoy en un sitio, pero estoy enviando un correo, estoy en lo que sea y no estoy ahí. Mi cabeza está en otro lado y están sucediendo un montón de cosas que no las estoy viendo simplemente por estar siempre disponible, siempre en esta inmediatez en la que vivimos, esta necesidad. Y el cuerpo pasa factura porque llego a casa acelerada, las cosas las hago aceleradas, cocinar lo hago acelerado.

«Bajar este nivel de estrés es muy complejo, pero es muy necesario porque esto tiene que explotar en algún momento.»

P: Otra cosa que me gusta del libro es cuando dices que estos momentos también están cuando conectas con la naturaleza o con las personas, que son muy importantes para estar en el presente y no pensar ni en el futuro ni en el pasado.

R: Sí, es también otro ejercicio. Porque siempre la cabeza está detrás, al menos en mi caso, siempre pensando ay, ¿por qué hice esto?, ¿por qué tomé esta decisión?, renegando de lo que he hecho. Pero a la vez también hay una página en donde sale el personaje anterior, La Volátil, en donde digo que todo lo que soy es por todo lo que fui, con mis errores, con mis aciertos.

Por ejemplo, en este caso la naturaleza que tiene un no control, un proceso lento, caminar por el bosque, observar… A mí me conecta con ese ahora. Que de hecho para mí es una necesidad el salir con furgonetas cada tanto porque me hace bien, encontré algo que me hace muy bien. Entonces le hago caso a eso y en la medida de lo posible ir ahí.

Ilustración de 'Hoy' | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)
Ilustración de ‘Hoy’ | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)

Y las personas, por ejemplo, me doy cuenta que hace mucho tiempo que ya no interactuamos con gente desconocida en la calle. No te paras a hablar porque estás con algo. Hoy trata de despojarse de todo de todo esto. En él, todas las personas que aparecen me aportan algo, tienen algo que contarme, genera algo bonito en mí. Es verdad que las personas que salen son personas a las que yo preste atención. Si te fijas en el libro no sale en transeuntes caminando, no salen coches. Primero porque era muy tedioso dibujar personas caminando detrás que no aportan nada, pero básicamente lo hice con una intención.

«Uno no elige que mirar, mirar es una elección.»

Que en este paseo todo lo que aparece es porque yo lo vi, porque el personaje lo vio. Todo lo demás no le presto atención. Es que sucede eso. A mí me pasa cuando voy caminando y voy mirando. Todo lo demás que es ruido desaparece. Por eso también el libro es como un paseo en donde la ciudad es para mí.

Escribir y dibujar

P: ¿Cuál es el proceso creativo que tienes para crear tus ilustraciones?

R: Yo soy muy organizada, pero cuando escribo un libro me dejo guiar mucho por lo que siento en el momento. Es verdad que hay un guion muy básico en donde yo sé la introducción, sé el nudo, sé el desenlace, pero yo soy fiel a sentarme en la mesa de trabajo y decir bueno, ahora a ver qué pasa. Y escribo y dibujo a la vez. Yo no sé escribir y luego dibujar. Van de la mano y lo voy haciendo todo a la vez. Voy cambiando y voy volviendo… Es como un como un baile.

P: ¿Y lo has ido cambiando a lo largo de tus libros o siempre ha sido así?

R: Fue así desde que hago novelas gráficas. De hecho, para mi editora es un poco confiar en lo que hago. Porque no es decir mira Lola, este es el guion. Y el dibujo ya se va a adaptar. Yo voy sobre la marcha y funciono mejor.

Unas ilustraciones llenas de sentido

P: ¿En ese libro porque decidiste estos colores? Porque siempre aparecen el rosa, el azul…

R: A nivel gráfico sí hay una elección. Yo quería el rosa porque siempre es un color que es característico en mi carrera. Es esta luminosidad, esta felicidad. Quería que estuviese el azul. El azul es un color marítimo, es Barcelona. El azul es el mar, el cielo. Los colores dialogan, comunican. Al principio el amarillito que aparece en mi camiseta y en pequeños detalles en algunas páginas, pero no mucho.

Los colores en 'Hoy' | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)
Los colores que se iban a utilizar | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)

Estaba el lila también. Lo empecé a hacer todo así y en un momento pensé que el lila y el rosa sentía como que hablaban el mismo idioma porque tenían el mismo carácter y decidí eliminar el lila. Y entonces ahí apareció el rojo, que ya tiene como otro carácter. Y ya  tuve que cambiar todos los colores.

Dar con el color es complicado porque también tiene que ver con la historia. De hecho, yo empecé trabajando con estos cuatro colores desde el inicio del libro y cuando ya cuando estaba al final y lo tenía que pasar a limpio dije no, la introducción no puede estar el rosa. Si te fijas en la introducción es todo en la gama de los azules y solo aparece el rosa cuando yo estoy con mis plantas, cuando estoy con mi familia o estoy recordando lo de la furgoneta. El rosa está en esos momentos en donde yo bajo; en el acelere estoy en la gama de los azules. Y cuando decido salir y dar ese paseo, está todo en azul y das vuelta a la página y pum, aparece un rosa luminoso. A partir de ahí empieza a ser protagonista.

P: ¿Cómo fue la elección de la ilustración de la cubierta?

R: La cubierta siempre es lo que más me cuesta. Lo que tiene de loco hacer un libro es que la cubierta es lo primero que te piden y la historia no está hecha. A lo mejor luego ves una ilustración que surgió en el proceso y dices que guay hubiese sido para la cubierta.

Sin embargo, en este libro yo tenía claro que quería un personaje frontal porque ya no era La Volátil. Tiene que estar ahí, presente. Quería que fuese una página que transmitiese calma, paz, con una expresión que diera tranquilidad. Y me salió a la primera. De hecho no modifiqué absolutamente nada. Es en Plaza del Real de Barcelona, el escenario.

Contracubierta de 'Hoy' | Fuente: Marta Ruiz Espinel
Contracubierta | Fuente: Marta Ruiz Espinel

Lo que sí modifique fue la contracubierta, que al principio era como el agua de una de las fuentes que yo llego al final del libro. Luego, mi editora me pasa el texto que iba a ir en la contracubierta y vi que no casaban las dos. El agua con ese texto. Y dije que no me estaba diciendo nada esa textura de agua y la cambié por el personaje recostado con las plantas y mirando un pajarito.

Hasta llegar a convertirse en Hoy

P: ¿Tienes algún ilustrador o ilustradora de referencia que te inspire?

R: A mí esta profesión me dio grandes amigas ilustradoras. Tenemos un grupo hecho con María Hesse, Laura Agustí… y a mí ellas me inspiran. Pero no solo me inspira su trabajo, sino también me inspira sus comentarios. Todas estábamos haciendo un libro, entonces un oye chicas qué os parece si pongo esto así o asá.

Y sabes que esa respuesta por parte de ellas va a ser genuina, que van a querer lo mejor, porque a mí me pasa. Entonces sus opiniones, su manera, sus acotaciones…, hacen que ellas me inspiren. Además de su trabajo, que es maravilloso. Entonces creo que tener ahí como una red de amigas que están en la misma situación donde nos ayudamos, en donde compartimos los miedos.

Un cómic que no dejará indiferente

P: ¿Dónde esperas que llegue Hoy? ¿Cómo quieres que los lectores acojan el libro?

R: A mí los comentarios que me están llegando son que sienten que les ha dado que pensar. Y la intención de este libro es esa. Después de leerlo despacito, porque hay que leerlo despacito. Este libro está lleno de detalles y no son para hacer bonito, sino porque quiero que cada página sea vista con calma. Para que cuando lo cierres cuando lo termines salgas a la calle, veas la fachada y veas los pájaros. Es una previa para entrenar la mirada.

Firmas de 'Hoy' | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)
Firmas de ‘Hoy’ | Fuente: Instagram (@agustinaguerrero)

Mi intención con Hoy es que el lector decida cerrar todo y salir a mirar el mundo, lo que nos rodea. En mi caso es Barcelona porque yo habito en Barcelona, pero en donde estés que te invite a mirar lo cotidiano.

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