Role Model convierte el paso del tiempo en una historia de amor en Chuck Timely & The Hourglass
Hay algo especialmente irónico en que uno de los artistas jóvenes que mejor ha sabido convertir sus inseguridades sentimentales en canciones pop haya decidido dedicar su tercer álbum al paso del tiempo.
Role Model, el nombre artístico de Tucker Pillsbury, lleva años cantando sobre relaciones, rupturas, citas y esa incómoda sensación de no saber muy bien qué hacer con los sentimientos. En Chuck Timely & The Hourglass, sin embargo, parece haber encontrado una nueva perspectiva: quizá el problema no sea encontrar a la persona adecuada, sino aprender a estar cómodo con el lugar que uno ocupa en el mundo.
Publicado el 7 de agosto, el tercer álbum de estudio de Role Model funciona como una especie de viaje entre el pasado, el presente y ese futuro que siempre parece llegar demasiado rápido. Son doce canciones en las que el artista estadounidense mezcla indie-pop, folk, country-rock y una estética deliberadamente vintage para hablar de algo mucho más contemporáneo: la ansiedad de sentir que todo el mundo avanza mientras uno permanece quieto.
La idea se concentra en Chuck Timely, el alter ego que Role Model creó para acompañar esta nueva etapa. Chuck es, en esencia, un viajero del tiempo; un personaje que le permite observar diferentes épocas y jugar con la nostalgia mientras reflexiona sobre la suya propia. Pero detrás del personaje no hay una gran ficción conceptual que esconda al músico. Al contrario. Role Model ha explicado que Chuck funciona como una especie de distancia narrativa desde la que puede hablar de cuestiones personales con mayor libertad.
Y esa es probablemente una de las claves del álbum: aunque esté construido alrededor de un personaje y de una estética casi cinematográfica, lo que cuenta es extraordinariamente cotidiano.
Del desamor a la incertidumbre
Después de Kansas Anymore, un disco profundamente marcado por la ruptura y sus consecuencias, Chuck Timely & The Hourglass no abandona el territorio romántico, pero sí cambia la pregunta. Ya no se trata tanto de cómo superar una relación como de qué ocurre después: cuando vuelves a salir, conoces gente nueva y descubres que estar soltero puede ser divertido, pero no necesariamente suficiente.
El comienzo del álbum, Chuck’s Mantra, establece las reglas del juego. Sobre una instrumentación que crece progresivamente y unas voces que recuerdan al gospel, Chuck repite su deseo de encontrar algo real y duradero. Es una apertura que plantea el conflicto central del disco: la esperanza de enamorarse frente al miedo de que el tiempo se esté agotando.
A partir de ahí, el álbum se mueve entre diferentes versiones de ese deseo. Love I You es probablemente el ejemplo más inmediato de la personalidad de Role Model: una canción sobre una confesión amorosa en estado de embriaguez que convierte la vulnerabilidad en algo divertido. La aparición de Dakota Johnson en forma de diálogo hablado añade una dimensión casi cinematográfica a la escena y refuerza la sensación de estar escuchando un pequeño relato en lugar de una canción de amor convencional.

Pero Role Model sabe que la vulnerabilidad no siempre tiene que sonar solemne. En Good Thing se pregunta qué significa realmente encontrarse con alguien que podría ser bueno para ti cuando estás acostumbrado a esperar que todo salga mal. Hay una cierta incapacidad para confiar completamente en la felicidad, como si incluso las buenas noticias tuvieran que ser recibidas con cierta sospecha.
Un disco que mira hacia atrás sin quedarse allí
Musicalmente, Chuck Timely & The Hourglass parece vivir varias décadas atrás. Guitarras de country-rock, pianos de aire setentero, arreglos de folk y una producción que abraza el sonido analógico.
Sin embargo, el álbum nunca parece un simple ejercicio de nostalgia. Pillsbury no intenta reproducir el pasado de manera literal, sino utilizarlo como escenario para hablar de problemas actuales. La contradicción es interesante: un disco obsesionado con el tiempo utiliza sonidos antiguos para hablar de lo difícil que resulta vivir en el presente.

Song Is All You Get lleva esa fórmula hacia un territorio más oscuro, mientras que Joy recupera el lado más luminoso y melódico del álbum. Harmony, encargada de cerrar el proyecto, termina de transformar esa incertidumbre inicial en una sensación de esperanza. La canción crece poco a poco y representa musicalmente la posibilidad de dejar atrás el miedo y aceptar que no todo tiene que estar resuelto inmediatamente.
Aprender a dejar que el tiempo pase
Quizá lo más interesante de Chuck Timely & The Hourglass sea que no ofrece una solución demasiado clara a las preguntas que plantea. Role Model no parece haber descubierto cómo encontrar el amor perfecto, ni cómo dejar de preocuparse por el futuro. Más bien parece haber entendido que ninguna de esas cosas puede resolver por sí sola las inseguridades que arrastramos.
Puede que el reloj siga corriendo. Pero por primera vez, Role Model parece menos preocupado por detenerlo.
Y quizá esa sea la verdadera moraleja de Chuck Timely: no hace falta viajar en el tiempo para cambiar de vida. A veces basta con aprender a vivir en el momento en el que estás.


