Cuatro años después de su última visita a nuestro país, Conan Gray volvió a Madrid para reencontrarse con sus fans españoles
El cantante presentó en Madrid el pasado 6 de junio su nueva gira, The Wishbone World Tour, con la que está recorriendo Europa tras el lanzamiento de su álbum Wishbone. La cita reunió a miles de seguidores en un Palacio Vistalegre completamente lleno, demostrando que el vínculo entre el artista y el público español sigue más vivo que nunca.
Desde primeras horas de la tarde, las inmediaciones del recinto comenzaron a llenarse de seguidores llegados de distintos puntos de España. Muchos habían pasado horas haciendo cola para conseguir los mejores sitios posibles y compartir la experiencia con otros fans. Entre conversaciones sobre canciones favoritas, intercambios de pulseras y fotografías improvisadas, destacaba un detalle común: los pijamas y los looks inspirados en marineros que vestían gran parte de los asistentes.
¡Fiesta de pijamas!
El motivo no era casual. Cuando Conan Gray anunció The Wishbone World Tour a través de sus redes sociales, invitó a sus seguidores a acudir vestidos para una gran fiesta de pijamas. El público madrileño no decepcionó y convirtió las calles cercanas al Palacio Vistalegre en una extensión de la estética del tour incluso antes de que comenzara el espectáculo.
Las puertas del recinto se abrieron a las 19:00 y, una hora más tarde, llegó el turno de la artista invitada, Esha Tewari. A pesar de haber compartido días antes en TikTok que estaba atravesando problemas de voz, la cantante ofreció una actuación llena de energía y emoción que fue recibida con entusiasmo por un público que ya esperaba impaciente la llegada de Conan Gray.
A las 21:00, las luces se apagaron y los gritos inundaron el recinto. Conan apareció sobre el escenario montado en una bicicleta, una entrada tan inesperada como divertida que arrancó una de las primeras grandes ovaciones de la noche. Tras sacar su micrófono de un buzón colocado como parte de la escenografía, comenzó a sonar My World, dando inicio a un concierto que durante hora y media mantuvo la energía del público en lo más alto.
Bailes y abrazos en el Vistalegre
Desde los primeros compases quedó claro que los asistentes conocían cada palabra del repertorio. Canciones como Never Ending Song y Wish You Were Sober transformaron Vistalegre en una enorme pista de baile donde miles de voces acompañaban al artista. Conan no dejó de sonreír al ver la respuesta de sus seguidores, visiblemente emocionado por volver a actuar en España después de tanto tiempo.
Uno de los momentos más memorables de la noche llegó con People Watching. Antes incluso de que el cantante comenzara a interpretar la canción, el público arrancó a cantar la primera estrofa al unísono. Conan observó la escena entre risas y asombro, dejando que fueran los propios asistentes quienes protagonizaran los primeros segundos del tema. Fue uno de esos instantes que resumen la conexión especial que existe entre un artista y su público.

Sin embargo, el concierto no se limitó a la euforia y los grandes éxitos. También hubo espacio para la emoción más íntima. Temas como The Cut That Always Bleeds y Family Line cambiaron por completo la atmósfera del recinto.
Las luces de los teléfonos iluminaron las gradas mientras muchas personas cantaban abrazadas, algunas entre lágrimas, en uno de los segmentos más emotivos de la noche.
La hoguera de la sorpresa
La escenografía del concierto ayudó a crear diferentes ambientes a lo largo del espectáculo. Uno de los más especiales llegó cuando Conan se sentó junto a una hoguera decorativa con su guitarra. En un tono mucho más cercano, habló directamente con el público y confesó cuánto había echado de menos actuar en España. También lamentó no poder incluir todas sus canciones favoritas en el repertorio de la gira, algo que provocó las protestas cariñosas de los asistentes.
Como compensación, decidió regalar una sorpresa a sus seguidores españoles interpretando Alley Rose, una de las canciones más queridas de Found Heaven. El momento fue especialmente significativo, ya que el artista nunca llegó a presentar ese álbum en España. La reacción del público dejó claro cuánto había sido esperada esa canción.

El hueso de la suerte que trajo nostalgia
Otro de los momentos más característicos de The Wishbone World Tour llegó con la tradición del wishbone, el hueso de la suerte, que da nombre tanto al álbum como a la gira. Una fan fue elegida para participar en este ritual junto al cantante, convirtiéndose por unos minutos en protagonista del espectáculo y dejando en sus manos una de las decisiones más difíciles de la noche: Elegir entre The Door y Lookalike. La ganadora fue Lookalike, una canción perteneciente a Sunset Season, su primer EP, que despertó una gran dosis de nostalgia entre los asistentes de más larga trayectoria.

La recta final del concierto mantuvo la intensidad de principio a fin. Cada canción era recibida con la misma energía que la anterior, demostrando la fidelidad de un público que ha acompañado el crecimiento artístico de Conan Gray desde sus primeros lanzamientos. Tras abandonar momentáneamente el escenario, regresó para interpretar el esperado encore, formado por Maniac y Memories. Ambos temas fueron cantados de principio a fin por un Vistalegre completamente entregado.
Un concierto que fue una tirita
Cuando las luces se encendieron y el público comenzó a abandonar el recinto, la sensación general era la de haber vivido una noche especial. No solo por el regreso de Conan Gray a España después de cuatro años de ausencia, sino por la cercanía y el cariño que el artista mostró durante toda la actuación.
Horas después del concierto, esa conexión volvió a quedar patente cuando el cantante compartió una historia en Instagram en la que escribió: «MADRID!!!! FUISTEIS MUY RUIDOSOS AHHHH!!!! GRACIASSS OS ECHÉ DE MENOOOOSSSS TE AMO TE AMOOOOO». Un mensaje espontáneo que resumía perfectamente lo ocurrido durante la noche.
Con The Wishbone World Tour, Conan Gray no solo presentó sus nuevas canciones ante el público madrileño. También confirmó que, pese al paso de los años, el vínculo construido con sus seguidores españoles permanece intacto. Entre bailes, lágrimas, nostalgia y momentos de auténtica complicidad, el artista convirtió su regreso a Madrid en una celebración compartida que difícilmente olvidarán quienes estuvieron allí.


