Tras cinco años, el malagueño está de vuelta con un nuevo disco
Aquel niño que jugaba solo en un patio ha vuelto a abrirse en canal para escribir nuevos temas. Cinco años después, casi seis, el malagueño vuelve a demostrar su amor eterno a las 88 blancas y negras que le caracterizan y que con tanto mimo y cariño demuestran amarle de vuelta. Pablo López, el que «pierde la cabeza» con el piano, ha publicado un nuevo disco titulado El Cuatro. Son diez las canciones que contienen versos, y solamente una la que sitúa e inicia esta aventura.
El inicio, ‘Pero Sueño’ y ‘Levanta’
Aquella canción silenciosa es Pero Sueño, una tímida melodía con cuerdas que, desnuda y sincera, adelanta los 34 minutos y 40 segundos que se acercan. No hacen falta más de 45 segundos de esta, que nunca encontró palabras, para situar al oyente. Como guinda del pastel, una voz masculina que, entre murmullos, se puede descifrar «pero sueña».
Tras esta, aterriza Levanta. Podría interpretarse de muchas maneras pero prefiero detenerme en un significado más profundo. La interpreto como la fuerza cuando levantarse parece imposible, como encontrar un destello de luz en medio de la oscuridad de la noche. Conforme avanza la canción, esa fuerza aparece en forma de crescendo, dando poco a poco su lugar a la percusión y a los sintetizadores, como si la misma canción estuviera aprendiendo a levantarse.
En cuanto a la letra, el mismo título ya es un significado en sí mismo: «Levanta», que se repite en diversas ocasiones a lo largo de la canción. Desde el principio de los versos sugiere esa imagen de una fuerza para levantarse: «Abrázate al suelo y levanta», y así aceptar una caída y volver a avanzar. Entre los versos de la canción se puede ver el movimiento, necesario para poder avanzar o cómo la vida sigue su curso aunque haya pausas o caídas.
Para terminar, el artista repite «Cuando no encuentro amanecer / sigo soñando y mientras tanto», como una especie de mantra. Seguir adelante aunque no haya un objetivo claro, ese amanecer, para seguir buscándolo.
‘El Niño del Espacio’
En diversas ocasiones se ha podido ver cómo el malagueño se autodefine como «un niño viejo», quizás ha sido por ello el nombre del tema: El Niño del Espacio. Una melodía conocida, publicada a finales de 2025, que ha sido uno de los dos sencillos que ha presentado para anunciar el álbum.
Además, es la que da nombre a la gira que le hace recorrer kilómetros y kilómetros entre escenarios y camerinos. Aquel que tiene la risa transparente y un cielo de flores amarillas en las manos, toca la guitarra entre todo este videoclip con contrastes y mucho ritmo.
Y la sinceridad de ‘Como Soy’
Pablo López es conocido por abrirse en sus canciones, esta es una donde la letra es pura vulnerabilidad. «Dime que me quieres como soy», repite el estribillo, como si necesitara escucharlo para sentirse bien, como una súplica. El mismo título de la canción pide ser aceptado y querido como tal cual es.
Llama la atención «corre y no te olvides otra vez / que tengo hambre», más que un hambre literal, puede leerse como una necesidad de amor. Para cerrar, aparecen las cuerdas haciendo la melodía de El Niño del Espacio («¿Quién me quiere conocer? / Te he esperado tanto / soy parte de la luz»), dejando claro que ambas canciones van de la mano. Es como si, musicalmente, Como Soy encontrara su lugar dentro del mismo universo emocional de El Niño del Espacio.
La admiración al artista Raphael
En estos años en los que Pablo López no ha lanzado un disco no ha parado, en 2022 fue el encargado de componer y producir un álbum para Raphael llamado Victoria. Aquel tuvo esencia y canciones de López versionadas por el artista, Mariposa y Lo saben mis zapatos fueron parte del disco, como marca de la casa del malagueño.
Ahora, le toca a Pablo López rescatar una de las canciones del disco Victoria Tour Edition, de 2023 llamada Las cruces. Con la fuerza de Raphael y el estilo característico de López, para versionarla y renombrarla como El Calendario de las Cruces.
Un pequeño cambio en el inicio de las dos canciones «es el calendario de las cruces» frente a «soy el calendario de las cruces», puede parecer insignificante pero transforma la perspectiva ya no habla en una tercera persona del calendario sino que se convierte en él. Raphael canta «Él camina hacia adelante» y López canta «Donde camino hacia adelante»
En la tercera estrofa de López aparece: «Soy el calendario de las luces / Donde no se apagan las cruces», y hay una inversión completa del comienzo, ya no persigue la misma metáfora sino que que la luz y la cruz pasa a ocupar un lugar distinto.
Y el significado del final es completamente distinto gracias al cambio de letra. Raphael termina con: «El que camina / Por cada abrazo / Imaginando / Yo vivo siempre / Pa’lante» Mientras que Pablo escribe: «Por cada herida / Por cada abrazo / Imaginando / Yo vivo siempre».
El amor en ‘Si te pasa algo’
Esta canción es como sentarse delante de una persona que quieres y abrir el corazón. Es hacer cualquier cosa por ella, mover cielo y tierra si hace falta, pero, sobre todo, hacerle saber que no está sola. «Si te pasa algo, paro el universo / quemo los planetas». Es acompañar. Es sinceridad y estar presente.
Y quizá por eso no necesita demasiado. No juega con demasiados sonidos que puedan despistar o distraer de lo que quiere decir. No le hace falta. La canción se siente casi como sentarse frente a esa persona y decirle, sin rodeos: «Estoy aquí. Si te pasa algo, podemos hablar». Todo desemboca en esa petición tan sencilla: «Si te pasa algo / para el vuelo y dime / por qué no te encuentro / no te pierdas». No le está pidiendo que esté bien si no que le está pidiendo que le deje estar a su lado mientras intenta encontrarse.
La, ya conocida, ‘Esdrújula’
Esdrújula, publicada como segundo sencillo en mayo de 2026, podría leerse como una expresión de la conciencia de saber qué es el amor y, al mismo tiempo, asumir la nula posibilidad de controlarlo, tiene su propio movimiento y necesita libertad para existir.
La canción está construida sobre esa contradicción en estado puro. «Siempre me pierdo todas las tormentas / quieren libertad» convierte el amor en algo imprevisible, las tormentas no pueden decidir hacia dónde van.
Como en diversas obras de Pablo López, la libertad es clave. El «¿a dónde vas?» no parece tanto una pregunta que espere respuesta. Amar también es aceptar esa incertidumbre, quizá por eso la palabra «efímera» aparece una y otra vez.
Cómo algo se aleja, preguntarse a dónde va, sin control, y así reconocer su libertad, efímera. Y ahí está precisamente la contradicción que sostiene la canción, entender que amar también implica dejar volar.
La colaboración de ‘Casi Siempre’
Tras ella aparece Casi siempre, la única colaboración del álbum. Está acompañada de la artista Lola Índigo, aunque realmente aquí quien canta es Mimi. Los acordes de la canción se sienten abrazo, caricia y baile tranquilo. Aunque es la más corta de todo el disco, sin incluir la introducción, con 2 minutos y 11 segundos consigue transmitir lo que desea. La guitarra se entremezcla entre las voces cálidas de los dos andaluces.
Entre coros y acordes de guitarra y piano, este baile habla de querer incluso cuando querer también duele. Muestra cómo lo perfecto también rezuma imperfecciones. «Lo bonito de quererte casi siempre» resume esa contradicción. Vulnerabilidades expuestas, verdades duras y reales compartidas por dos personas que se aman profundamente, se respetan, se muestran y siguen estando ahí.
El ocaso del disco con ‘Me voy a escapar’
Me voy a escapar es una auténtica oda a la libertad, concepto que se repite en este disco como en los anteriores. Desde el título ya muestra esa necesidad de escapar de todo aquello que le puede frenar o impedirle avanzar.
El viento se convierte en el gran aliado de la escapada. «Si me da por volar / que la tierra no me persiga» enfrenta dos fuerzas aparentemente opuestas que son el viento, que se asocia al movimiento y a la libertad, contra la tierra, que parece representar aquello que nos ata y nos obliga a permanecer en un sitio.
Quiere ser libre, libertad en estado puro. Incluso marca su «forma de caminar» en la vida. La libertad deja de ser un deseo para convertirse en una forma de entender la vida, de avanzar y de enfrentarse al camino.
La oscura ‘Hibakusha’
Hibakusha reivindica de nuevo la libertad pero desde un lugar mucho más oscuro, muestra cómo ha transitado la oscuridad más profunda y ha llegado a olvidarse de sí mismo, para poco a poco tomar conciencia y comenzar a observar a esa «buena» desde otro lugar.
Y es precisamente esa palabra «buena» nuevamente contradictoria. Parece que aquello a lo que se refiere como «buena» está relacionada con esa oscuridad honda. Y mientras transcurre la historia y avanza, parece que se transforme en distancia: «Hoy te siento diferente / justo como el resto de la gente», canta.
Todo queda magistralmente plasmado en esa nota final, mantenida hasta el final de la canción, que parece prolongar aquello que todavía permanece dentro de él. Tras atravesar toda la oscuridad de la que canta a lo largo de los casi cuatro minutos de obra, todavía queda un último hilo que lo conecta con ella.
Y ‘Sapiens’, la guinda del pastel
Sapiens es la más experimental del disco, la que más se aleja de todas las anteriores. Quizás podría recordar a temas como «El Futuro», de su disco Camino, Fuego y Libertad, por los sonidos eléctricos del comienzo.
Ese deseo de crecer cuando eres pequeño, para terminar haciéndolo y quizás «arrepentirse» un poco por aquellas ansias de dejar atrás lo bueno de cada una de las etapas, que hay que disfrutar sin prisa. Es por ello el nombre del disco, el mismo malagueño comentó que estaba estrechamente relacionado con su infancia, cuando él llamaba al piso cuarto como «el cuatro», fruto de la inocencia de un niño.
En cuanto a la producción de la canción, gana fuerza conforme avanza. Hay detalles, unos compases marcados por una percusión, los acordes del piano, los coros, el bajo, la trompeta y el trombón dan mucha personalidad a la canción. Incluso una pequeña modulación al final. Y que marcan esa «rabia» de la que habla la canción: «Con la rabia del verano que me hice mayor / A las ganas de crecer para partirme en vos».
El nuevo disco del malagueño
Este quinto álbum de Pablo López es madurez, es volver a abrirse y poder dejar ver entre letras con muchas metáforas a aquel niño que sigue jugando con las teclas, con acordes, (incluso con sintetizadores) donde demuestra que está donde quiere estar. Es toda una suerte poder ver la evolución entre sus anteriores proyectos, la evolución en sus letras desgarradoras y en la producción, tan potente. El niño del espacio ha vuelto como nunca.


