La exposición se acompaña del lanzamiento de un libro fotográfico que documenta su intervención en Roma durante 7 años
En el caos de las grandes ciudades siempre hay un orden. Por raro que parezca. Existen patrones idénticos que marcan el tempo del estruendo constante. El artista callejero se encarga en muchas ocasiones de esta laboriosa tarea de marcaje, de reconocimiento, con sus numerosas intervenciones a lo largo y ancho de las calles. Uno de ellos es el italiano Merio, o Merioone, que por medio de su “amigo”, un pez sin nombre, ha dejado huella en más de 80 ciudades.
Merio tiene sus orígenes en el graffiti. A los 13 años ya recorría las calles con los botes de pintura a sus espaldas. En 2015 decidió virar hacia el Paste-Up art creando un proyecto llamado Fishes Invasion, con una intención clara: plagar el planeta con su sello. Hoy lleva ya más de 300.000 intervenciones entre stickers, stencils y carteles. El sábado 11 de mayo presenta en Roma su primera exhibición en solitario. Al evento le acompaña la salida de un libro fotográfico dedicado por completo a la invasión de la ciudad eterna.

¿Por qué un pez?
Con motivo de esta exposición, el artista ha hablado para El Generacional, siendo la primera vez que atiende a un medio en español. ¿Por qué un pez? Merio eligió este símbolo casi sin querer: “Podría decirse que no hay una razón real por la que lo escogí como sujeto. Empecé a dibujar animales, de todo tipo, y un día, mientras dibujaba este pez, me enamoré totalmente”. Aunque lo cierto es que sí podría haber una razón… “Podría definirlo como un amor a primera, o podría decirte que es mi signo del zodiaco…¡Elige lo que prefieras!”.
El resultado de aquella idea que le surgió al artista en Nueva York, ha sido la creación de uno de los iconos más reconocibles del street art en todo el mundo. Pronto, le nació la necesidad de invadirlo todo. Reconoce que le hace sentirse bien, que estimula su creatividad y su mente. ”Gracias a este pez he visto lugares increíbles en el mundo que quizás no habría visitado sin estas ganas de ‘invadir’. Me encanta el proceso creativo detrás de cada invasión, […] poder adaptar este personaje al lugar en el que se encuentra, haciéndolo parte de la ciudad. Cuanto más lo hago, más quiero hacerlo; es como una droga”.

Beijing, Ámsterdam, Berlín, Montevideo, Rabat, Hanoi o Madrid son algunos de los lugares a los que ha llegado esta invasión de pescados. Por supuesto, en muchos de ellos el arte callejero está perseguido, incluso con riesgos penales. La adrenalina que sienten los artistas callejeros en ocasiones funciona como el motor de su obra. Para Merio no es distinto. “Siempre me he preguntado si sentiría el mismo nivel de adrenalina con el paso de los años. Existe el riesgo de acostumbrarse a algo y hacerlo parecer normal. Pero afortunadamente mi nivel sigue siendo alto. Por supuesto, hay acciones callejeras que estimulan más que otras, pero lo importante es que la adrenalina siempre esté ahí. Creo que si perdiera este estímulo dejaría de hacerlo en las calles”.
El 11 de mayo Roma acogerá su primera exhibición en solitario
Entre tanto viaje siempre un lugar especial: Roma. En su próxima exposición, Merioone cuenta 7 años de asedio a la ciudad. ”Quiero mostrar nuevas obras en las que el pescado pasa a formar parte del pasado y del presente de Roma, rindiendo homenaje a las obras que ya no están en las calles”. En el libro que presenta, el artista callejero saca a relucir las joyas de un archivo fotográfico que documenta mucho más que la invasión del pez. Es la historia de la evolución artística y arquitectónica de la ciudad durante más de un lustro. La ciudad eterna le brindó al pez la misma condición.
El artista callejero italiano guarda muy buenas palabras para España, donde ha estado en varias ocasiones cumpliendo su misión. “Muchas veces me pregunto… ¿Por qué los españoles son tan buenos en todo lo relacionado con graffitis o Paste-Up? En España siempre veo cosas que me dejan sin palabras, que me inspiran. Alguna vez dije que Madrid me enseñó a volar. Gracias a los artistas locales, aprendí a ver la ciudad con otros ojos. Me enseñaron a mirar hacia arriba, y créeme, descubres otra ciudad. Volvería cada día a este maravilloso país. De hecho, creo que lo haré pronto. La lista de ciudades españolas que he visitado es larga”.

Para los que quieren que el pescado deje de invadir las calles, Merio también tiene un mensaje: “es imposible”. El Paste-Up ya es parte de las ciudades. Mensajes subliminales se cuelan en el subconsciente de cada ciudadano. Porque aunque crean que no lo han visto nunca, les suele ser familiar. Porque estos iconos siempre están presentes. Los prohibirán, y sin embargo, seguirán estando. No se acabarán nunca, porque son las marcas callejeras que organizan el caos de la urbe. El patrón que siempre se repite. En todos lados. En todo el mundo.


