Pintar para seguir avanzando
El artista valenciano conocido como Velërt cierra una nueva etapa expositiva con Caminos y prepara nuevos proyectos mientras consolida un lenguaje propio en el que el cuerpo, la huella y la transformación son protagonistas.

El artista Fernando Velert acaba de cerrar una nueva etapa de su recorrido expositivo y afronta ahora nuevos proyectos, que prolongan una investigación artística iniciada en los últimos años.
Bailarín y coreógrafo durante más de 25 años, su trayectoria le ha llevado a trabajar en grandes producciones, televisión, videoclips y publicidad, además de recorrer diferentes escenarios y países.
Ahora, bajo el nombre artístico de Velërt, lleva toda esa experiencia al mundo de la pintura. Una propuesta que lleva el movimiento y la expresividad de los escenarios que ha pisado, al lienzo, tratando no solo representar el movimiento, si no de transformar aquello que deja huella.
Como bailarín, el cuerpo fue durante años su principal herramienta de expresión. Su trayectoria le llevó a trabajar en diferentes escenarios y lugares antes de iniciar una nueva búsqueda artística ligada a la pintura.
Sin embargo, el salto de una disciplina a otra no supuso una ruptura. Más bien al contrario, la danza sigue presente en su pintura, aunque ahora el movimiento ya no sucede sobre un escenario, sino dentro de un lienzo.
Fuentes de la etapa inicial de su carrera pictórica, describían precisamente ese paso como; una necesidad de expresión que encontraba en la pintura un nuevo medio.
El mismo nos lo explica en el lenguaje de Velërt; el gesto corporal se transforma en estructura. El ritmo, el control y la tensión adquiridos durante sus años de práctica escénica pasan al lienzo y determinan la manera de construir la obra. Su propio dossier resume ese tránsito con una idea especialmente reveladora: «el gesto deja de ser movimiento para convertirse en estructura».
Ahí es donde destaca especialmente su pintura.
Velërt no entiende un cuadro como algo que simplemente se coloca sobre una pared. Él no tiene obras fallidas o descartadas, en cada una actúa y experimenta, transformando cada obra según lo que vive creándolas, interviene sobre prendas y objetos, y diferentes soportes convirtiendo el proceso en una parte esencial de la obra que las hace piezas únicas.
Su objetivo no se limita a la apariencia, va más allá de aquello que nace de lo físico hacia algo más esencial: «la transformación de la experiencia en materia».
Caminos

Esta forma de trabajar esta especialmente presente en Caminos, su serie desarrollada los últimos 3 años (2023-2026). En ella, el artista se detiene en algo que forma parte de cualquier experiencia humana:
las huellas que vamos acumulando y las estructuras que terminan condicionando nuestra forma de avanzar.
En Caminos no plantea la necesidad de borrar esas huellas. Propone atravesarlas. Desde su propia experiencia el artista expresa en sus obras los cambios que le han dejado a lo largo de su vida convirtiéndolo en arte y dejando claro un mensaje:
«Todo cambio deja rastro»
La frase podría funcionar casi como una declaración de principios de toda su producción: el pasado permanece, pero no tiene por qué determinar el siguiente paso.
Su trayectoria pictórica
Tras Lágrimas de colores, presentada como exposición individual en Villena, Caminos se ha convertido en el eje de una etapa posterior que ha pasado por distintos espacios.
Con exposiciones individuales en el Círculo Villenense, en la Galería Experimental y Ca Concha de Xàtiva y, ya en 2026, en la Galería La Tira de Xàtiva, el Hotel Montíboli y El Corte Inglés de Elche, entre otros espacios expositivos.
El recorrido continúa. El mes de octubre, Caminos llegará también a El Corte Inglés de Alicante, dentro de una nueva etapa de presentación de la obra de Velërt.
La última de estas citas marca precisamente el punto de actualidad de su recorrido. Con la exposición recién concluida, Velërt no parece cerrar un ciclo, sino abrir el siguiente. Su trabajo continúa avanzando hacia nuevos espacios y proyectos expositivos, prolongando una investigación que todavía está en desarrollo.
Y esa es quizás la mejor manera de entender dónde se encuentra ahora el artista. No en el punto final de un «camino», sino al comienzo de uno nuevo.
Del escenario conserva el cuerpo. De la danza, el movimiento. De la pintura, la capacidad de transformar ese movimiento en materia.
Y de todo el recorrido surge una pregunta que atraviesa su obra: qué hacemos con aquello que nos ha dejado una huella y hasta qué punto somos capaces de transformarlo para seguir avanzando.
Por que Fernando Velert habrá cambiado el escenario por el lienzo, pero no ha abandonado todo aquello que le hace un artista.
Simplemente ha encontrado otra manera de hacerlo visible.


