Erica: aciertos y errores de la vanguardia del cine interactivo

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Aunque pueda parecer relativamente novedoso, la idea tras el cine interactivo tiene varias décadas de antigüedad. El comienzo se remonta a mediados del siglo XX, con el surgimiento de la narrativa hipertextual en la literatura. Este tipo de narrativa se basa en un hipertexto (conjunto de fragmentos de texto) relacionados entre sí por enlaces. De esta forma no existe una única trayectoria establecida por el autor, sino que la obra alberga una cantidad finita de elecciones con las que el lector podrá interactuar para desarrollar su propia trama. Un ejemplo de este tipo de narrativa es la saga de literatura juvenil Elige tu propia aventura, muy popular en los 80.

Sin embargo, aunque el origen del concepto no sea nuevo, su aplicación en el cine todavía se encuentra en una fase experimental. De hecho, a nivel general, no existe una concepción clara sobre el propio fenómeno. Popularmente se ha usado, y se sigue usando, el término de “película interactiva” para designar obras que, debido a su naturaleza, encajan con mayor precisión bajo la condición de “aventura gráfica”. Es el caso de las producciones francesas de Quantic Dream (Heavy Rain, Beyond: two souls y Detroit: become human), Life Is Strange y multitud de obras que han sido desarrolladas exclusivamente de forma digital y poseen mecánicas propias de videojuegos. Al contrario que en las películas, los títulos mencionados te dan libertad de movimiento en ciertos escenarios, una duración propia de videojuego y un ritmo completamente diferente al cinematográfico. Por otro lado están las verdaderas películas interactivas, obras cinematográficas planificadas y adaptadas para que el espectador pueda tener una interacción con el filme. Las más conocidas son el episodio de Black Mirror: Bandersnatch y, recientemente, Erica. Esta última, desarrollada por el estudio londinense Flavourworks, ha intentado sentar las bases de un nuevo cine interactivo a través de la tecnología Touch Video. Sin embargo, a pesar de los logros conseguidos, el formato presenta una serie de problemas con el ritmo y las mecánicas de interactividad.  

El problema del ritmo

El ritmo es uno de los elementos más relevantes dentro del cine debido a su función transformadora, siendo capaz de conseguir cambios significativos con pequeñas variaciones. De hecho, una misma historia narrada con un ritmo lento y reflexivo conseguirá resultados muy diferentes a los que obtendríamos si usásemos un ritmo más rápido y dinámico.

En el caso de Erica, la película intenta hacer partícipe al espectador en cualquier acción y conversación, interrumpiendo el ritmo de la misma continuamente con pausas de varios segundos. Durante ese tiempo todo se paraliza hasta que se haya escogido una respuesta o, por consiguiente, se sobrepase el límite de tiempo que otorgan para responder. La cuestión radica en que la enorme cantidad de interacciones y las variables disponibles para escoger, provocan continuas pausas que impiden que el ritmo de las escenas se desarrolle de forma natural.

La tecnología Touch Video

Una de las grandes novedades de Erica es la tecnología Touch Video, patente de Flavourworks, que permite al espectador interactuar en tiempo real con la obra. A través de una pantalla táctil, la propia del Dualshock 4 o la del teléfono móvil, el espectador puede realizar el movimiento que, de forma simultánea, se representará en la película.

Como tecnología resulta realmente interesante e innovadora, pero a nivel funcional acaba convirtiéndose en una mecánica torpe e inexacta, al menos en PS4. El problema está en que debes usar una pantalla muy pequeña para realizar el gesto o movimiento que se visualizará en una pantalla mucho más grande, por lo que acaba siendo algo tosco y complejo de usar. Por el contrario, si dicha tecnología se aplicase sobre una pantalla táctil que emitiese la imagen y recibiese la señal, sería mucho más sencillo e intuitivo.

Como todo formato experimental, es necesario aprender a base de errores y pequeños aciertos. Flavourworks se ha atrevido a dar un paso hacia delante y probar suerte con Erica. Gracias a su esfuerzo y dedicación han conseguido desarrollar nuevas mecánicas que, quizás, algún día formen parte de una experiencia mucho más completa y pulida de lo que este curioso formato puede ofrecer al público.

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