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Alexandra Roma: «Quería hablar de los sueños»

Tras una larga espera para sus lectores, Alexandra Roma regresaba a las librerías el pasado 15 de mayo con una nueva historia, de la mano de la editorial Planeta, “Las alas que inventamos”

Alexandra Roma es una escritora española de novela romántica. Tras pasar un bloqueo escritor durante el año pasado, este año ha vuelto con una novela nueva hablando sobre los sueños, «Las alas que inventamos» y además, ha publicado por primera vez en papel la bilogía «Aura».

Tras el éxito de sus anteriores novelas, la bilogía «Fugaces pero eternos» los lectores esperaban con ganas una nueva historia de esta escritora que ha regresado con una novela llena de sentimiento y esperanza, con unos protagonistas muy diferentes entre si que comenzarán su historia con un poco de enemistad, lo que hará que la historia enganche a los lectores desde el primer momento.

Pregunta: ¿Cómo surge esta novela? ¿De dónde viene la idea? 

Respuesta: Mira, la novela de lo que habla es de los sueños, al final todo el mundo los tenemos un sueño, una ambición, un anhelo. Y la novela surge cuando yo tengo un bloqueo como Kelly, como escritora, entonces me doy cuenta de que al final casi siempre se habla de los triunfos, ¿no?

Pero hay menos veces que se habla de qué pasa cuando tienes tu propio sueño y de repente ves que se desmorona y dices, ¿qué ocurre aquí? Entonces, pues fue como un poco cuando decidí escribir la novela sobre los sueños, porque al final los dos personajes, por un lado está Kelly, que es una escritora que ya a los 16 años hizo su primera novela, la mandó y tuvo la suerte de que se la cogieron.

¿Qué es lo que ocurre? Que cuando sus compañeros a los 18 pues iban a la universidad o se iban a tal, ella pues decidió darle la oportunidad a su sueño, lo cual le estaban publicando, le iba bien y continuó. Ahora, en el punto en el que empieza la novela es, todos sus compañeros van a terminar las carreras, van a empezar a salir ya al mundo laboral y ella de repente, cuando se supone que debe saber lo que tienes que hacer, se bloquea y pierde la inspiración. Entonces está en ese punto de su carrera. 

Y por otro lado tenemos a Graham Scott. Es canadiense, pero cuando tenía 18 años le fichó el Boston Bruins y se convirtió pues en un jugador estrella y estaba llamado a ser el mejor, el capitán, todo lo más importante, pero en un partido, además en directo, se lesiona. Entonces está a la espera de una operación crucial para su carrera, para conseguir todo eso o en el punto más alto perderlo.

¿Qué es lo que pasa? Hay una frase que siempre se dice que es que, los milagros venden, pero las tragedias son bestsellers. Entonces Graham vendió sus derechos a un editorial para, pues en un futuro muy próximo, cuando pulverizase algún récord, cuando fuese el jugador más conocido del universo mundial, pues que se escribiese su biografía. ¿Qué pasa? Que la editorial se da cuenta de que la operación puede salir mal, entonces dice, madre mía, nos vamos a forrar, porque si la operación sale mal, nosotros sacamos la biografía, la gente lo vio, es un chico muy guapo, que encanta, pues vamos a vender muchos ejemplares.

Entonces se encarga a la pobre Kelly que escriba la biografía un poco para ver si escribiendo no ficción, es capaz de recuperar esa inspiración. Y claro, pues Kelly llega con su ilusión de, bueno, pues voy a ver y tal. Pero Graham se da cuenta de la jugada que le están haciendo desde la editorial. Dice, lo que están es fulminando mis esperanzas, ya me están diciendo que no lo voy a lograr, entonces no lo voy a poner fácil a quien venga. Y así es como empieza. 

P: Con tres palabras. ¿Cómo definirías la novela?

R: Sentimiento, sueños y amor. 

P: ¿Cómo definirías a los protagonistas? ¿Cómo es Kelly? ¿Cómo es Graham? 

R: Pues a ver, yo creo que Kelly es una luchadora.

Kelly tiene una personalidad especial, Kelly perdió a su madre, no es ningún spoiler, porque sale al principio pero perdió a su madre cuando era muy jovencita. 

Bueno, a los dos les une el hielo. A Kelly, de una manera mala, porque al vivir en Boston, su madre, pues en una placa de hielo, tuvo un accidente y murió, entonces para Kelly el hielo es resbaladizo, peligroso, simboliza algo malo.

Y para Graham es al contrario. Graham, para él el hielo, mira, las personas, hablé con mucha gente, me he documentado para esta novela, y te dicen que cuando amas el hielo, yo no soy capaz, pero que eres capaz de distinguir su olor, y de andar de otra manera. O sea, las personas normales, andamos o corremos. Los patinadores, se deslizan. Son capaces de alcanzar otra velocidad que el resto del mundo no poseemos.

Entonces, para Graham es algo tan frágil, le sostiene, es capaz de andar como nadie más lo hace. Entonces es algo muy guay. 

Y Kelly, digamos que al final muchas veces eres lo que la gente te dice que eres. Pues antes de que le pasase lo de su madre, la gente le decía, que era rubia, guapa, alegre, que era muy simpática.

Y ella se creía que era así. Después de que pasase lo de su madre, todo el mundo la empezó a mirar pues como pobrecita, como si fuera una muñeca rota, no, es que está más triste, es que está más apagada. Y ella se creyó que era así.

Y ahora con Graham, lo que tiene que averiguar es quién es de verdad. No quién le dicen los demás. La Kelly perfecta o la Kelly imperfecta. ¿Quién es Kelly?

Y por la parte de Graham, pues Graham es un poco arrogante, un poco chulo. Porque a ver, al final es un chaval que es muy, muy guapo. Tiene los ojos azules, es moreno. Tiene muchísimo éxito.

Y pues al final tienes esa personalidad, yo creo que es algo inherente. Sin embargo, sus sueños están tambaleando. Entonces con Kelly tendrá que descubrir quién es porque una de las ideas que él tiene en su cabeza, que le pasa, es que él no es nada más que una cara bonita, un físico y un jugador. Dice, vale, si pierdo esto, ¿qué me queda? Porque al final es lo que tengo. ¿Qué pasa si ahora ya no puedo volver a jugar al Boston Bruins? Que ha sido lo que yo le he entregado mi vida. Entonces, digamos que si normalmente los jugadores de élite muchas veces dicen que son el 80% del deporte, el 20% ellos. La importancia. Pues ahora tiene que darse cuenta de qué pasaría si él tiene que llenar el 80%. ¿Quién es ese 80%? Tiene que encontrarse. 

Veo que la novela trata sobre ver realmente cómo somos y no sólo cómo la gente dice que somos.

Sí, claro. Es exactamente eso.

Es que al final, pero yo creo que nos pasa a todo el mundo, no sólo a Kelly. Que si a ti te están diciendo siempre, eres muy introvertida, eres muy introvertida, te la acabas creyendo. Y llega un momento en el que de repente conoces a otra persona que es lo opuesto a ti, porque no pueden ser, más opuestos los dos. Él es un chulo y ella es más seria. De hecho, él al principio dice que se parece a Miércoles Addams, él es muy gracioso y ella no le pilla bien las bromas.

Pero al final muchas veces eso, lo bueno que tiene Graham con Kelly es que él no le pone ningún objetivo. Entonces ella dice, él no me está diciendo eres triste, eres no sé qué, está permitiéndome mostrar. Y entonces ella se hace la pregunta a sí misma de, vale, aquí hay una persona que no me está diciendo cómo eres. Vale, ¿cómo soy?

¿Qué son los sueños? ¿Alas o raíces?

P: ¿En qué dirías que se diferencia esta novela de las que ya tienes publicadas? 

R: Pues en todo. Al final, yo creo que una de las cosas que, o sea, por lo menos yo como autora es que cada novela tiene un alma o sea, como que quiero hablar de una cosa, pues en una es de la pérdida, en otra a lo mejor es de la fama y  en esta quería hablar de los sueños, desmenuzarlos y un poco hacer toda la visión desde la parte positiva hasta la parte negativa, hasta reconciliarte con ellos. Entonces, ese alma no la ha tenido ninguno de mis libros anteriores.

Y luego los personajes también son muy distintos, sobre todo Graham, porque a mí Graham me hizo mucha gracia. Porque tú cuando planificas un libro, tú quieres que tu protagonista sea de una manera y yo pues quería que Graham, o sea, fuera un poco más taciturno, lesionado. Y él no era así. Entonces me gusta porque creo que cuando un personaje te lleva a la contraria y se acaba convirtiendo en lo que a él le da la gana, es porque ese personaje existe. Entonces es cuando te das cuenta de que tiene personalidad y cuando dices tengo la historia, la tengo porque me estás llevando a la contraria y me está gustando. 

P: ¿Hay alguna escena que hayas disfrutado especialmente al escribir (que se pueda contar)? 

R: Yo siempre que termino mis novelas, cuando las tengo que releer porque tienes que hacer la última corrección, lo pasas muy mal. Porque ya sabes que es lo que vas a mandar y ya es la última edición, lo que va a salir, entonces dices a ver si me dejo algo, a ver si no sé qué, te vuelves loca. 

Y este es el primer libro que cuando lo he terminado de leer he dicho; Es que me gusta. Se ha escrito el libro que quería. Y así por recordar. Es que recuerdo de todas. Pero sobre todo hubo una que me hizo mucha gracia, que es una escena en la que aparece una hormiga, que de hecho por eso la ponen aquí (en la portada). Que es que no lo quiero contar, pero es un poco la dinámica de Graham y Kelly de vacilarse. De que yo estaba ahí en una escena súper intensa y de repente empezaron a vacilar y yo recuerdo reírme y sentir esa electricidad entre ellos. Es la primera vez, porque es al principio, que sentí esa electricidad, ese tirón en el vientre que dices, madre mía, es que se gustan.

Portada «Las alas que inventamos» | Fuente: Instagram @alexandraromawriter

Porque no sé tú, pero a mí me pasa muchas veces en las películas, en los libros que disfruto más viendo cómo se enamoran que cuando ya están enamorados, porque cuando ya están enamorados al final o les metes mucho conflicto o de hecho por eso creo que los libros normalmente cuando acaban es cuando ya empiezan a estar juntos, a lo mejor lo puedes alargar un poco más. Pero es que el día a día cotidiano rutinario, pues bueno, es como son felices y ya está.

Pero lo que más mola es en esos momentos en los que la electricidad se palpa. Que de repente estás en una escena y hay una mirada y dices, oh Dios mío. Esa y el primer beso. 

P: ¿Qué mensaje te gustaría que le llegase a los lectores de esta historia?

R: En la última página, yo creo que viene exactamente el mensaje. O sea, que también advierto que no lo leáis porque muchas veces la gente va a los agradecimientos, la página que está antes de los agradecimientos, intentad no verla porque viene todo. Para que no sea spoiler 100%, yo creo que lo que me gustaría es que quien termine de leer esta novela, sea capaz de distinguir las dos alas que ya tiene en la espalda. 

P: Tras el éxito que tuvo Fugaces pero Eternos. ¿Cómo crees que será la acogida que tendrá esta novela? 

R: A ver, yo estoy nerviosa porque… primero, vivimos en un mundo en el que se premia mucho la inmediatez.  A veces parece que si no sacas una novedad cada año, desapareces. Yo el año pasado tuve un bloqueo y no pude sacar novedad. Entonces, por un lado, pues tienes ese miedo de… ¿Se habrán olvidado de mí? 

O sea, yo no sé si esta historia va a gustar o no, yo lo que sí que sé, y es con lo que yo me quedo satisfecha y he hecho la novela que necesitaba. La novela tiene 630 páginas, ¿vale? Yo lo hago en otro tipo de letra, entonces en mi ordenador eran 510 o por ahí. Mi editora, cuando la leyó, me dijo, es que de personajes incluso metería más, pero es que eso nos queda un poco largo. Y yo pensé, pues 510 páginas, no es tan larga. Y luego cuando vi 630, dije, a ver, sí, si no me salen 800. 

A lo que me quiero referir es a que no he metido nada de relleno. Todos los capítulos creo que tienen algo y sobre todo creo que ellos dos son muy, muy especiales. 

Yo sé cuando una novela, o sea, aunque he escrito muchas, siempre tienes tus predilectas, ¿no? Las que te tocaron, Fugaces pero Eternos es una, El club de los Eternos 27 es otra, Hasta que el viento es otra, y esta es otra.

Yo me llegué a enamorar de Graham Scott. O sea, eso no me pasa con todos los personajes que escribo, que me dé la risa tonta y te piensas, pero qué payaso eres. Pero estar escribiendo y estar ahí diciendo, ay, Dios mío, venga, no sé qué y recuerdo cuando puse el punto y final a su historia, que sentí pena. Porque era como, no tenía nada más que contar, pero cuando sientes pena al terminar de escribir es porque has escrito algo que merece la pena.

Pero también soy de las que piensan, porque muchas veces sí que me han preguntado, ¿y tú harías, por ejemplo, de Hasta que el viento lo seguirías y tal? Yo creo que las historias terminan cuando tienen que terminar. Y a mí, a no ser que de repente, hay historias que sí que te piden ser una biología, Fugaces pero Eternos me lo pedía y fue una biología desde el inicio, pero lo fue desde el minuto uno. Lo que yo no haría es por el mono de tener que escribir de un personaje, alargarlo y meter relleno, porque creo que eso lo que haces es quitar importancia a la historia.

Sí que estoy de acuerdo con, a lo mejor, si te apetece regalar a los lectores un capítulo extra, pero no que se venda, sino que tú lo subas a algún sitio y digas, venga, pues por Navidad, ¿qué os apetece?

Leer un capitulillo de no sé qué, pues lo hago, y para quitarme el mono. Pero un libro yo no haría, porque creo que es matar la historia. Tienes que meter conflicto y es matarla. 

P: ¿Crees que los lectores van a encontrar alguna similitud entre Las alas que Inventamos y Fugaces por Eternos? 

R: No. Lo único que creo es que, igual que en Fugaces por Eternos, yo diría que aunque salen dos personajes masculinos, no hay Leo, y a mí me gustaba más Leo, sí. Yo sí que creo que este personaje, Graham, es muy distinto a Leo, pero creo que va a gustar igual.

P: El día 15 de mayo, también salió la biología Aura, por primera vez en papel. ¿Cómo te sientes con la publicación de estas novelas? 

R: Pues mira, eso para mí, lo ves, como esto habla de sueños, es un sueño cumplido, te cuento. 

Yo empecé a escribir hace diez años, y yo me acuerdo que en la presentación de mi primer libro, que era de autoedición, de broma, pues vinieron mis amigos, claro, quién me iba a conocer, y yo de broma les dije, quién sabe, lo mismo en diez años estoy en Planeta, pensando que eso era imposible.

Y justo el año, cuando Fugaces por Eternos hizo los diez años, y salí. Y lo mismo me pasó con Aura. Yo cuando hice Aura, yo firmé el contrato por el digital, antes de tenerlos escritos. Entonces, yo cuando los estaba escribiendo, pues al final…

Bueno, yo es que soy lectora de papel. O sea, a mí no me molesta el libro electrónico, pero es verdad que me gusta el papel. Me gusta ir en el metro, me gustaría ir a la playa, a lo mejor para la playa pues elijo más bolsillo, porque son más pequeñitos y más asequibles, y tal. Entonces, yo cuando terminé Aura, me dio muchísima pena, porque era una historia que me parecía muy bonita, que también estuvo pensada como biología, y me daba pena que solo estuviera en digital y no llegara a todas las personas, era un sueño lo de tenerla alguna vez en papel. 

Entonces, claro, cuando ya se me propuso para Booket, era como, pero ¿de verdad?

Luego vino su parte negativa. Es que tú la tienes que corregir. Y es una novela que tú has escrito hace diez años. Claro, entonces tú empiezas a leer el primer capítulo y te echas las manos a la cabeza y dices, oh, Dios mío, lo cambiaría todo.

Entonces hice un ejercicio que es decir, vale, tú hoy en día no escribirías esta historia porque no estás en ese momento vital. Pero piensa en Aura, no piensas en ti. Porque Aura habla más de la etapa universitaria. Y de repente cuando hice ese ejercicio la disfruté como una enana. Porque yo a día de hoy no sería capaz de transmitir yo creo que tanto la ilusión y todo lo que demuestra Aura, porque yo la escribí cuando tenía su edad.

Entonces eso se palpa, se palpa que es real. Entonces cuando la terminé, bueno, me puse a llorar porque el final de Aura es muy bonito. Bueno, a ver, para mí, claro, qué voy a decir. Me puse a llorar y dije… Jo, qué suerte la mía que vaya a ver la luz y ojalá guste. 

Portada bilogía "Aura" | Fuente: Instagram @alexandraromawriter
Portada bilogía «Aura» | Fuente: Instagram @alexandraromawriter 

P: Hablando un poco sobre ti como escritora. ¿Cuándo dirías que te empezaste a interesar por la escritura?

R: Pues mira, yo primero siempre he sido muy lectora. Entonces yo no me había planteado escribir hasta que leí un libro, que no voy a decir cuál, pero acabó desastrosamente mal. Y me enfadé mogollón.

Entonces, un poco así de broma, dije, pues bueno, voy a hacer mis propias historias y se acabarán como yo quiera. Y fue cuando descubrí, de repente me puse a escribir y descubrí que me encantaba, que me encantaba imaginar. Es que es verdad que siempre he estado muy vinculada a la ficción, tanto a la televisiva, las series y siempre a la romántica. Entonces cuando empecé a escribir fue por eso. Y debo agradecer mucho. Y ese libro que acabó desastrosamente mal para mí, porque me descubrió un universo que es el de la escritura. 

P: ¿Tu forma de escribir podrías definirla de alguna manera?

R: Pues creo que no soy ni brújula ni mapa. O sea, creo que soy un ente único, ¿no? A ver, al final lo que hago siempre es, yo tengo el principio y el final, o sea, yo sé lo que va a pasar a grandes rasgos y sobre todo el alma de la novela.

Para mí eso es lo fundamental. En esta novela yo sabía que quería hablar de los sueños. Entonces es como la palabra que la define. Lo tengo que tener. Si no tengo su alma, es que no. No tengo nada. Y luego ya sí que, y ahí se podría decir que soy mapa, ¿no? En plan, principio, final, la escena clave que en mi mente es la que lo desencadena todo y el alma. Pero luego sí que es cierto que soy un poco brújula a la hora del desarrollo. Y es lo que más disfruto.

Yo me voy escaletando, me voy organizando, pero los capítulos que más disfruto es cuando de repente estoy en uno y me hacen pim pam pum y los personajes me lo cambian y me llevan por otro camino. Porque, y les dejo, ¿eh? yo mientras mantenga la tónica y siga las normas de… de lo que va a pasar. Que yo quería poner que os beséis en el capítulo 10 y en el capítulo 8 os besáis, porque ha pasado algo y de repente hay un beso. Pues, el beso es en el 8. 

P: ¿Podrías decir que tienes alguna inspiración para escribir?

R: A ver, yo creo que para escribir lo primero que tienes que hacer es leer mucho. O sea, a ver, que es lo mismo, yo te hablo de mí, ¿eh? Que lo mismo hay gente que puede leer sin escribir, pero yo creo que la mayor fuente de inspiración es leer, es ver lo que a ti te activa y te palpita.

O sea, creo que si no amas la lectura, es imposible que ames la escritura. También, en mi caso, me funciona ver las series. Porque al final no dejas de ver, pues, pequeños detalles que te pueden inspirar. O sea, creo que la ficción en general te tiene que gustar. Si no, pues es más complicado. Pero luego, otra de las cosas que me inspira es al final estar atenta al mundo. Creo que estamos en un mundo que pasa todo súper deprisa, súper veloz.

Entonces, pues mira, por ejemplo, un ejercicio. Cuando vas en el metro, ¿no? Yo normalmente voy leyendo, pero la gente está con el móvil. O sea, simplemente si te detienes cinco minutos a mirar lo que hay ahí, al propio metro, a los carteles, la cantidad de cosas que se te ocurren, pues eso aplícalo a tu día a día. Yo hay muchas veces que digo, voy a mirar el mundo. Creo que la inspiración está más cerca, lo que pasa es que estamos muy acelerados.

P: Cambiando un poco de tema, has estado en el Crush Fest de Barcelona. ¿Cómo ha sido la experiencia de estar allí? 

R: Pues la verdad es que fue alucinante. Fue una experiencia muy buena porque primero estaban muchos escritores, al final la escritura es una profesión muy solitaria, porque estás tú, tus personajes, en tu cabeza y el ordenador. Sí, que luego tienes a lo mejor la promo de cuatro firmas, pero eso tampoco es para hablar o para poder estar mucho. Y sí que tenemos la suerte, por lo menos en la romántica, yo no conozco más, pues de llevarnos muy bien. O sea, pues Cherry, Alice, Andrea, Violeta Reed, o sea, es que todos, aquí tengo los libros que les mando a todas ellas, ¿no? Entonces es verdad que en estos festivales estás muy cómoda porque puedes hablar también con compañeras y te sientes menos sola porque pensáis igual.

P: Este año también repites en la Feria del Libro de Madrid. ¿Cómo vives tú un día de firma? 

R: Pues a ver, a mí la Feria del Libro de Madrid me gusta muchísimo. Porque creo que en las presentaciones hay más presión.

Porque en una presentación tú tienes muchísimo miedo, incluso las autoras más afamadas, que te puedas imaginar, de si irá gente o no. Porque no es lo mismo una feria que tengas poquita gente, a una presentación que de repente en la sala estén dos personas, se nota más el vacío. Sin embargo, la feria es distinto. Porque la feria… Siempre llegas, te reencuentras con compañeras. Además, en Madrid por lo menos… Bueno, en Madrid y en todas, puedes charlar un poquito con cada persona pero no te metes en esa prisa, porque si tú no terminas en la caseta, te puedes sentar detrás en un banco y continuar. Y cuando hay esa prisa porque te tienes que ir y tú te sientes incluso mal porque dices… Jo, es que no le estoy dando el tiempo de calidad, porque una escritora no sirve si no hay lectora.

Es verdad que yo, al ser de Madrid, sí que tengo esa facilidad de decir, pues bueno, si no, luego me quedo en un banco, si a la gente no le importa… Y a la gente no le suele importar, la verdad. Ya que está, me refiero a que te cambias a la parte de atrás de la caseta y ya está.

Pero bueno, en Madrid tienes más tiempo que, por ejemplo, yo comprobé que San Jordi, en San Jordi sí que era… Porque además allí te van cambiando de caseta. Entonces sí que es verdad que tú intentas, pero es cierto que a veces tienes la sensación de no haber hablado lo suficiente con las personas, pero porque es como que tú estás viendo a las personas que quedan y te están diciendo en diez minutos te vas a la siguiente y claro, y las personas que se quedan allí, es que ya en la siguiente no van a poder ponerse las primeras, pues te da pena.

P: Y bueno, para terminar, pues ahora mismo hay tres historias nuevas en librerías, pero hay que preguntarlo. ¿Hay algún proyecto nuevo en mente? 

R: Sí. A ver, yo el año pasado tenía que haber publicado un proyecto, pero me bloqueé mucho, mucho, mucho y no lo pude publicar. Es verdad que yo terminé el primer libro, o sea que yo lo hice y que seguramente habría algo rescatable, pero no me sentí a gusto. Yo creo que tú sabes, yo miro esta novela (Las alas que inventamos) y lo siento y tú sabes cuando has dicho esto no, esto lo he hecho forzada por terminarlo. Entonces, pues ese proyecto se quedó en stand-by y lo he retomado, pero lo que he hecho es masacrarlo. ¿Qué dirás tú que es masacrarlo? Pues empezarlo desde el inicio. He cogido solo el alma, porque el alma me parecía muy interesante. 

Y lo he empezado a escribir, lo cierto es que me está emocionando muchísimo. Estoy asistiendo a clases de teatro y cosas de esas también para documentarme, que muchas veces se habla poco de la documentación y yo creo que la documentación puede ser maravillosa y que te permite, o sea, al final tú cuando escribes vives como muchas vidas, ¿no? Y hay dos partes, por un lado está la parte de la documentación de ciudades y tal, que eso es verdad que ahora está muy guay, porque ahora gracias a internet ya no es necesario como antes, que la gente tenía que viajar. Ahora ya ni Google Maps. Te puedes meter en YouTube o en cualquier sitio y verte un documental y que te salgan hablando hasta de cómo sabe la comida allí o el frío que tiene. 

Pero la parte personal, y yo creo que mis novelas son más de personajes, es de hablar. Y yo pues eso, estoy yendo a una clase que son estudiantes de actores y me hablan pues de la parte de la televisión, de la parte del teatro, y es que documentarte es lo que dices tú, sentir como ellos, y es muy chulo. Hay que darle el tiempo, porque muchas veces parece que es la promo y escribir, y yo digo, no, el antes también tiene que ser importante y el irte enganchando a tu propia historia.

Es que eso tiene que ser muy bonito

Claro, me refiero al final, tú te vas enganchando y yo creo que, bueno, yo creo no, yo tengo comprobado que las escenas que más disfrutas tú escribiendo, las que más, son luego las que más disfrutan los lectores, porque siempre te lo dicen y coinciden. Tú tienes que ser una friki de tu propia historia, tú tienes que estar diciendo, qué mal me caes en un capítulo, y luego te perdono y luego te quiero si tú estás así si tú estás así de involucrada como si estuvieras viendo una serie. Entonces yo creo que va a gustar por supuesto sé que no va a gustar a todo el mundo pero creo que tiene que gustarte a ti si terminas como escritora y decir es que lo he disfrutado de principio a fin.

Yo no me sentiría cómoda publicando algo que no hubiera disfrutado, por eso me pasó cuando el bloqueo yo decía porque, yo tengo lectoras 0, pero que son amigas escritoras y me decían se puede leer o sea que no decía ya pero no tiene alma digo que se pueda leer si evidentemente se podrá leer no lo he puesto letras aleatorias, pero pero tú notas cuando tiene alma, tú notas cuando hay capítulos por ejemplo a mí en este el que tengo de la hormiga pero luego hay otro que él va con un traje muy peculiar es que no quiero hacer spoiler pero digamos que se funden unas luces es un capítulo que se funden unas luces que yo estaba en mi casa nerviosa o sea yo estaba en mi casa temblando diciendo madre mía por dios esa emoción.

También, muchas veces tú a lo mejor quieres poner una frase más bonita y mola cuando ellos llevan el ritmo y a lo mejor la frase más simple del mundo en el contexto no hace falta que sea una porque la vida es real, bueno, no sé, pero no hay grandes declaraciones de amor, eres mi sol, mi luna, mis estrellas y mi… no, es que a lo mejor una frase cotidiana en determinado contexto, yo hay una que le hice aquí, que es el final de un capítulo que yo dije, ostras, mira qué frase más tonta y mira todo el significado que tiene.  

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