Raquel Peláez ha llevado a librerías de la mano de Blackie Books Quiero y no puedo, un ensayo de cómo lo aspiracional, el aparentar y el «qué dirán» ha estado presente en la historia de España hasta la actualidad
Peláez se ha documentado de tal manera que el libro es una radiografía de la sociedad española, dividiendo el libro en 3 partes iniciando el repaso histórico como nunca se había contado: desde el siglo XVIII hasta la actualidad.
Esto se transforma un libro completamente necesario en todas las casas del país, ya que su lectura obliga a reflexionar acerca de lo que nadie habla ni se sabía acerca de toda la clase alta española.
«Los que invalidan a la gente de izquierdas por «vivir bien» parecen olvidarse de que el motor de la lucha proletaria fue precisamente que todo el mundo gozase de privilegios que pertenecían a unos pocos.»

Una perspectiva personal y a su vez de lo más precisa
Raquel Peláez mezcla en el ensayo vivencias propias con respecto al mundo de lo pijo, de lo aspiracional y de como lo ha vivido en diferentes situaciones cotidianas de su vida, incluso llegando a hablar de su acercamiento de este mundo debido a su trabajo como periodista, a raíz de su visita a la casa de uno de los personajes más conocidos por la crónica social española, como es Isabel Preysler y todo lo que la rodea.
Peláez comenta la historia con cierta ironía, pero utilizando grandes referencias, datos objetivos y reveladores que en el lector hará un efecto de enganche que no dejará de leer, como puede ser que narra con sumo detalle que Eugenia de Montijo fue la primera española en tener entre sus manos un “luisvi” uniendo esto genuinamente a la actualidad, con el video viral en Tiktok de una madre pudiente que regala a su hija un bolso apodándolo como» luisvi» sabiendo que en realidad tiene el nombre real de una firma francesa de lo más famosa.
Para finalizar el ensayo, Peláez muestra un gran número de confesiones de personas que la han ayudado a redactar el ensayo, hablando de sus vidas. Eso si, conservando su anonimato.
El término de «lo pijo»
En el imaginario colectivo todos tenemos una idea de que es ser pijo pero Raquel Peláez nos introduce en sus primeras páginas con un amplio abanico de significados sobre este termino tan recurrente en la sociedad española en la actualidad. Cuando lees estas primeras paginas el lector se dará cuenta en el momento que lo pijo no es única y exclusivamente para las personas adineradas o las personas que vistan con el canon de persona pija que entendemos hoy en día, que es el de un chico joven con el pelo algo largo sin degradados de ningún tipo, con chaleco, camisa de Scalpers, pantalones chinos color kaki y unos castellanos.
Una persona pija puede ser todo lo contrario, alguien que vista de Quechua o Columbia e intente vestir de una manera más «indie» o del «rollo» y viva en la urbanización más cara de todo Madrid pero lo que intenta es dárselas de persona de barrio y bajos recursos, romantizando una situación de desigualdad social que a el no le corresponde. Por lo que se entiende que de esta introducción hacia el propio termino de lo «pijo», es intentar aspirar y llegar a ser alguien que no eres. Raquel Peláez relata todo esto de manera muy irónica, fresca y brillante.
Diego Ibáñez, el vocalista de Carolina Durante, se une a Peláez en estas páginas iniciales y tiene una conversación con la periodista para llegar a una conclusión de todo esto, pero el también asume que es un termino de difícil definición.
La aceptación de los pijos en la sociedad española
Los pijos o cayetanos (como los atribuimos en la actualidad) siempre se han considerado una tribu urbana normalizada por la sociedad, ya que desde los años ochenta y pasando por lo noventa, en comparación de otras tribus urbanas, la pija era la más inocua y que menos problemas daba. O como podríamos traducir a términos actuales una tribu urbana «blanca y familiar» ya que promovían una «normalidad» del canon de sociedad española «bien vestida» y una vida de lo más ociosa y familiar, llegando así a crearse sus propios clubes deportivos y exclusivos de entretenimiento para no juntarse con el resto de la sociedad.
Así es como también comenzaron a crearse las famosas urbanizaciones lujosas y exclusivas de la sierra de Madrid, para que las personas de esta índole se retroalimentaran en cuanto a su vida social respecta en unos ambientes de personas adineradas teniendo contacto 0 con el resto de la sociedad, generándose a ellos mismo unas burbujas de irrealidad en las que se piensan que todo su mundo es lo correcto mientras que lo que se sale de este canon es lo que esta mal y hay que evitar.
El caso contrario
Raquel Peláez se atreve a poner encima de la mesa la realidad de la que nadie es capaz de hablar abiertamente sobre este tipo de personas, que intentan dárselas de algo que no les corresponde, por el simple hecho de aparentar y generar una imagen en los demás errónea y difusa de lo que realmente son.
Es por ello que dentro de las personas que no se consideran pijos y pertenecen a la clase obrera, critican y apuntan con el dedo a aquellas personas que son capaces de ascender y progresar económicamente para poseer una calidad de vida mejor sin pasar por apuros económicos, y son criticados por parte de la sociedad porque piensan que van a perder sus valores y principios. Pero está muy alejado de la realidad, ya que todo el mundo debería poder vivir dignamente y progresar en sus vidas sin necesidad expresa de que pierdan sus valores e ideologías.


