“Una manera de bloquear la información es sobre producirla”
Julio Mayol, catedrático de Cirugía en la Universidad Complutense de Madrid y jefe de la Sección de Cirugía Colorrectal en el Hospital Clínico San Carlos, sondea los peligros y las virtudes de la información en su libro La salud y las redes sociales.
En concreto, plantea cómo la interconexión médico-paciente debe realizarse siguiendo unas métricas verificadas y firmes, con una vista a medio/largo plazo. Para así conseguir «conectar para investigar, prevenir, compartir, cuidar y sanar”.
A su vez aclara conceptos como infomediación, infomedia, conocimiento abierto y cerrado. Del mismo modo que expone las ventajas y desventajas de tratar los asuntos sanitarios en red. Por ello, Mayol transita por unos senderos un tanto ambiguos en esta entrevista para el medio.

Pregunta: ¿Cuál es la principal preocupación que te ha llevado a escribir un libro tan candente en general y sobre todo en el ámbito de la salud?
Respuesta: La principal preocupación, aunque no era preocupación como tal, era constatar que tenemos nuevas herramientas muy potentes. Y es que la salud depende fundamentalmente de la comunicación.
La salud no es solo la ausencia de enfermedad. Hacer un buen uso de las redes te permite alcanzar una cantidad de personas, que en el caso de ser bien informadas lograran alcanzar una autonomía en la gestión de su propia salud.
Cómo se «cierra» la información
P: Estos cambios tecnológicos llevan a un gran flujo de información, por ende, a lo que conocemos como “conocimiento abierto” y “conocimiento cerrado”. Por lo tanto, me gustaría saber qué es lo que consideras por esos tipos de conocimiento.
R: No creo que haya conocimiento cerrado en la actualidad, no es cerrado en el sentido de que no haya canales, porque las redes sociales no son más que canales.
El problema por el que alguna información abierta puede volverse cerrada es; primero por la interoperabilidad del lenguaje, se cierra en tanto en cuanto el receptor tiene acceso a los canales, pero no comprende las claves que dirigen la formulación del lenguaje.
Hay maneras de saturarla. Primero con mucha cantidad, con cambios en la calidad con modificaciones en la intensidad por las relaciones entre los nodos o finalmente el simple bloque y censura como lo conocemos. Como ves, existen varias formas de cerrar esa información, que es produciendo demasiada de esta.
Desinformación y efectos negativos en la salud y en las rrss
P: Y ya no solo la sobreinformación, también los bulos y mentiras. Tal y como comentabas en tu libro acerca de las mentiras prosociales y asociales.
R: Mentiras ha habido siempre y todo medio de comunicación se basa en la mentira y particularmente las democracias gestionan las relaciones entre los miembros de la red social a través de ellas.
Uno de los elementos es el miedo, el segundo es la envidia y cotilleo, el tercero son las mentiras y la fantasía; y dentro de las mentiras hay mentiras prosociales que tienen por objeto no obtener una ventaja individual sino poder hacer funcionar el conjunto de la sociedad, y hay mentiras asociales en las que los que emiten las mentiras lo que intentan es una ganancia propia y una pérdida para los demás.
Esto ha sido estudiado en redes sociales por el antropólogo británico Gunbar, y ha demostrado que las mentiras prosociales permiten no fragmentar las redes mientras que las asociales incitan a la fragmentación.
P: Al final, ya no es solo que eso les quite confianza a las redes sociales, también genera crisis. Como EPM, la enfermedad a la que haces alusión en tu libro.
R: Si, la Enfermedad psicogénica de masas. Es una manera de inducir estados de enfermedad a través de la manipulación de la información en redes sociales, y se convierte en infecciosa.
La información puede convertirse en una especie de aceite infeccioso dentro de la red, como los memes que actúan de virus que circulan por la red, y puede inducir un estado de enfermedad en grupos sociales densos dentro de la red.
P: ¿Y que más efectos negativos puedes observar de la mala información o desinformación en las redes sociales?
R: La red social y la tecnología es neutra hasta que nosotros la empezamos a utilizar, somos los humanos los que tenemos intenciones y valores; la tecnología no lo tiene.
Evidentemente es una manera muy potente de manipular a grandes grupos de personas, esto se ve por ejemplo con el interés de multimillonarios por controlar medios de comunicación, y esto ha ocurrido siempre. Chomsky hablaba de la propaganda como constitutivo de las democracias en las que los políticos manejan mediante esta a los grupos sociales.
Eso que se hace a través de los medios convencionales, aunque antes necesitabas toda la infraestructura de un medio de comunicación muy potente para poder hacerlo. Ahora ha cambiado el flujo de poder y sin duda esto produce tensiones y dificultades.
P: Efectivamente. Porque además quería aclarar dos términos que mencionas, la infomediación e infodemia, quería saber si la infodemia acarrea un significado más negativo, como una epidemia de información falsa.
R: La infodemia puede ser incluso con información que no sea “fake” es siempre un exceso de información que es imposible de ser manejada por un individuo.
Esto pasó durante la pandemia, donde la información era lo mejor que teníamos, pero el exceso de información produce el efecto contrario en esa persona que tiene que tomar decisiones con esa información.
Es decir, que las fake news no son parte de la infodemia es simplemente la propia comunicación de cosas que son ciertas pero también pueden producir una infodemia.
P: De hecho, haces mucha mención al COVID y la cantidad de bulos que surgieron.
R: Los bulos se extienden como caen muy rápido, es decir, sube muy rápido y cae de igual manera. Lo más importante es mantener comunidades con prestigio y confianza, tienen que ser redes/grupos de personas de prestigio que trabajen colaborativamente para hacer que el mensaje persista en el tiempo, sea consistente, y genere confianza.
Las empresas en la actualidad solo buscan el efecto mediático inmediato, y esto no es salud, es propaganda, es marketing.

Un enfoque alentador
P: La parte positiva es la que mencionas en tu libro. Con las organizaciones que hacen campañas por algunas enfermedades como ocurre con el autismo. Esa parte demuestra que las redes sociales pueden tener cabida para actos beneficiosos para la salud.
R: Exactamente, pero primero hay que definir muy bien la estrategia, hay que conocer muy bien lo que se quiere conseguir y desde el principio, juntar a todos los actores para definir las métricas.
Hay que hacerse cuatro preguntas: «quién se va a beneficiar con esto», «cómo se va a beneficiar con esta campaña», «cómo voy a saber que se ha beneficiado» (o cómo voy a medirlo), y «como lo voy a hacer sostenible». Y todas personas que quieran utilizar bien las redes sociales debe hacerse estas preguntas.
Es muy importante al compartir ideas esa capacidad de compasión, muchas veces se habla de empatía, pero la palabra más acertada es la compasión, ser capaz de apoyar al resto.
La perspectiva del profesional de la salud
P: En cuanto al código deontológico de los profesionales de la salud. ¿Cómo crees que ha integrado estas novedades tecnológicas?
R: Es difícil porque no casa bien, porque estamos continuamente entre amenazas que nos retan a salirnos del código, pero debemos tener en cuenta que a nosotros lo que nos valida es un reconocimiento especial muy potente que garantiza que tenemos un conocimiento, unos principios y unos valores para actuar que nos deben mantener y guiar.
Debemos aprovechar la confianza que la sociedad tiene en nosotros, no para que nos hagan estrellas, sino para que con ese apoyo social colaborativo trabajar a medio-largo plazo.
Ahora bien, el código deontológico nunca va a ir tan rápido como los cambios que se producen en la tecnología y en la sociedad, por tanto, tenemos que estar siempre vigilantes en una especie de labor policial no punitiva sino formativa. Todas las profesiones sanitarias deberían tener una parte que consiste en difundir mensajes fundamentados y validos.
La mirada del paciente
P: Desde la parte del paciente, cómo podría abordar y gestionar una crisis ante la saturación de información.
R: En una situación de crisis lo que hay que hacer es dejar de escuchar ruido e irse a las fuentes oficiales y con respaldo de información.
En el caso de la medicina, si se propagara un virus, lo lógico sería irse a fuentes como el colegio de médicos o el Ministerio de Sanidad. De hecho, es bueno mirar los más posibles como contraste, pero siempre de fuentes oficiales que tengan respaldo tanto online como offline, y que sean coherentes.
P: Claro, porque también es peligrosa la facilidad de la sociedad para automedicarse, por ejemplo.
R: Una de las características de los medios de comunicación vía online es que uno tiende a mirarse en el espejo e intentar justificarse.
Y tienen que ver con modas al igual que se ponen de moda cantantes, o grupos etc se pone de moda ser de una manera o de otra, y uno lo que intenta para poder explicarse su relación con el mundo es intentar “etiquetarse” de alguna manera. Ya que resuelve la incertidumbre.
Lo que hay que mejorar ya no es el auto diagnosticarse sino la cultura fundamental y básica de nuestra sociedad, y esto no se hace a través de las redes sociales, se hace conjuntamente desde la infancia. Y si, digo “educación” no “instrucción” porque la mayoría de lo que hacemos en nuestras sociedades actuales es instruir más que educar
El futuro entre la salud y la tecnología
P: Por último, cómo ves de cara al futuro la medicina con respecto a la tecnología, ya que he visto que mencionabas a la IA y los chatbots. Y desde nuestra mirada como sociedad, ¿Consideras que podremos educarnos más tal y como comentas?
R: Ahora mismo va a haber muchas más herramientas, la IA generativa va a cambiar radicalmente como nos relacionamos y la información.
Pero la cuestión fundamental es: “que es lo que queremos”, “qué buscamos”. Porque puede ocurrir que cada vez haya más diferencia entre nuestras expectativas y la realidad. No somos inmortales, vamos a morirnos todos y hay que empezar por aceptar eso.
Tenemos en cuenta que en países como los nuestros tenemos unas expectativas de vida de 80 y tantos años, ¿Qué es exactamente lo que buscamos de más? ¿Más años de vida o mejor calidad de vida?
Y recordar que hay más de 5000 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a ningún tipo de atención sanitaria ni de la mínima calidad.
Lo que nosotros tenemos es a veces demasiado y no damos opción a otros que probablemente se puedan beneficiar de la tecnología más de lo que nosotros hacemos, para nosotros utilizarla nos lleva a un sobre uso de recursos mientras que en otras partes del mundo hay un infra uso de recursos. Donde en lugares la inmortalidad infantil es intolerable.


